Se trata de gestos cotidianos, a los que cualquier conductor o pasajero promedio está acostumbrado y muy pocos imaginan que podrían desencadenar en un escenario de riesgo.

Cuando hay altas temperaturas y hace mucho calor, hay una serie de objetos que es mejor evitar dejar en el auto. Su mera presencia puede provocar algunas complicaciones que van desde derretimiento de piezas hasta el incendio de la unidad.

Dejar la botella de agua adentro del auto

El primer peligro que aparece en la escena es quizás el que a pura pinta más inofensivo parece: dejar una botella de agua en la cabina. ¿Por qué? Esencialmente, porque puede provocar un incendio. Esto resulta conflictivo para muchos, ya que la deshidratación también es un problema, sobre todo para las personas que pasan mucho tiempo arriba del auto por trabajo y, tener una botella a mano en pleno ruedo resulta indispensable.

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¿Cómo? Por el mismo principio de la lupa. De la misma manera en la que un cristal magnifica la luz del sol, una botella llena de agua puede concentrar los rayos solares en un punto del habitáculo. Le sigue el humo y luego el fuego. Aunque pensar en un incendio es un caso extremo, a la historia de los autos incendiados ya la conocemos.

Ahora, este escenario es más factible en verano, cuando el sol pega con más fuerza y los días tienden a ser más soleados. Según un artículo de El País que cita a la Dirección General del Tráfico de España, si un auto pasa más de dos horas y media al sol sin ventilación o climatización, la temperatura interior del vehículo puede llegar a ser un 88 % mayor que la temperatura exterior.

Esto quiere decir que los elementos del habitáculo como los plásticos, cueros y metales pueden llegar a superar entre los 50 y los 70 grados. Estas condiciones, claro está, aunque no suponen peligro de incendio por sí solas, si pueden potenciar los inicios de un incendio. Si se considera que hace pocas semanas, en pleno invierno, se registraron temperaturas de 25 grados, tener cuidado no está de más.

Los bomberos de Midwest City, en Oklahoma, Estados Unidos, optaron por hacer un video para explicar el riesgo poco sospechado que implica dejar una botella llena de agua adentro del auto cuando el vehículo está estacionado. En la pieza audiovisual se ve cómo se puede quemar una hoja de papel usando únicamente una botella de agua y la luz del sol.

Cargar el celular en el auto

Un peligro que no atenta directamente contra la salud del propietario del auto, pero sí contra uno de sus más fieles pertenencias -el celular- es cargarlo dentro del habitáculo. A la hora de estar en viaje y quedarse sin batería en el teléfono, las opciones son limitadas, y por eso nadie duda demasiado al optar por conectar su celular a una de las entradas USB que todo auto de la nueva escuela trae hoy en su interior.

La pregunta que pocos se hacen, sin embargo, es si este modo de carga genera daños en el dispositivo y si, por querer satisfacer una necesidad a corto plazo, con cada carga vehicular uno contribuye a un gran inconveniente a largo plazo, como puede ser la muerte prematura del teléfono.

El primer tema a tener en cuenta, según explican los expertos en mecánica automotriz, es la calidad de la carga que ofrecen los puertos USB de los autos. Muchas veces el celular puede estar enchufado horas en el auto sin llegar a lograr la carga completa.

Otro punto a ponderar es el voltaje. Para funcionar, un celular necesita más voltaje que el que los autos normalmente pueden aportar. Por eso, si se usa en simultáneo con la carga, el celular va a consumir proporcionalmente más energía de la que está recibiendo y, además, podría recalentarse.

Por otro lado -y esto sea quizá lo menos esperable-, cargar el celular en el auto puede tener consecuencias en el mismo auto. Los motivos radican en que los smartphones, al igual que cualquier dispositivo electrónico, requieren electricidad para cargarse. Entonces, cuando se conecta un cargador al puerto USB de la cabina, la batería del auto se desgasta.

Esto se debe a que la energía del generador es también la que se usa para cargar a los dispositivos electrónicos. Incluso cuando el cargador está conectado sin el teléfono, la batería del auto sufre una descarga, aunque mucho menor que la que sufre cuando este está conectado. En el peor de los escenarios, la batería del auto podría agotarse súbitamente y sin aviso previo.

En segundo lugar, porque el uso de electricidad dentro del auto -como sucede cuando se enciende el aire acondicionado, el GPS o las luces- implica un consumo de combustible mayor y esto significa menos autonomía en materia de kilometraje, y más contaminación en materia de daño ambiental.

En definitiva, la decisión de cargar el celular en el auto conlleva más contras que pros, y puede ser más contraproducente que efectiva. Es por eso que lo ideal es evitarlo y limitar esa opción a circunstancias inevitables, en lugar de tomarlo como una regla y convertirlo en un hábito.

Dejar los espejuelos apoyados en el tablero

El último (o al menos por ahora) riesgo inesperado está relacionado con el estilo y con la vista. El principio que aplica es el mismo de la lupa y de la botella de agua llena en conjunto con la luz del sol. Como se dijo antes, si las temperaturas exteriores son altas, las temperaturas interiores del vehículo -sobre todo cuando está estacionado- también lo son, y mucho más.

Vivió las consecuencias de esto en primera persona un habitante del condado de Nottinghamshire, en Inglaterra. El Servicio contra Incendios y de Rescate de la localidad informó sobre el descuido que -literalmente- estalló en las calles de la ciudad inglesa. Según relataron las autoridades locales, el propietario de un auto se olvidó sus espejuelos en el tablero del auto por un tiempo indefinido, y el efecto lupa que se generó a partir de la luz del sol sobrecalentó el plástico del tablero que, eventualmente, se prendió fuego. Este incendio no tardó en extenderse al volante y cristal del parabrisas que incluso empezó a derretirse.

A partir de la difusión mediática del incidente poco frecuente las autoridades de la localidad del Reino Unido pidieron a los ciudadanos tener un cuidado especial con las pertenencias que se dejan en el vehículo una vez estacionado. En el llamado de atención hicieron énfasis en el potencial peligro de las horas del mediodía.

Ahora, el daño de un objeto material, como pueden ser el auto o los lentes, ya es doloroso. Este escenario, sin embargo, puede volverse el triple de catastrófico, si adentro del vehículo hay un niño o una mascota. No es poco usual ver, por ejemplo, perros adentro de un auto parado en el estacionamiento de un supermercado o shopping. De generarse un incendio con el animal o infante adentro, un evento hasta ahora clasificado como un gran dolor de cabeza, podría rápidamente transformarse en una irremediable pesadilla.