En momentos en que la emergencia causada por la pandemia del coronavirus COVID-19 acapara la atención mundial, los residentes del suroeste de la Isla le han añadido más tensiones al nuevo estilo de vida que han tenido que asumir desde hace tres meses a causa de los constantes sismos que se registran.

Por ejemplo, a eso de las 4:14 a.m. de este martes los residentes de las comunidades afectadas de Lajas olvidaron que había un toque de queda en el país para evitar contagios con el COVID-19 y se lanzaron a la calle tras registrarse un temblor de magnitud 3.25, informó el alcalde Marcos “Turín” Irizarry.

“Por la madrugada hubo un meneón y claro, no se sintió con la fuerza de los anteriores, pero sí asustó a algunas familias. La gente rápido salió asustada diciendo que esto es lo que faltaba. Esto es por el área donde más se siente: Cuesta Blanca, Salinas, Papayo y La Parguera. Hubo ese movimiento que todavía nos recuerda esta mala experiencia… El pueblo está afectado. El sur está pasando por esta experiencia que fue y sigue siendo de tensión, mucha gente sigue afectada emocionalmente”, indicó el ejecutivo municipal.

Agregó que “yo le suplico a Dios que nos bendiga, porque en una situación como esta surge un movimiento de 5 o más sería diferente”.

En la comunidad Caracoles I de Peñuelas, según contó el alcalde Gregory Gonsález, la gente se quedó en los balcones.

“Se teme que, al salir a la calle, contagiarse al hablar con sus vecinos. Desde sus balcones se asomaban y todo el mundo se preguntaba si estaban bien”, contó Gonsález sobre su experiencia.

“Hay un ambiente de incertidumbre, porque no es esta madrugada, es que todos los días sigue temblando y ahora la gente teme por los temblores y el coronavirus. Muchos les tienen temor a las casas, pero permanece en sus hogares”, añadió el líder peñolano.

Ambos alcaldes mostraron preocupación, porque ya la atención del gobierno no está centrada en la situación que se vive en el suroeste con los constantes temblores que se registran desde el 28 de diciembre. Sobre todo, cuando en Peñuelas y en Yauco todavía el refugio, en el que personas duermen bajo carpa, sigue abierto, mientras que en Guayanilla quedan damnificados en módulos provisionales.

“La salud aquí está más comprometida que en los demás municipios”, enfatizó el alcalde de Peñuelas.

Primera Hora le preguntó al secretario de Asuntos Públicos, Osvaldo Soto, qué medidas el gobierno estaría implementando en esta zona afectada por los sismos. Sin embargo, solo expuso que ya lograron cerrar el refugio que mantenían en Sabana Grande.

Cabe destacar que este martes han sido tres los temblores reportados como sentidos. Dos de estos han superado la magnitud promedio de las pasadas semanas, que es de 3.

El sismo de las 4:14 a.m. fue de intensidad 3.25 y a las 12:16 p.m. hubo otro de 3.48. A las 2:50 p.m. se registró el tercero y fue de intensidad 2.9.

Según informó el director de la Red Sísmica de Puerto Rico, Víctor Húerfano, la incidencia sísmica en el suroeste “ha ido disminuyendo tanto en número e intensidad, pero todavía seguimiento habiendo actividad”.

“Cuando hay un evento principal, esto activa toda la zona con inestabilidad y va a seguir generando evento sísmico a lo que la energía se libera y esto toma su tiempo”, expuso, al establecer que el próximo 28 de marzo se cumplirán tres meses desde que inició la actividad sísmica.

El experto indicó que ya las magnitudes de los temblores que se registran rondan “en los 3”.

“Lo que eso indica es lo que nosotros hemos proyectado, que ha habido una disminución”, manifestó.

Huérfano recomendó a que se sigan poniendo en práctica las medidas de protección cada vez que se registre un temblor.

“Todos hemos ido aprendiendo que esto es una realidad”, comentó.