Spirit en la mira de Trump: “Me encantaría poder salvar una aerolínea”
El presidente confirmó que evalúa usar fondos públicos para rescatar la empresa.
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Nueva York. El presidente Donald Trump dijo el jueves que está considerando una adquisición de la aerolínea Spirit Airlines financiada con dinero de los contribuyentes, con la intención de revender la aerolínea de bajo costo cuando bajen los precios del petróleo.
El mandatario confirmó su interés en ofrecer un salvavidas financiero a Spirit luego de que un abogado informara a una corte federal de bancarrota en Estados Unidos que la aerolínea mantiene conversaciones avanzadas con el gobierno estadounidense para un acuerdo de financiamiento que le permitiría salir de la protección del Capítulo 11.
“Tienen buenos aviones y buenos activos, y cuando los precios del petróleo bajen, la venderemos con ganancia”, dijo Trump durante un evento en la Casa Blanca que no estaba relacionado al tema. “Me encantaría poder salvar esos empleos. Me encantaría poder salvar una aerolínea”.
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Trump ya había alimentado las especulaciones sobre un posible acuerdo el martes, cuando instó a un comprador a rescatar a Spirit y sugirió que el gobierno federal podría ayudar a mantenerla operando.
La Casa Blanca ha intentado responsabilizar la situación de Spirit a la administración de Joe Biden, que en 2023 demandó para bloquear la compra de Spirit por parte de JetBlue Airways por 3,800 millones de dólares. Un juez federal en Dallas detuvo esa fusión, argumentando que aumentaría las tarifas para los pasajeros.
Trump afirmó que tiene en mente a una “persona inteligente” que podría dirigir la aerolínea y que cree que Spirit podría recuperar estabilidad financiera.

“Y también tienen unos buenos slots, que son bastante valiosos”, añadió el presidente, en referencia a los horarios asignados para despegues y aterrizajes en aeropuertos con alta demanda.
Spirit ha enfrentado pérdidas durante años. La aerolínea se acogió al Capítulo 11 en noviembre de 2024 y nuevamente en agosto de 2025. Con el aumento en los costos del combustible provocado por la guerra en Irán, acreedores han expresado dudas sobre la viabilidad de la empresa, lo que ha abierto la posibilidad de que la aerolínea —conocida por sus aviones amarillos— termine vendiendo activos o cesando operaciones.
Antes de los comentarios de Trump sobre una posible compra gubernamental, el abogado Marshall Huebner, de la firma Davis Polk y representante de Spirit, dijo en una audiencia de bancarrota en Nueva York que el financiamiento del gobierno haría posible una reorganización y ayudaría a la aerolínea a ser más competitiva.
Los detalles del posible acuerdo fueron compartidos con los tres principales grupos de acreedores de la compañía, indicó Huebner.
No estaba claro de inmediato cómo una adquisición federal diferiría de los términos en discusión. El tamaño y las condiciones del apoyo financiero no se han hecho públicos. The Wall Street Journal y Bloomberg reportaron, citando fuentes no identificadas, una cifra de 500 millones de dólares que daría al gobierno la opción de adquirir una participación significativa en la aerolínea, cuya sede está en Florida.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, expresó escepticismo sobre la intervención del gobierno. En una entrevista con CBS, cuestionó si un rescate sentaría un precedente.
“Entonces, ¿quién más vendría a mi puerta?”, dijo, en referencia a otras aerolíneas que podrían solicitar ayuda. “La pregunta es si podemos salvar a Spirit y hacerla viable o si estaríamos invirtiendo dinero bueno en una compañía que eventualmente terminará liquidada”.
Varios legisladores, tanto republicanos como demócratas, también rechazaron la idea de un rescate. El senador Ted Cruz calificó el acuerdo como una “mala idea”. Por su parte, el senador Tom Cotton dijo que no sería el mejor uso del dinero de los contribuyentes.
Sin embargo, el sindicato de pilotos de la aerolínea expresó un “fuerte respaldo” a un posible rescate, al señalar que Spirit ha permitido que muchos estadounidenses puedan viajar a precios más bajos.
Spirit cuenta con una flota relativamente nueva, lo que la ha convertido en un objetivo atractivo de compra. Sin embargo, intentos previos de adquisición por parte de aerolíneas como JetBlue y Frontier no tuvieron éxito.

