Hace una semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio marcha atrás y canceló la firma de una medida bipartidista que buscaba impulsar la construcción de viviendas para aumentar la oferta y contener el alza de los precios.

Con su suspensión, millones de familias seguirán enfrentando un mercado limitado y costoso.

¿Qué contemplaba la llamada “Ley del Siglo XXI para la Vivienda” (21st Century ROAD to Housing Act, en inglés) y qué perderán ahora los ciudadanos tras su cancelación?

El proyecto de ley contemplaba la creación de un programa piloto de subvenciones y préstamos condonables para financiar reparaciones en viviendas y atender riesgos para la salud. Además, proponía incentivar la conversión de antiguos edificios de oficinas —muchos de ellos vacíos debido al auge del trabajo remoto e híbrido— en complejos de apartamentos entre 2027 y 2031.

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El proyecto también impedía que los grandes inversionistas institucionales, definidos como aquellos que poseen 350 o más viviendas unifamiliares, siguieran comprando este tipo de inmuebles.

Además, buscaba reducir duplicaciones en los procesos ambientales requeridos para aprobar proyectos de vivienda, con el fin de acelerar su construcción.

Asimismo, la ley pretendía extender por tres años el programa de recuperación tras desastres, utilizado en la reconstrucción luego de huracanes y emergencias.

Otro de los cambios principales de esta legislación es que permitía que los fondos federales de desarrollo comunitario pudieran usarse directamente para construir viviendas asequibles.

Planteaba además reducir entre 5,000 y 10,000 dólares el costo de las viviendas prefabricadas al eliminar el requisito de contar con un chasis metálico permanente.

Queda por ver si Trump cambia de postura en las próximas semanas. El mandatario condicionó la firma de la iniciativa a que el Congreso apruebe primero la Ley SAVE America, un proyecto que endurecería los requisitos de identificación de los votantes en las elecciones federales. La incógnita cobra especial relevancia a medida que se acercan las elecciones de medio mandato (’midterm’) de noviembre, cuando la vivienda y el costo de vida podrían convertirse en temas clave para millones de estadounidenses.