Las automotrices aplastan carros todo el tiempo. Desde la infancia del automóvil, ha sido una práctica muy común que las mismas compañías que los producen también los destruyan. Ocurre mayormente con prototipos y modelos de preproducción que, cuando concluye la etapa de desarrollo, van derechito a su encuentro final con la aplanadora.

Pero también sucede que empleados de distintas automotrices desobedezcan órdenes y hasta elaboren planes con tal de salvar vehículos en específico.

El caso más famoso es el de un Corvette de 1983. Cuando Chevrolet rediseñó la cuarta generación de su emblemático deportivo, se impuso la meta de lanzarlo en 1983, para que coincidiera con el 30 aniversario del modelo original. No obstante, hubo tantos retrasos que no lograron el objetivo.

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Llegó el 1983 y el Corvette simplemente no salió. Ha sido el único año en sus ocho décadas de historia que el máximo deportivo americano no salió al mercado.

Pero el hecho de que no llegaran al mercado no significa que nunca hayan existido Corvetas de 1983. Chevrolet no logró la meta, pero llegó a completar el ensamblaje de 43 Corvettes de preproducción. A todos se les asignaron números de serie (el famoso VIN) pertenecientes al modelo de 1983.

Cuando se pospuso el debut, la orden llegó rápidamente “desde bien arriba”: destruyan las unidades de preproducción.

La masacre le fue asignada a un jefe de departamento que cumplió la orden… bueno, casi. Se hizo con una aplanadora portátil que había sido llevada a la fábrica del Corvette en Bowling Green, Kentucky. Por cuestiones de mal tiempo (o de intervención divina), el trabajo se vio interrumpido cuando faltaba un solo Corvette.

Al próximo día, cuando iban a reanudar, ya se habían llevado la aplanadora. Así que el jefe del departamento dio la orden de que estacionaran el suertudo Corvette en una parte posterior de la fábrica y confabuló con otros empleados para simplemente dejarlo allí. O sea, no informarían que no lo habían destruido, pero si indagaban “desde bien arriba”, procederían entonces a completar su aniquilación.

Nadie preguntó, nadie envió un email, nadie dijo nada… y allí se quedó aquella Corveta sobreviviente por largos años.

Pasó tanto tiempo, que el jefe salvador fue transferido a otra división de General Motors en otro estado. Transcurrieron más años y nombraron un director nuevo que vino de otra planta de GM.

Cuando notó ese solitario Corvette en el fondo de la fábrica, indagó y le dijeron.

Un director robotizado hubiera seguido las reglas y de inmediato hubiera ordenado su destrucción. Pero, al contrario, le vio el gran valor histórico y, tal vez, apreciando las acciones rebeldes de quienes desobedecieron órdenes con tal de salvar el auto, ordenó su restauración y que lo ubicaran en un lugar más prominente dentro de la planta.

La salvación final y permanente llegó cuando General Motors lo transfirió al Museo Nacional del Corvette, allí mismo en Bowling Green, casi al frente de la fábrica.

Tuve la oportunidad de ver esa Corveta histórica durante una visita al museo en 2009 y luego, hace 12 años, durante un largo road trip con mi hijo por 10 estados sureños. De hecho, aprovechamos la ruta y también fuimos a la fábrica y museo de BMW en Spartanburg, Carolina del Sur. No, no supimos si allí también hay de estos rescates.

Como les dije, estos poéticos actos de rebeldía ocurren en muchas automotrices. Tan reciente como el pasado enero, durante mi cobertura del Detroit Auto Show, tuve la oportunidad de visitar una especie de bunker en el que Ford Motor Company guarda muchos de sus vehículos históricos, incluyendo prototipos, que, como ya les dije desde el principio, son los más vulnerables para ser lanzados a la aplanadora.

En efecto, varios de los que estaban allí lograron la preservación gracias a las peripecias y creatividad de los empleados. Por ejemplo, un modelo fue guardado en el fondo de una caseta de herramientas y lo cubrieron con cajas. Otro fue reasignado en los libros como un vehículo de transporte interno.

Uno de los episodios más recientes de MotorShow TV fue sobre la visita a ese bunker y ya está en mi canal de YouTube. Hay muchísimos autos fascinantes. Pueden verlo aquí.