La CIA recomendó a Donald Trump apostar por Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro
El análisis concluyó que era una opción más viable que entregarle el poder a María Corina Machado.

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Una evaluación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), solicitada por la administración de Donald Trump pocas semanas antes del golpe ejecutado el sábado en Venezuela, concluyó que dejar a cargo del poder a la vicepresidenta Delcy Rodríguez era la opción más viable en el corto plazo ante una eventual salida de Nicolás Maduro de la presidencia.
El análisis, de carácter clasificado y conocido por un reducido grupo de altos funcionarios estadounidenses, no se centró exclusivamente en un escenario de remoción forzada del líder chavista por parte de Estados Unidos, sino que examinó distintos caminos posibles para su salida del poder: desde un acuerdo negociado y forzado por la campaña de presión estadounidense en el Caribe hasta una salida impuesta por la vía militar.
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En ese marco, los analistas de inteligencia llegaron a la conclusión de que nadie dentro de la oposición venezolana, incluida su figura más visible, María Corina Machado, contaba con la capacidad real de ejercer el mando del país de manera inmediata una vez Maduro abandonara el cargo, ya fuera de forma voluntaria o forzada.
Las razones para optar por Delcy Rodríguez
La valoración de la CIA coincide plenamente con lo anunciado el sábado por el propio Trump, y reiterado posteriormente por voceros de su administración, en cuanto a la decisión de trabajar con Delcy Rodríguez -quien asumió el liderazgo del régimen- en cualquier proceso de transición política tras el arresto del mandatario venezolano.
Según personas informadas sobre el contenido del informe, Donald Trump y sus asesores consideraron que Rodríguez era la funcionaria mejor posicionada para garantizar una continuidad mínima del aparato estatal y evitar un vacío de poder en un momento de extrema fragilidad institucional.
Esa decisión cayó como un balde de agua fría no solo entre los sectores de la oposición venezolana, sino también entre numerosos actores internacionales que durante años habían visto en María Corina Machado a la sucesora natural de Maduro en un escenario postchavista.
El informe explica el distanciamiento de Machado de los planes de Trump
Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz y principal referente opositora, había logrado construir una imagen de liderazgo tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, de acuerdo con funcionarios estadounidenses citados bajo condición de anonimato, los informes de inteligencia generaron un profundo escepticismo sobre su capacidad para asumir el control efectivo del Estado tras la caída del régimen.
El documento también ayuda a explicar por qué la administración Trump decidió ignorar a Machado y a otras figuras de la oposición venezolana, entre ellas el presidente electo Edmundo González, como alternativas viables para liderar el país en el mundo post-Maduro.
Para Washington, el problema no era la legitimidad política de la oposición, sino su falta de estructura, control territorial y apoyo institucional dentro de Venezuela.
Antes de autorizar la operación militar que culminó con la captura de Maduro en una base militar fortificada, algunos funcionarios de la administración esperaban que la campaña estadounidense de ataques a embarcaciones y confiscaciones petroleras forzara al mandatario a abandonar el poder de manera voluntaria. Otros, en cambio, exploraban discretamente la posibilidad de una negociación que le permitiera una salida pactada. Pero, ninguna de esas opciones prosperó.
La evaluación clasificada de la CIA, revelada inicialmente por el diario Wall Street Journal, fue clave en el proceso de toma de decisiones de Trump y terminó inclinando la balanza hacia una solución que, aunque polémica, fue considerada por la Casa Blanca como la menos riesgosa en el corto plazo para evitar el colapso total del Estado venezolano.

