Una pareja de Florida conservará la custodia de la bebé que crió desde su nacimiento, pese a que una prueba de ADN confirmó que la menor no tiene parentesco biológico con ellos debido a un error cometido durante un tratamiento de fertilización in vitro. Así lo informó NBC News, luego de que ambas familias alcanzaran un acuerdo que pone fin a meses de incertidumbre.

El caso involucra a Tiffany Score y Steven Mills, quienes demandaron en enero al Fertility Center of Orlando y al principal especialista en endocrinología reproductiva de la clínica tras descubrir que el embrión implantado por error pertenecía a otra pareja.

Según la demanda, la niña nació en diciembre y las dudas surgieron cuando la pareja notó que sus rasgos físicos eran distintos a los de ambos padres, quienes son de raza blanca. Tras realizar pruebas genéticas, confirmaron que la bebé, llamada Shea, tiene ascendencia 100 % del sur de Asia, lo que evidenció que no existía vínculo biológico entre ellos.

La investigación permitió identificar a los padres genéticos de la menor, quienes aparecen en los expedientes judiciales únicamente como “Paciente 004” para proteger su identidad. A partir de ese momento comenzaron negociaciones entre ambas familias para decidir el futuro de la niña.

De acuerdo con documentos presentados ante el tribunal el pasado viernes, la representación legal de Score y Mills notificó que las partes alcanzaron un acuerdo de custodia elaborado de manera conjunta. El convenio reconoce a la pareja que ha cuidado de Shea desde su nacimiento como sus “padres custodios permanentes”, aunque los términos específicos permanecen bajo reserva.

Rob Marcereau, abogado de los padres biológicos, explicó que sus clientes desean continuar formando parte de la vida de la menor. Según indicó, ambas familias intentan encontrar la mejor solución posible frente a una situación extraordinaria provocada por un error ajeno a su voluntad.

Durante una audiencia celebrada el lunes, la jueza del circuito Margaret Schreiber destacó el entendimiento alcanzado entre las partes y señaló que resolver el caso cuando la niña aún es muy pequeña favorecerá su estabilidad emocional y familiar en el futuro.

El caso ha despertado atención nacional por tratarse de un incidente poco común dentro de la reproducción asistida. Aunque los intercambios de embriones son extremadamente inusuales, NBC News señala que en las últimas décadas se han registrado algunos casos similares en Estados Unidos.

Desde que salió a la luz la confusión, Score y Mills sostuvieron que su intención era seguir criando a Shea, al asegurar que el vínculo afectivo comenzó desde el embarazo y que siempre la han considerado su hija.

Mientras la disputa por la custodia quedó resuelta, el proceso judicial contra el Fertility Center of Orlando continúa. La pareja también espera los resultados de análisis genéticos adicionales sobre un embrión congelado que, según la clínica, sí les pertenece biológicamente y que ya fue transferido a otro centro especializado.

Entretanto, el Fertility Center of Orlando anunció recientemente el cierre de sus operaciones, mientras otra red de fertilidad comenzó a operar en las mismas instalaciones. El caso ha reabierto el debate sobre la supervisión de las clínicas de fertilización in vitro en Estados Unidos, una industria que diversos especialistas consideran menos regulada que en otros países desarrollados.

En una declaración difundida a través de su abogada, Score y Mills manifestaron que respetarán la privacidad de los padres biológicos y expresaron su deseo de construir una relación basada en la confianza y el respeto mutuo, con el bienestar de Shea como prioridad.