La NASA difundió registros visuales del cometa 3I/ATLAS que evidencian una transformación física abrupta tras su paso por el perihelio.

Los astrónomos de la agencia espacial documentaron un cambio estructural en el cuerpo celeste descubierto en julio que difiere de los patrones habituales del sistema solar y concentró la atención de la comunidad científica por su comportamiento atípico.

Qué reveló la primera anomalía visual detectada

El primer fenómeno que captó el interés de los observatorios fue la dirección del flujo de partículas del cometa. Los registros iniciales mostraron una proyección de material orientada hacia la estrella central, denominada técnicamente como “anti-cola”. Esta característica contrasta con la dinámica tradicional de los cometas, cuyas colas se extienden en dirección opuesta al Sol por la acción del viento solar.

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Los análisis espectrográficos citados por la agencia DW arrojaron datos sorprendentes sobre la constitución de esta anti-cola. La estructura contenía una mezcla de dióxido de carbono, agua, trazas de cianuro y una aleación de níquel similar a las producidas por actividad industrial humana.

Los astrónomos del Telescopio Óptico Nórdico, situado en las Islas Canarias, definieron este comportamiento como un evento difícil de explicar mediante los modelos astronómicos vigentes.

Por qué la transformación de noviembre desconcertó a los expertos

La situación del objeto 3I/ATLAS cambió drásticamente hacia el 5 de noviembre de 2025. Las imágenes procesadas por la NASA confirmaron la desaparición total de la anti-cola observada anteriormente. En su lugar, el cometa desarrolló una cola convencional de gran magnitud y luminosidad.

Las mediciones actuales indican una extensión superior a los 56.000 kilómetros para esta nueva estructura. El fenómeno coincide con una pérdida de masa del cuerpo celeste estimada en un 13% después de su perihelio.

Los especialistas registraron también una aceleración anómala. Este aumento de velocidad no se corresponde con los cálculos estándar de desgasificación que aplican a los cometas comunes del sistema solar. Los telescopios espaciales Hubble y James Webb aportaron datos adicionales sobre las variaciones del objeto:

El color del cometa viró hacia tonalidades azules.

La luz reflejada presenta un nivel extremo de polarización.

El núcleo exhibe variaciones bruscas de actividad incompatibles con los modelos de sublimación de hielo.

A qué se debe el cambio de color y composición

La alteración cromática del 3I/ATLAS generó debates en los equipos de investigación. La hipótesis principal vincula el color azul con la presencia de monóxido de carbono ionizado en la estructura del cometa. Esta composición química explicaría parte de la reacción ante la radiación solar, aunque no aclara la totalidad de los comportamientos orbitales observados.

La detección de aleaciones de níquel y trazas de cianuro añade complejidad al estudio del origen del objeto. Estos elementos rara vez aparecen combinados de esta forma en procesos naturales conocidos dentro de nuestro sistema planetario.

Los científicos analizan si estas características son propias de su lugar de formación en otro sistema estelar o producto de interacciones desconocidas durante su viaje interestelar.

Que riesgo representa este cometa para los humanos

La trayectoria del cometa fue calculada con precisión por los laboratorios de propulsión y dinámica orbital. La NASA confirmó que el 3I/ATLAS pasará a una distancia mínima de 270 millones de kilómetros de la Tierra y no representa amenaza alguna para la seguridad planetaria.

La agencia espacial utilizó su cuenta de Instagram para llevar tranquilidad a la población. El paso del objeto se considera una oportunidad científica única y no un evento de peligro.

Aficionados a la astronomía de todo el mundo, como el italiano Gianluca Masi, comenzaron a compartir fotografías del fenómeno desde distintos puntos del globo, aprovechando la visibilidad del cometa con telescopios convencionales.