El control de la imagen cuando ya no vivimos: Cuatro caras de la identidad digital
Stan Lee, Khaby Lame, Matthew McConaughey y Luis Raúl representan distintas vertientes del uso de la inteligencia artificial.

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La inteligencia artificial está creando algo que hasta hace poco parecía sci-fi: personas que continúan existiendo digitalmente aun después de morir. Pero más allá de la tecnología, lo que realmente estamos viendo es el nacimiento de una nueva clase de propiedad: la identidad humana convertida en un activo digital.
Y los ejemplos están empezando a aparecer por todas partes.
Esta semana, volvió a surgir el nombre de Stan Lee, creador de personajes icónicos de Marvel como Spider-Man y X-Men. La razón no fue un nuevo cómic ni una película, sino un acuerdo para utilizar inteligencia artificial con el propósito de recrear su voz, imagen y estilo para futuros proyectos digitales.
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Stan Lee falleció en el 2018, pero podría seguir apareciendo en content nuevo durante muchos años más. Y comienza la conversación incómoda: ¿quién controla la imagen de una persona cuando ya no está viva?
Mientras tanto, otras figuras públicas están tomando decisiones completamente distintas.
Khaby Lame, una de las caras más reconocidas de TikTok, decidió adelantarse al problema y llegó a acuerdos comerciales relacionados con el uso de su imagen con inteligencia artificial. Básicamente, entendió que su cara, su voz y su personalidad ya tienen un valor económico mucho más allá de las redes sociales.
El actor Matthew McConaughey tomó otro camino, y comenzó a proteger legalmente elementos relacionados con su voz e imagen para evitar usos no autorizados mediante inteligencia artificial y deepfakes. Su postura es simple: si esta tecnología no se va a detener, prefiere “set the rules” antes de que alguien más lo haga por él.
Pero quizás lo más interesante de todo esto es que la conversación finalmente llegó a Puerto Rico.
Hace unos días, se anunció “Estoy Vivo K-brones!”, un homenaje al comediante Luis Raúl que utilizará inteligencia artificial para recrearlo digitalmente sobre el escenario. El anuncio provocó reacciones divididas en redes sociales. Algunos lo ven como algo súper cool y una manera brutal de honrar su legado. Otros sienten incomodidad con la idea de “revivir” digitalmente a alguien que falleció hace más de una década.
Y precisamente ahí está el verdadero impacto de esta tecnología.
Por mucho tiempo, estas discusiones parecían limitarse a Hollywood o Silicon Valley. Pero cuando una figura tan querida para Puerto Rico entra en la conversación, el tema deja de sentirse lejano y empieza a hit different.
Porque la inteligencia artificial ya cruzó una línea importante. Ya no se trata solamente de crear imágenes falsas o videos curiosos para internet. Ahora también puede preservar, recrear y extender la presencia de una persona más allá de su propia vida.
Y la pregunta ya no es si la tecnología puede hacerlo. La pregunta realmente importante es quién tendrá el derecho de decidir cuándo, cómo y para qué se utilizará la identidad digital de alguien en el futuro.

