Dan luz verde a la construcción de Esencia
La Junta Adjunta de la OGPE emitió su determinación el jueves en la noche.

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El gobierno de Puerto Rico autorizó la construcción de un proyecto de lujo de 2,000 millones de dólares en la región suroeste de la isla, un proyecto que ambientalistas han criticado duramente, advirtiendo que sobrecargaría los recursos de la zona y amenazaría la vida silvestre.
El proyecto, conocido como Esencia, se construiría en 2,000 acres en el municipio costero de Cabo Rojo. Incluiría 500 habitaciones de hotel de lujo, 1,200 residencias privadas, dos campos de golf, un centro ecuestre, una escuela desde preescolar hasta el último año de secundaria y un centro médico abierto las 24 horas, entre otras cosas.
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La firma de inversión global Reuben Brothers y la empresa de desarrollo inmobiliario Three Rules Capital declararon el viernes que más del 75% del proyecto se destinaría a la conservación y a espacios verdes, incluyendo la restauración de aproximadamente 33 acres de humedales y la rehabilitación de dunas costeras y ecosistemas de manglares.
También indicaron que el proyecto se alimentaría completamente con energía renovable y contaría con su propia infraestructura de agua y energía.
Hasta el momento, las marcas hoteleras que se han sumado al proyecto son Mandarin Oriental y Rosewood Hotels & Resorts.
Los ambientalistas criticaron la aprobación, emitida el jueves por la noche por la Junta Adjunta de la Oficina de Gerencia de Permisos(OGPE). La aprobación fue compartida con The Associated Press el viernes.
La Coalición Defiende a Cabo Rojo, que se opone al proyecto, sostuvo que los habitantes de Cabo Rojo y los expertos debieron haber tenido la oportunidad de ser escuchados.
“La participación ciudadana no es un favor que concede una agencia; es un principio fundamental del debido proceso y una garantía indispensable cuando están en juego nuestros recursos naturales, el agua, las comunidades y el futuro del municipio”, sostuvo la coalición.
Entre quienes se oponen al proyecto está Braulio Quintero, director ejecutivo del Instituto para la Investigación Socio-Ecológica, con sede en Puerto Rico.
“Nosotros vamos a luchar (contra) esto en todos los foros posibles”, manifestó. “Estas son serias amenazas a nuestra sostenibilidad como pueblo”.
Roberto Ruiz Vargas, director de operaciones y socio de Three Rules Capital, dijo a la AP el viernes que una de las primeras prioridades será garantizar el acceso público a la playa y construir el sistema de agua propio del desarrollo, así como su generación, distribución y suministro de energía.
Explicó que tres cuartas partes del agua provendrán de fuentes reutilizadas, incluida el agua de lluvia y las aguas residuales, y que el agua subterránea aportará una cuarta parte para agua potable.
“Lo primero que tenemos que tener claro es que no estamos recurriendo a la infraestructura pública”, expresó. “No nos vamos a conectar a esos frágiles sistemas de agua”.
Ruiz indicó que el desarrollo no pondría presión sobre un valle agrícola cercano ni recurriría a sus fuentes de agua: “Lejos de tomar de esos sistemas, estaremos contribuyendo a esos sistemas”.
Puso de relieve que, dado que el desarrollo inmobiliario está exento de pagar impuestos municipales, se ha comprometido a aportar 40 millones de dólares en total para proyectos de mejoras públicas que decida el gobierno local.
“Entendemos que hay personas que no están de acuerdo”, comentó. “Hemos atendido incluso las preocupaciones que han expresado algunos de la oposición. Siempre hemos escuchado”.
Los desarrolladores han recalcado que protegerán el medio ambiente y mantendrán el acceso público a la playa. Indicaron que se prevé que el proyecto genere más de 17,000 empleos, y aseguraron que establecería un referente para un “desarrollo de lujo con conciencia ambiental”.
Los desarrolladores dijeron que las ventas comenzarían más adelante este año, y anticiparon que recibirán a los primeros residentes y huéspedes a finales de 2029.

