La oposición demócrata ha arrebatado un escaño en la Cámara de Representantes estatal de Florida al partido del presidente estadounidense, Donald Trump, en el distrito que incluye su mansión de Mar-a-Lago y en el que el mandatario votó por correo pese a su cruzada contra ese método.

La demócrata Emily Gregory ganó al republicano Jon Maples, que contaba con el respaldo explícito de Trump, para representar a ese distrito de Palm Beach, según las proyecciones de las que informan este miércoles medios estadounidenses.

Ese resultado, en unas elecciones especiales para un escaño que quedó vacante por la retirada de un congresista republicano, ha dado esperanza a los demócratas de cara a los comicios legislativos de noviembre, en los que aspiran a reforzar su poder para servir de contrapeso a Trump.

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Si los demócratas pueden ganar en el feudo de Trump, den por hecho que podemos ganar en cualquier parte del país. ¡Vamos, a por noviembre!”, escribió el presidente del Comité Nacional Demócrata (secretariado del partido), Ken Martin, en su cuenta oficial de la red social X.

El asiento que obtuvo Gregory, una empresaria de 40 años en su primera campaña política, solían ganarlo los demócratas, pero en las elecciones de 2022 fue a parar -por 19 puntos porcentuales de ventaja- a un republicano, Mike Caruso, quien este año decidió abandonarlo por un puesto administrativo en el condado.

La votación en Palm Beach atrajo atención a nivel nacional no solo por ser el distrito de Trump, sino porque el presidente votó en ellas por correo, según revelaron varios medios, a pesar de que durante años ha alegado que esa forma de participación “es sinónimo de fraude electoral”, algo no respaldado por pruebas.

Trump atribuyó parte de su derrota en las elecciones presidenciales de 2020 al voto por correo -que se intensificó debido a la pandemia de la covid-19- y ha liderado toda una cruzada política para estigmatizarlo y restringirlo, a pesar de que se ha demostrado su eficacia y seguridad y de que es esencial en un país tan extenso.

El Senado debate desde este mes una ley que exigiría a los estadounidenses presentar una prueba de ciudadanía para registrarse para votar y que se ha convertido en prioridad política para Trump, aunque tiene pocas posibilidades de salir adelante debido a la oposición demócrata.

En las elecciones de medio mandato de noviembre se renovará la Cámara de Representantes federal, un tercio del Senado y numerosos cargos estatales y locales en todo el país, incluido el distrito de Mar-a-Lago, en el que Gregory deberá volver a competir si quiere conservar su ese escaño hasta 2029.