A tres días de las cruciales elecciones de medio mandato en Estados Unidos, el candidato demócrata al Senado por Texas, James Talarico, y la aspirante a gobernadora, Gina Hinojosa, prometieron a sus bases “recuperar” el estado y arrebatarle el control al Partido Republicano.

En este ciclo electoral, los demócratas han ganado terreno en Texas, donde ningún candidato del partido gana un cargo estatal desde 1994, tanto en las contiendas legislativas como en la carrera por la gobernación.

Talarico, exmaestro de escuela, aventaja por pocos puntos en la mayoría de las encuestas al fiscal general del estado, el republicano Ken Paxton, quien cuenta con el aval de Trump y el apoyo financiero del magnate Elon Musk.

Por su parte, Hinojosa, abogada y legisladora estatal, le ha estado pisando los talones en las encuestas al gobernador Greg Abbott, que busca un cuarto mandato y está en el poder desde 2015.

En un mitin conjunto, sobre un escenario decorado con una bandera gigante de Texas, Talarico e Hinojosa se presentaron como los candidatos que plantan cara a los “poderosos”, dispuestos a servir a los residentes de Texas, y acusaron a sus rivales de ser los políticos más corruptos del estado.

“Esta elección es una batalla entre los que mandan y los que deberían mandar”, dijo Talarico a sus seguidores, con la voz ronca.

Houston es una de las últimas paradas de su gira de 21 días por el estado, paralela a la de su contrincante.

El demócrata comparó su contienda con el relato bíblico de David y Goliat, en el que un joven pastor derrota con una honda y una piedra a un gigante guerrero filisteo.

Además, hizo un guiño a los texanos que votaron por Trump en las presidenciales de 2024 y criticó a la Administración por no cumplir sus promesas de campaña.

Los texanos, señaló Talarico, “votaron para bajar los precios de la canasta familiar, pero los aranceles” han encarecido el coste de vida; “votaron por terminar las guerras (...), pero ahora tenemos una guerra corrupta en Oriente Medio que está subiendo los precios de la gasolina”.

Para Jenny Claycombe, de 36 años, la campaña de Talarico e Hinojosa aborda los temas “principales que preocupan a la gente”.

“Por eso estamos viendo tanta participación y fervor” entre los votantes, dijo a EFE mientras esperaba en la fila para comprar algo de beber, antes de que Talarico subiera al escenario. “Necesitamos un cambio y ellos representan esas creencias”, agregó.

Karen González, nacida en EE.UU. y de padres mexicanos, apoya a los candidatos demócratas por el deseo de darles “un ejemplo” a sus hijos.

Las políticas migratorias del Gobierno de Trump le pesan especialmente: “¿De verdad nos molesta tanto que haya gente que quiere venir a hacer una mejor vida y contribuir al país? No lo tienen fácil y ahora se sienten perseguidos, peor que animales; eso no está bien”.

Rechazo a los centros de datos

Hinojosa, por su parte, acusó a Abbott de ser el “gobernador más corrupto en la historia de Texas” y lo criticó por negarse a participar en un debate electoral y por su cercanía con las grandes tecnológicas y los promotores de centros de datos.

“Tenemos más (centros de datos) que cualquier otro estado del país. Greg Abbott los atrajo con las exenciones fiscales más generosas de todo EE.UU. (...) Les ha dejado hacer lo que quieran con nosotros”, afirmó.

Texas cuenta con al menos 335 centros de datos en funcionamiento, la segunda cifra más alta del país después de Virginia.

Tras meses de promover la inversión de las grandes tecnológicas y de presentar a Texas como el “epicentro” de la inteligencia artificial, Abbott ha moderado su apoyo a estas infraestructuras ante el rechazo ciudadano: en agosto ordenó frenar la aprobación de nuevas conexiones a la red eléctrica y, en septiembre, suspendió la emisión de permisos para estos proyectos.

Sin embargo, según la organización FracTracker Alliance, el estado aprobó al menos 18 autorizaciones para centros de datos en las semanas posteriores a la pausa.

Además, Abbott ha recaudado unos 9 millones de dólares de donantes vinculados a la industria desde julio de 2025, de acuerdo con un análisis de The Texas Tribune.

Los republicanos afrontan el martes unas ajustadas elecciones de medio mandato, en las que se renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado; se decidirá si el Congreso frena o sigue impulsando la agenda del presidente Donald Trump.

El partido oficialista controla ambas cámaras: en el Senado tiene 53 escaños frente a 45 demócratas y dos independientes afines, y en la Cámara Baja, un margen de apenas unos escaños.