El expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, reapareció públicamente este fin de semana y lanzó duras críticas contra la gestión de su sucesor, el presidente Donald J. Trump, a quien acusó de gobernar motivado por la vanidad.

Durante un evento de recaudación de fondos del Partido Demócrata de Maryland, el también exvicepresidente ofreció un discurso de unos 10 minutos en el que dedicó gran parte de sus comentarios a cuestionar las decisiones de Trump, particularmente aquellas que, a su juicio, responden a intereses personales más que al bienestar del país.

Biden hizo referencia específicamente al nuevo salón de baile que Trump ordenó construir en el ala este de la Casa Blanca, una zona de valor histórico. La obra, que inicialmente fue anunciada con un costo aproximado de $200 millones, ahora se estima en unos $400 millones, el doble de la cifra original, según reportes de Reuters.

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“No se trata solo de sus proyectos por vanidad: derribar el ala este de la Casa Blanca para hacer espacio para su salón de baile, poner su nombre en el Centro Kennedy, construir un arco en su propio honor e incluso contratar a su propio encargado de la piscina para reparar el estanque reflectante. ¡Vaya! Qué perdedor”, dijo Biden a los asistentes al evento, según reveló CNN, que estuvo presente en la actividad.

Biden continuó refiriéndose al estanque reflectante del Lincoln Memorial Reflecting Pool, un proyecto de renovación impulsado por Trump que ha enfrentado problemas tras su reapertura. La obra, también valorada en millones de dólares, ha registrado proliferación de algas y el desprendimiento del revestimiento. El presidente, no obstante, ha denunciado el presunto vandalismo de la obra.

“El estanque reflectante refleja algo aún peor que el narcisismo y la incompetencia que están en el centro de este Gobierno de Trump”, continuó.

“Es la corrupción, la corrupción, una corrupción descarada y flagrante. Una corrupción a una escala nunca antes vista en la historia de Estados Unidos bajo ningún Gobierno”, mencionó también.

Biden, de 83 años, ha mantenido un perfil bajo desde que dejó la Casa Blanca en enero y sus apariciones públicas han sido esporádicas, aunque en las últimas semanas ha retomado su participación en actividades del Partido Demócrata. A inicios de junio estuvo en otra recaudación de fondos en Dakota del Sur.