CABO CAÑAVERAL, Florida. Una nave espacial de tres brazos fue lanzada a la órbita el viernes para rescatar un telescopio de la NASA que corre peligro de estrellarse contra la Tierra.

Northrop Grumman lanzó la nave espacial Link de Katalyst Space Technologies desde las Islas Marshall, en el Pacífico. El cohete Pegasus despegó desde la parte inferior de un avión modificado, poniendo a Link en rumbo para alcanzar y capturar el Observatorio Swift de la NASA en aproximadamente un mes.

Lanzado en 2004, Swift se está hundiendo más rápido que nunca debido a las recientes tormentas solares. La NASA está pagando 30 millones de dólares a Katalyst para capturar el telescopio y elevar su órbita para que pueda seguir registrando algunas de las explosiones más grandes del universo, como los estallidos de rayos gamma y las estrellas en explosión.

Relacionadas

Si todo sale bien, Swift podría volver a explorar el cosmos en septiembre. Las observaciones están actualmente suspendidas para preservar la órbita del telescopio el mayor tiempo posible.

El telescopio espacial Hubble de la NASA podría ser candidato para una operación de rescate similar en unos años. También está perdiendo altitud debido al aumento de la resistencia atmosférica causada por las erupciones solares.

El satélite Swift, de 1.6 toneladas (1.4 toneladas métricas), orbita actualmente a 360 kilómetros (224 millas) sobre la Tierra. Katalyst tiene como objetivo elevar la altitud del telescopio en 240 kilómetros (150 millas), de vuelta a su punto de partida. Los propulsores de Link se activarán para impulsar el Swift lentamente, evitando así fuertes sacudidas.

Katalyst organizó la misión en tan solo nueve meses. La NASA insistió en una operación urgente porque el telescopio estará demasiado bajo para recuperarse antes del otoño. Sin un impulso, se prevé que se desintegre en octubre.

El mal tiempo y los problemas técnicos provocaron una serie de retrasos de última hora en el lanzamiento.

“Esta es una misión de alto riesgo y alta recompensa”, declaró Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst Space, antes del despegue. El mayor peligro siempre fue no lanzar nada y dejar que Swift se desintegrara en la atmósfera. Por eso siempre intentamos evitar ese riesgo, y nuestro equipo lo ha logrado”.