Lima. A las 11:00 a.m. había sido programado el encuentro. El arquitecto Irvine Torres se propuso recorrer los lugares más emblemáticos de la ciudad que lo adoptó hace una década.

“No quiero que nos concentremos en los destinos turísticos tradicionales de Perú (Machu Picchu, Titicaca o Paracas)”, dijo previo al inicio de la travesía que duraría poco más de seis horas y que incluyó playas, monumentos y sectores en crecimiento.

Lima, Perú.

El circuito comenzó con un paseo en carro por el Parque Central de Miraflores, también conocido como Parque Kennedy. El extenso espacio de recreación es uno de los más conocidos y visitados por turistas. Tiene la peculiaridad de albergar una gran población de gatos que se acercan a los visitantes en busca de comida.

Más adelante, la ruta condujo hacia las impresionantes vistas al Océano Pacífico que ofrece El Malecón, una calle sobre el acantilado que conecta sectores como San Isidro y Barranco y que invita a caminarla o a darse el paseo en bicicleta.

“Vamos por una vía que te conecta con diferentes zonas. Esto es un circuito urbanístico muy bonito”, destacó Irvine.

Resaltó a lo lejos una multitud de gente a orillas de una playa. “Esa es la Playa Agua Dulce, la playa del pueblo; acá comenzó el verano. En estas fechas casi se vacía la ciudad porque se va todo el mundo a la playa”, indicó el arquitecto, tras destacar que el periodo de verano en Lima se extiende de diciembre a marzo.

Un mercado de pesca abarrotado de gente en busca de productos frescos se imponía casi al final de la carretera. Y, es que la pesca es una de las principales industrias que mueven la economía en la ciudad. “Aquí hay veda en el consumo de ciertos tipos de pescados y mariscos para su reproducción. Hay una conciencia”, manifestó Irvine.

El recorrido continuó hasta un sector que alberga comercios casuales. Un concepto parecido a los kioskos de Luquillo. Los peruanos les llaman “huariques”.

“Aquí se chinchorrea. No se vive igual que en Puerto Rico. Está más enfocado en el acto de comer. Creo que es mucho más tranquilo; nosotros somos más efusivos, más movidos, más gritones, más bailadores, música... Acá sí se chinchorrea, pero es como un acto para compartir con la familia y para comer rico”, destacó Irvine.

Ya entrando en un espacio montañoso y árido, se apreció a larga distancia el llamado Cristo del Pacífico, que mide 121 pies y se ubica en un cerro colindante al Morro. La estructura fue inspirada en el Cristo Redentor de Brasil.

“Aquí se practica el ciclismo de montaña”, dijo Irvine mientras observaba desde el vehículo a los atletas en su entrenamiento.

El trayecto condujo al Túnel de la Herradura, una estructura de corta distancia de la que se escuchan leyendas de apariciones de fantasmas. “Los conductores le tienen miedo a pasar de noche”, afirmó el taxista que acompañó el trayecto.

Seguida la travesía, y ya justo en medio de la ciudad, se aprecia un antiguo centro religioso de los Incas, llamado Huaca. La estructura en piedra está cercada e inaccesible.

“Estos son hallazgos arqueológicos que hay en otras partes de la ciudad, pero que siguen llenos de tierra, todavía no los han revelado”, sostuvo Irvine.

Y, no podía faltar la parada obligada en el Centro Histórico de Lima. El lugar tiene tiendas, comercios, oficinas y alberga la Plaza de Armas, que está rodeada de estructuras que manifiestan impresionantes diseños arquitectónicos. “El Centro Histórico ha estado en una ambivalencia urbana porque es el típico centro latinoamericano que tuvo sus años de efervescencia, pero la ciudad creció y por consecuente se abandonó un poco el centro”, explicó Irvine.

Aún así, es un espacio que -aunque un poco deteriorado-, se mantiene vivo y reúne a miles de personas los fines de semana.

“Todavía se siente que fue un centro majestuoso y no tengo duda que en un futuro va a resurgir”, agregó.

¿Qué otros lugares no se pueden perder los boricuas que vengan a Perú?, preguntó Primera Hora.

“Tienen que conocer la Plaza San Martín, la Plaza Central, son lugares importantes dentro de la ciudad. Tienen que caminar la ciudad. También Cusco, que es la ciudad que te recibe previo a Machu Picchu, creo que es importante dedicarle un tiempo. Paracas con su reserva natural es importante. La Sierra de los Andes del centro de Lima… Hay diversidad de zonas que se pueden conocer y que te dan una visión del Perú de cómo está estructurada la cultura. Y luego la Amazonía; toda la zona de la selva que es frontera con Brasil, que es otra región con una cultura totalmente distinta a lo que se puede encontrar en la Sierra”, recomendó el arquitecto.