El cabello canoso o blanco puede adquirir un tono amarillento con el paso del tiempo debido a distintos factores externos y prácticas cotidianas. Especialistas en cuidado capilar explican que esta alteración ocurre porque las canas carecen de melanina, lo que las hace más susceptibles a la contaminación, la radiación solar, el calor y ciertos productos.

El fenómeno afecta a personas que han decidido llevar su cabello natural y buscan mantener su color original mediante rutinas específicas de cuidado.

A diferencia del cabello con pigmentación, las canas no cuentan con melanina, sustancia que actúa como “escudo natural” frente a agentes externos. Esta ausencia facilita que la fibra capilar absorba residuos del ambiente, partículas contaminantes y sustancias que modifican su tonalidad.

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Entre los factores que influyen en el cambio de color se encuentran la contaminación ambiental, el humo del cigarro, la exposición prolongada al sol y el uso frecuente de herramientas térmicas. También incide el contacto con agua con alto contenido de minerales, como cloro o sarro, elementos que pueden alterar el aspecto del cabello blanco.

Otros factores que pueden desencadenar la aparición prematura de canas incluyen deficiencias de vitamina B12, enfermedades relacionadas con la tiroides y afecciones como el vitíligo.

Haz esto para evitar el tono amarillo

Uno de los errores frecuentes es utilizar champús convencionales, que no están formulados para neutralizar matices amarillos. Para este tipo de cabello se recomienda el uso de champús morados o violetas, diseñados para equilibrar el color:

Deben usarse con moderación, ya que un exceso puede provocar reflejos lilas o resecar el cabello.

El uso frecuente de secadora, plancha o tenaza acelera la oxidación del cabello, provocando que las canas pierdan su tono blanco natural. Lo mismo ocurre con la exposición solar sin protección. Usar productos con filtro UV y siempre aplicar protector térmico es clave para mantener el color intacto.

Especialistas sugieren establecer una rutina específica que combine distintos cuidados. Alternar el champú matizante con uno hidratante, aplicar mascarillas nutritivas y evitar productos con sulfatos agresivos contribuye a preservar el brillo. Además, se recomienda enjuagar con agua tibia, limitar el uso de calor y proteger el cabello de la radiación solar.

El mantenimiento adecuado permite conservar el tono blanco o gris sin alteraciones. El cuidado constante resulta determinante para prevenir la oxidación y la acumulación de residuos que afectan la apariencia del cabello canoso.