Orgullosa de nuestras raíces: Conoce a la boricua que lleva décadas haciendo patria desde el otro lado del mundo
Ileana Rechani ha vivido en múltiples países, pero siempre con el amor a la Isla a flor de piel.
PUBLICIDAD
Ha pisado muchas tierras. Ha vivido a miles de millas lejos de la Isla. Ha conocido a cientos de personas en distintas partes del mundo.
Pero en cada lugar, Ileana Rechani deja sentir su puertorriqueñidad.
“Hay que sentirse orgulloso de nuestras raíces”, celebró la sanjuanera en entrevista telefónica con Primera Hora.
“Somos una raíz mixta, pero que ha creado gente tan linda e importante, ya sea en la música, en la belleza, en el deporte. Por ser un puntito tan pequeñito en el mapa, pero realmente, dondequiera que yo me paro, me siento orgullosa de ser puertorriqueña”, reiteró.
Relacionadas
“Pa que tú lo sepas”
En noviembre se cumplirán 60 años desde que nació Rechani en San Juan. Con tan solo dos años, su padre, quien era gerente general para Centro y Sur América y el Caribe de Kellogg’s, mudó a su familia a Venezuela.
De Venezuela la familia enfiló al estado norteamericano de Michigan y, luego, a Guatemala, país que fue su hogar por siete años.
Durante su tiempo en el país centroamericano, en la madrugada del 4 de febrero de 1976 ocurrió un sismo de magnitud 7.5 provocado por la ruptura de la falla del Motagua, que destruyó casi tres cuartas partes del territorio guatemalteco, según reportó SwissInfo.
De las ruinas de San Marcos Pacoc se reconstruyó un nuevo poblado: San Marcos Puerto Rico, que el padre de Rechani ayudó a establecer.
“Mi papá ayudó mucho a coordinar todo eso con toda la ayuda por el terremoto”, recontó Rechani.
Tras ese gran legado, la familia se trasladó a Venezuela, luego a Colombia antes de regresar a Puerto Rico.
Para este entonces, Rechani era una estudiante de escuela superior. Cursó sus últimos años escolares en el Colegio Nuestra Señora De La Piedad en Isla Verde, mientras su hermana fue matriculada en la Academia del Perpetuo Socorro.
El terremoto y el cambio de escuelas retrasaron su graduación, que finalmente ocurrió en 1986. Pero rápidamente se mudó a Estados Unidos, esta vez a Pensilvania, para formarse como traductora e intérprete en Temple University, en Filadelfia.
La universidad tenía una sede en Roma, por lo que cursó un año en la ciudad italiana, la que pronto se convertiría en su nuevo hogar y donde conoció a su hoy esposo, Massimo Ciucci.
“Por eso fue que vine a Italia por primera vez y me puse a estudiar acá. Regresé a Filadelfia, me gradué allá, pero me dieron la oportunidad de regresar acá (a Roma) y seguir estudiando y ahí fue que conocí a quien es mi esposo y por ahí seguimos”, rememoró la boricua trilingüe.
Dedicó 20 años de su vida profesional a las Naciones Unidas, donde trabajó para tres grandes programas: el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en inglés) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
Por los pasados 35 años, Roma ha sido la cuna de su familia, donde crió a sus hijos Martina, de 35 años; Alejandro, de 27; Eduardo, de 25; y Gabriele, de 18.
“Mis hijos se sienten bien (orgullosos) de ser puertorriqueños”, aseguró.
Con un plato criollo semanal, coquíes, cuadros que representan las casas del Viejo San Juan en cada esquina del hogar y el amor incondicional hacia Dios, la familia se asegura de mantener presente un pedacito de la Isla en Italia, ahora desde la ciudad de Turín.
“Para nosotros es muy importante. Yo soy boricua para que tú lo sepas”, soltó al asegurar que todos en su casa también hablan español.
“Para mí no podía existir que no hablaran el idioma materno y que pudieran hablar con mis papás, mis hermanos. Para mí es bien importante que la tradición siga como lo hicieron nuestros padres con nosotros. Vivíamos en Guatemala, en Venezuela, en Estados Unidos o lo que fuera y siempre en la casa se hablaba el español. Nos transmitían la tradición puertorriqueña, veíamos a la familia, nosotros somos bien apegados a la familia puertorriqueña”, continuó.
Es tanto el orgullo patrio que abrazan, que Gabriele ha elegido jugar fútbol bajo la monoestrellada.
“Mi madre es puertorriqueña, nacida en San Juan, y lleva el apellido Rechani. Gracias a ella también llevo a Puerto Rico en la sangre”, expresó cuando jugó en la Selección Sub-19 de Puerto Rico.
“Nosotros vamos todos los años para Puerto Rico. Ellos (mis hijos) no solamente saben hablar el español, sino que saben de la cultura, la historia, cantan las canciones, se saben el himno, se saben todo. (En Puerto Rico) hay alegría en cada esquina. Cada vez que vamos para allá, eso es lo que mi esposo me dice, que él se pone una inyección de alegría cuando vamos para allá y cuando regresamos como que regresa alegre como los puertorriqueños y eso es algo que nos hace falta”, añadió Rechani.
“Vivo como verdadera puertorriqueña”
Gabriele continuará representando a Puerto Rico en el campo hasta en las zapatillas. Por su parte, Rechani ha considerado trasladarse a la Isla, pero el deseo de estar cerca de sus nietos, Tommaso y Flavio, de 5 años y de 8 meses, respectivamente, tiene prioridad al momento.
“Ya estamos retirados, ya somos abuelitos y entonces quisiéramos estar más cerca de los nietecitos y eso y sería muy difícil, pero no lo descartamos del todo”, admitió.
“Lo hemos hablado, porque es que nos encanta la alegría que hay en Puerto Rico, la gente es muy dulce”, dijo.
Mientras tanto, aprovechan cada concierto, cada evento y las amistades boricuas en Europa. Están activos en un grupo en redes sociales llamado “Boricuas en Italia” y viajaron a Madrid para escuchar “Baile Inolvidable” de Bad Bunny en vivo.
“El puertorriqueño, donde quiera que va, deja siempre el amor y eso es algo que tenemos de característico. A mí me dicen ‘tú siempre estás sonriendo, yo nunca te he visto enojada’. Yo me enojo, pero vivo como verdadera puertorriqueña, alegre y llena de energía y eso es algo que solamente los que somos de allí lo entendemos”, aseguró.
¿Eres o conoces de algún boricua que vive fuera de la isla y quiere contar su historia? Escribe a historiasph@gfrmedia.com.


