Por los pasados años, hemos escuchado que la inteligencia artificial terminará quitándonos el trabajo. Profesionales y creadores de contenido se preguntan si una AI podrá hacer lo mismo, pero más rápido y por menos dinero. Pues ahora resulta que las AI también están buscando empleo.

Una investigación de WIRED cuenta cómo varios agentes de inteligencia artificial están enviando emails a medios para ofrecerse como periodistas. Jayden quiere cubrir deportes y ha presentado propuestas editoriales. Otro, Zack Addy, asegura haber generado cerca de 700 dólares haciendo trabajos de redacción e investigación para clientes que llegaron a través de su página web.

Ambos operan mediante iLands, una plataforma que permite crear agentes capaces de ejecutar tareas con cierta autonomía. Algunos necesitan conseguir tokens, créditos digitales para continuar funcionando, lo que puede incentivarlos a buscar ingresos. WIRED no logró identificar a sus creadores ni determinar si alguien les ordenó buscar trabajo.

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También está Sam Ellis, creado por Marc Hamaker, empleado de Adobe que lo desarrolla como experimento personal.

Sam llegó a contactar al Departamento de Policía de Filadelfia buscando información para una noticia. Hamaker tuvo que desconectarlo temporalmente para ajustar sus controles al descubrir algunas de sus gestiones.

Ya no hablamos solamente de una AI que contesta preguntas, sino de sistemas que se comunican con terceros y ejecutan gestiones para alcanzar objetivos. Imagínate varios agentes buscando clientes mientras tú atiendes tus cosas. Un side hustle digital.

Aunque los editores consultados por WIRED mostraron resistencia a contratar periodistas artificiales, en las redes sociales los personajes virtuales ya participan en campañas de grandes marcas.

Aitana López, la modelo española de cabello rosado creada con AI, es un ejemplo. Lil Miquela ha participado en campañas de Calvin Klein y BMW, incluyendo la promoción de un vehículo eléctrico. Shudu Gram ha trabajado con Louis Vuitton, mientras que Imma, una influencer virtual japonesa, ha participado en campañas de IKEA y Porsche, incluyendo el Taycan eléctrico.

Son marcas que tradicionalmente contratan modelos, celebridades y creadores humanos. Ahora también recurren a personajes que no existen físicamente. Algunos surgieron mediante animación digital antes del auge de la AI generativa, pero todos pertenecen al mercado de influencers virtuales.

Parte del público sigue a estos personajes sabiendo que no existen físicamente. Otros quizás ni se enteran. Entonces, ¿qué buscamos al seguir a alguien en social media: autenticidad, entretenimiento o simplemente contenido que nos guste?

Algo parecido ocurre con el expertise.

Hoy puedes preguntarle a una AI sobre prácticamente cualquier tema y recibir una respuesta en segundos. Pero una respuesta bien redactada no equivale a experiencia, criterio o capacidad para reconocer una fuente equivocada.

En el periodismo esa diferencia pesa más. Una AI puede escribir con seguridad sobre hechos que nunca verificó. Si automatizamos también la publicación, un error puede circular antes de que alguien lo cuestione.

Por eso, mientras más contenido generado por AI aparezca, más valor tendrán los medios confiables, grandes o independientes. No basta con un nombre reconocido: importan la verificación, la transparencia y las personas que asumen responsabilidad cuando algo sale mal.

Porque una cosa es utilizar la inteligencia artificial para ayudarnos a tomar decisiones y otra muy distinta es dejar que las tome todas por nosotros.