Keishera y Greg Joubert se enteraron en enero de 2025 de que esperaban a su segundo hijo, una noticia que marcaba el inicio de un embarazo que terminaría siendo completamente fuera de lo común. Lo que parecía un proceso habitual pronto se transformó en un caso médico excepcional.

Durante los controles prenatales, los médicos detectaron una grave anomalía en el desarrollo del bebé. El diagnóstico apuntaba a un síndrome poco frecuente conocido como CHAOS, una condición que compromete seriamente la respiración antes del nacimiento.

De acuerdo con información de Cincinnati Children’s Hospital, este trastorno se produce cuando existe una obstrucción en las vías respiratorias del feto, lo que impide el correcto flujo de aire y puede poner en riesgo su vida incluso antes de nacer.

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En el caso de Cassian, la obstrucción se ubicaba justo debajo de las cuerdas vocales, lo que hacía que el panorama clínico fuera especialmente delicado. Los especialistas advirtieron a la familia que el pronóstico era complejo y con altas probabilidades de complicaciones severas.

Ante este escenario, el equipo médico planteó una alternativa poco convencional: realizar una cirugía fetal mientras el bebé aún se encontraba en el útero, con el objetivo de intentar garantizar su supervivencia.

El procedimiento se realizó cuando la madre tenía alrededor de 25 semanas de gestación. Los cirujanos extrajeron parcialmente al bebé del útero, realizaron la intervención necesaria en sus vías respiratorias y posteriormente lo devolvieron al vientre materno para continuar su desarrollo.

Greg y Keishera Joubert
Greg y Keishera Joubert (El Tiempo / GDA)

Keishera relató que el momento fue profundamente emocional. “Cuando nos dieron el diagnóstico, hicimos lo que haría cualquier padre: llorar y rezar”, contó a la revista People, recordando la incertidumbre que vivieron como familia.

Durante la intervención, incluso se tomaron imágenes del bebé, un instante que la madre describió como inolvidable. “Fue hermoso ver al bebé que llevaba dentro. Mi hijo estaba parcialmente en el mundo y sintió el aire en su rostro”, expresó.

Tras la cirugía, Cassian permaneció varias semanas más en el útero hasta completar su desarrollo. Finalmente, nació mediante cesárea y pasó por cuidados neonatales para garantizar su estabilidad respiratoria.

Hoy, el menor se encuentra en buen estado de salud. Su madre lo describe como un niño “feliz”, “sonriente” y “curioso”, y asegura que la familia está profundamente agradecida con el equipo médico que hizo posible su supervivencia.