Seguro Social en Estados Unidos: quién lo financia y de dónde sale el dinero
Se financia principalmente a través de un impuesto sobre la nómina que pagan trabajadores y empleadores. Sin embargo, el sistema también recibe otros ingresos.

PUBLICIDAD
Cada mes, la Administración del Seguro Social de Estados Unidos (SSA, por sus siglas en inglés) procesa millones de pagos dirigidos a jubilados, sobrevivientes y beneficiarios de programas como el Seguro de Incapacidad del Seguro Social (SSDI) y la Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI).
Estos desembolsos forman parte de uno de los sistemas de protección social más grandes del país, pero en los últimos años han crecido las preocupaciones sobre su sostenibilidad financiera a largo plazo.
Cómo se financia el Seguro Social
El programa se sostiene principalmente a través de un impuesto sobre la nómina. Tanto empleados como empleadores aportan un 6.2% del salario, hasta un límite de ingresos establecido. Para 2025, ese tope es de $176,100 dólares. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, la contribución equivale al 12.4%.
Los fondos recaudados se distribuyen en dos principales fideicomisos: el Seguro de Vejez y Supervivencia (OASI, por sus siglas en inglés) y el Seguro de Incapacidad (DI, por sus siglas en inglés).
El primero financia los beneficios de jubilación, así como pagos a familiares y sobrevivientes de trabajadores fallecidos. El segundo cubre las prestaciones por discapacidad y sus beneficios asociados.
Además de las contribuciones sobre la nómina, el sistema recibe ingresos adicionales provenientes de intereses generados por las reservas invertidas, impuestos federales sobre beneficios del Seguro Social en ciertos casos y reembolsos hacia los fondos fiduciarios.
Durante años, el Seguro Social ha recaudado más fondos de los que ha pagado en beneficios, lo que permitió acumular reservas. Sin embargo, informes recientes advierten que esos excedentes se están reduciendo y podrían no ser suficientes para cubrir la totalidad de los pagos en el futuro.
De acuerdo con el informe más reciente de la Administración del Seguro Social, las reservas combinadas del fondo OASDI —que incluye OASI y DI— podrían agotarse hacia el tercer trimestre de 2034. A partir de ese momento, los ingresos continuos serían suficientes para cubrir aproximadamente el 83% de los beneficios programados.
En el caso del fondo OASI, que cubre principalmente a jubilados, se proyecta que sus reservas se agoten en el cuarto trimestre de 2032. Una vez ocurra, los ingresos solo alcanzarían para cubrir cerca del 78% de los beneficios.
Por su parte, el fondo del Seguro por Discapacidad (DI) se mantiene en una situación más estable y, según las proyecciones actuales, conservaría reservas positivas durante todo el periodo de análisis de 75 años.


