El presidente Donald Trump prometió entregar $5,000 a los ciudadanos adultos si los republicanos conseguían mantener el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones del martes. Sin embargo, el resultado fue contrario a sus expectativas: los demócratas conquistaron ambas cámaras y asumirán el control del Congreso en enero.

La propuesta, que Trump reiteró en varias ocasiones durante los últimos meses de campaña, quedó atada a una condición política que no se cumplió. Pero, más allá de la derrota republicana, el pago también enfrentaba obstáculos legislativos y económicos para convertirse en realidad.

Durante una convención republicana celebrada en Dallas en septiembre, Trump aseguró que, si su partido ganaba, los ciudadanos recibirían $5,000. Posteriormente, en un video publicado en su red social Truth Social, amplió la promesa al señalar que el dinero sería para “todos los ciudadanos adultos” si los republicanos conservaban el control de ambas cámaras.

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El mandatario volvió a mencionar el compromiso durante su último discurso antes de los comicios, en el que insistió en que había cumplido sus promesas e incluso había hecho más de lo que había ofrecido.

Pero, ¿qué pasará ahora con ese dinero?

La victoria demócrata cambia el panorama político que Trump había planteado como condición para entregar los cheques. Los republicanos ya no tendrán el control de ambas cámaras y los demócratas podrán decidir qué propuestas legislativas avanzan en el Congreso.

Además, la promesa de los $5,000 nunca estuvo garantizada. Para distribuir esos pagos habría sido necesario aprobar legislación que autorizara el desembolso, independientemente de quién controlara el Congreso.

El costo estimado de la iniciativa habría rondado los $1.22 billones, una cantidad que requeriría una fuente de financiamiento y el respaldo legislativo correspondiente.

La propuesta tampoco había convencido a buena parte de los electores. Una encuesta de The Economist y YouGov encontró que el 57% de los votantes registrados dudaba que Trump fuera a entregar el dinero, incluso si los republicanos conseguían retener el control del Congreso.

No era la primera vez que el presidente mencionaba pagos directos a los ciudadanos. Antes había hablado de un dividendo de $5,000 relacionado con el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y de cheques de $2,000 financiados con los ingresos de los aranceles. Ninguna de esas iniciativas se tradujo en los pagos anunciados.

La incertidumbre sobre los cheques fue tal que, mientras se conocían los resultados electorales del martes, el presentador de Fox News Jesse Watters comentó: “No creo que vayamos a recibir nuestros cheques de $5,000″.

Un Congreso que ahora estará en manos demócratas

La derrota republicana también representa un revés para la agenda legislativa de Trump. Los demócratas asumirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado en enero, en lo que será la primera vez durante su segundo mandato que el presidente no contará con una mayoría republicana en ambas cámaras.

El nuevo escenario permitirá a la oposición impulsar investigaciones sobre la administración, citar a funcionarios y bloquear nominaciones presidenciales, entre otras facultades.

Trump, por su parte, reaccionó a los resultados con un mensaje en Truth Social en el que aseguró que, de haber figurado en la papeleta, habría ganado «por una paliza».

Aunque el presidente todavía podrá recurrir a sus facultades ejecutivas para adelantar parte de su agenda, cualquier propuesta legislativa tendrá que superar el nuevo equilibrio de poder en Washington.

Por ahora, la promesa de los $5,000 no cuenta con una autorización legislativa ni con un mecanismo aprobado para distribuir el dinero. La derrota republicana añade otro obstáculo a una iniciativa que, incluso antes de las elecciones, ya enfrentaba dudas sobre su viabilidad.