Descontinúan popular pizza congelada tras décadas en el mercado
La compañía detrás del alimento decidió detener su producción como parte de una estrategia para reducir costos y concentrarse en marcas más rentables.

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Las pizzas congeladas Celeste, conocidas por sus precios económicos y su tamaño individual, dejarán de producirse como parte de una estrategia empresarial para reducir la cantidad de productos que fabrica su compañía matriz, Conagra Brands.
La decisión representa el final de una marca que durante décadas ocupó un espacio en los congeladores de los supermercados estadounidenses y se convirtió en una alternativa para estudiantes universitarios, personas que vivían solas y consumidores que buscaban una comida rápida y económica.
El anuncio se dio a conocer el 30 de septiembre, durante la presentación de los resultados financieros del primer trimestre del año fiscal 2027 de Conagra. Su principal ejecutivo, John Brase, explicó que la empresa está eliminando marcas y categorías de productos en las que no identifica suficientes oportunidades de crecimiento o rentabilidad.
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“Hay ciertas marcas y categorías en las que sencillamente no vemos futuro”, expresó Brase, al referirse a productos que generan ganancias limitadas o que resultan poco rentables.
La empresa reconoció que la eliminación de Celeste tuvo un pequeño impacto negativo en las ventas del trimestre, pero anticipa que la medida contribuirá a mejorar sus resultados económicos a largo plazo.
Una pizza económica que despertó nostalgia
Para muchos consumidores, la desaparición de Celeste significa mucho más que perder una opción de comida congelada. Durante años, sus pequeñas pizzas fueron una solución para quienes tenían poco dinero, necesitaban preparar algo rápidamente o regresaban a casa después de una noche de fiesta.
En redes sociales, varios consumidores reaccionaron con nostalgia al enterarse de la noticia.
“Esa ‘pizza’ de 79 centavos me ayudó a sobrevivir la universidad. Descansa en paz”, escribió un usuario de Reddit.
Otro recordó la época en que podía comprar diez unidades por $10 y describió el producto como un recurso indispensable para quienes vivían solos y tenían un presupuesto limitado.
También hubo quienes lamentaron la pérdida de una merienda que formó parte de su infancia. Algunos recordaron especialmente la textura crujiente de la masa, mientras otros señalaron que la calidad del producto había disminuido con los años.
Pese a las críticas, las reacciones reflejaron el vínculo que muchos consumidores desarrollaron con una marca asociada a comidas sencillas y accesibles.
De un restaurante en Chicago a los supermercados
La historia de Celeste comenzó mucho antes de que sus pizzas individuales llegaran a los congeladores de los supermercados.
En 1937, Celeste Lizio y su esposo, Anthony, abrieron Kedzie Beer Garden, un restaurante de barrio en Chicago donde ella ganó reconocimiento por su cocina italiana y sus generosas porciones.
Con el tiempo, la pareja vendió el establecimiento y comenzó a distribuir pizzas congeladas, ravioles y otros productos italianos a restaurantes de la ciudad.
En 1969, Quaker Oats adquirió el negocio familiar, lo que contribuyó a ampliar el alcance de la marca. Lizio, conocida cariñosamente como “Mama Celeste”, continuó vinculada a la empresa como asesora y portavoz. Su rostro apareció en las cajas y su expresión característica, “Abbondanza”, se convirtió en parte de la identidad comercial del producto.
Lizio murió en 1988, a los 80 años, pero su nombre continuó presente en los supermercados durante décadas.
La marca pasó posteriormente por distintas compañías, incluida Pinnacle Foods. En 2018, Conagra adquirió Pinnacle en una transacción valorada en aproximadamente $10,900 millones, incorporando Celeste a su catálogo de alimentos.
¿Cuánto tiempo más se podrán comprar?
Aunque Conagra dejó de producir las pizzas Celeste, todavía podrían encontrarse unidades disponibles en algunos establecimientos.
La compañía confirmó que continuará vendiendo el inventario existente hasta que se agote. Por tanto, la disponibilidad dependerá de las existencias de cada supermercado.
La decisión forma parte de un esfuerzo más amplio de Conagra por reducir la complejidad de sus operaciones y concentrar sus recursos en marcas con mayores posibilidades de crecimiento.
Para los consumidores que durante años recurrieron a estas pizzas por su precio y facilidad de preparación, el fin de la producción marca la despedida de uno de los productos económicos más reconocidos de su categoría en Estados Unidos.


