Nueva York. El director general de Boeing, Dave Calhoun, abandonará el mando de la asediada fabricante de aviones para final de año tras una serie de reveses en una de las compañías más señaladas de Estados Unidos.

El presidente de la junta, Larry Kellner, también ha dicho a la compañía que no tiene previsto presentarse a la reelección.

La firma añadió el lunes que Stan Deal, presidente y director general de su división de aviones comerciales, se retirará de la firma. Stephanie Pope asumirá el liderazgo de la división.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ha puesto a la compañía bajo un intenso escrutinio y hace poco ordenó una auditoría de sus líneas de montaje en una fábrica de Boeing cerca de Seattle, donde la firma construye aviones como el 737 Max de Alaska Airlines al que se le desprendió un panel que cubría el hueco de una puerta el pasado 5 de enero. Los investigadores señalan que las tuercas que ayudan a mantener esa pieza en su lugar faltaban tras unas tareas de mantenimiento en la fábrica de Boeing.

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El incidente ha incrementado el escrutinio sobre Boeing al nivel más alto desde que dos aviones 737 Max de la compañía se estrellaron en 2018 y 2019, unos siniestros en los que murieron 346 personas.

Las acciones de la firma subieron más de un 2% antes de la apertura de mercados.