Un juez federal de la Corte del Distrito de Columbia condenó hoy a 17 meses de cárcel a Omar González, el exmilitar que el pasado septiembre saltó la verja de seguridad de la Casa Blanca y consiguió traspasar varias dependencias de la vivienda presidencial armado con un cuchillo.

La incursión de González provocó la dimisión de la directora del Servicio Secreto Julia Pierson, criticada por los fallos en el anillo de seguridad que permitieron al intruso entrar en el domicilio del presidente, Barack Obama, que había abandonado el lugar unos minutos antes.

Veterano de la guerra de Irak, con problemas mentales y originario de Texas, González, de 43 años, tendrá que vivir bajo libertad vigilada durante tres años una vez que cumpla su condena en prisión, informó la Fiscalía del Distrito de Columbia en un comunicado.

El pasado 13 de marzo, González se declaró culpable de dos cargos: uno por entrar en un edificio gubernamental con un arma mortal, y otro por agredir y resistirse a los empleados públicos que custodiaban la Casa Blanca.

"El señor González ahora pagará el precio de su decisión de saltar la valla y correr dentro de la Casa Blanca", señaló el procurador Vincent H. Cohen, encargado del caso y que pidió 21 meses de prisión y tres años de libertad vigilada para el acusado.

Condenado a cuatro meses de prisión menos de lo solicitado por la Fiscalía, el acusado no podrá acceder al Distrito de Columbia durante tres años y deberá de participar en un programa de evaluación psiquiátrica, según dictaminó hoy el juez Rosemary M. Collye, encargado del caso.

Durante el proceso judicial, los abogados defensores del exmilitar destacaron que el condenado sufre un trastorno por estrés postraumático (TEPT) y experimenta alucinaciones, paranoia y ansiedad.

Según la Fiscalía del Distrito de Columbia, el acusado escondió un cuchillo de 7,62 centímetros en la parte trasera de sus pantalones, saltó la verja de la Casa Blanca, traspasó el jardín y corrió hasta los arbustos localizados fuera del Pórtico Norte.

Entonces, logró traspasar las puertas del Pórtico Norte y, tras pasar por unas escaleras, entró en la Sala Este, donde el presidente -que no estaba en el edificio- celebra habitualmente actos de trabajo y donde fue reducido y arrestado por los agentes.

Antes de saltar la verja, el acusado había paseado a sus perros alrededor del edificio presidencial y había aparcado en una calle cercana su vehículo, en el que se escondían cientos de municiones y un machete, según indica la Fiscalía.

El Servicio Secreto, muy cuestionado por este incidente, dio ordenes al sospechoso para que no trepara la valla y un agente intentó bloquear las puertas para impedir la entrada del intruso, pero fue golpeado por González, que consiguió entrar.

Según un escrito judicial de la Fiscalía, González ya se había acercado con un hacha de guerra a la Casa Blanca el pasado 25 de mayo, cuando agentes del servicio secreto le dieron el alto en la parte sur de la valla, le interrogaron y le dejaron ir tras comprobar que en su coche solo llevaba equipos de montaña.

El caso fue muy sonado en EEUU, pues era la primera vez que un asaltante recorría los sesenta metros que separan la verja de la entrada norte (Avenida Pensilvania) y accedía al interior de la Casa Blanca, pese a ser uno de los edificios más protegidos del mundo.