Cárcel en Estados Unidos permite a los presos tener un gato de compañía y adoptarlo al quedar en libertad
Los animales son rescatados de refugios locales.

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En una prisión de Indiana, Estados Unidos, un programa está transformando la rutina de los reclusos mediante el cuidado de gatos provenientes de refugios locales.
Los internos alimentan, asean y socializan a los felinos, proporcionándoles un entorno seguro y aumentando sus posibilidades de adopción, mientras ellos adquieren responsabilidad y mantienen una rutina estructurada.
La interacción diaria con los animales también ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, creando espacios de calma en medio de la vida carcelaria.
Participar en el cuidado de los gatos fomenta valores como la empatía, la paciencia y el respeto por otros seres vivos, cualidades que los reclusos pueden aplicar más allá de la prisión.
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Para muchos reclusos, cuidar a los gatos se ha convertido en un escape emocional, ofreciéndoles momentos de tranquilidad y permitiéndoles canalizar la frustración de manera constructiva.
Desde la psicología, las intervenciones asistidas con animales en prisiones han demostrado reducir el estrés, la ansiedad y mejorar habilidades sociales entre los reclusos. Una revisión sistemática publicada en Animals (2020) analizó varias investigaciones y confirmó que la interacción con animales genera beneficios psicológicos y sociales en este contexto.
El proyecto también ha generado interés en organizaciones de rescate animal, que destacan la importancia de iniciativas que promueven la adopción y la seguridad de los felinos.
Con esta propuesta, la cárcel de Indiana demuestra cómo un programa sencillo puede tener un impacto positivo tanto en los animales como en los internos que los cuidan.

