En momentos en que se detecta el primer brote de contagios de coronavirus en un centro de envejecientes en Carolina, una medida legislativa está ante la consideración de la gobernadora Wanda Vázquez Garced para establecer un protocolo que, entre otras cosas, pondría limitaciones a las visitas de los familiares y establecería como requisito cernimientos diarios en un intento para detectar de manera temprana los síntomas.

El autor de la medida, el senador Miguel Romero, explicó que al momento de ser aprobada la Resolución Conjunta del Senado 517 no existía protocolo o política pública establecida para atender a los centros de envejecientes respecto a la emergencia del coronavirus. Por ello, urgió a que la gobernadora estampe su firma.

“Esperamos que sea aprobada lo más rápido posible para que entre en vigor ya”, sostuvo en entrevista con Primera Hora.

Romero explicó que “cuando yo radiqué esta medida (en abril pasado) se estaban dando unos sucesos en Nueva York y Connecticut. Se desarrollaron unos focos de contagio y muertes en los centros de envejecientes”.

Senador Miguel Romero (LUIS ALCALA DEL OLMO)

Señaló que para ese periodo se habían registrado 1,400 muertes en 600 centros de cuido de ancianos de estos estados.

Contó, además, que asistió a unas visitas que realizó el presidente de la Comisión cameral de Salud, Juan Oscar Morales, y pudo observar que los protocolos de los centros eran distintos y con diferentes controles para evitar el contagio.

“Sí, tenían medidas de protección, pero no protocolos en específico de qué hacemos cuando un residente muestra signos de la enfermedad, qué se hace cuando no hay un cuarto (para aislamiento), los protocolos diarios para evaluar la salud no solo de los empleados, sino también de las familias”, expuso.

Dijo que lo más que le preocupó es que algunos centros permitían visitas y no contaban con un récord digital o a papel de las personas que entraban.

Romero señaló, a raíz de los hallazgos, desarrolló, junto al Departamento de Salud, Departamento de la Familia, la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción, el protocolo aprobado por la Legislatura antes de finalizar la sesión.

La legislación establece que personal médico o una enfermera tiene que evaluar diariamente a los residentes del centro y debe orientar a las personas a que divulgue sus síntomas. Se requiere, además, cumplir con los protocolos de desinfección de manos, uso de mascarilla y cumplir con el distanciamiento social.

Pero, sobre todo, la medida establece que “se limitarán las visitas a residentes, a menos que exista una emergencia. En caso de ser necesaria la visita a un residente por motivo de una emergencia, se deberán tomar todas las medidas necesarias para que se le tome la temperatura al visitante, desinfecte sus manos y use una mascarilla. El contacto físico deberá evitarse para proteger la salud de los residentes”.

Sobre esta situación, Romero informó que proveedores de servicio podrán entrar a los centros, pero no así los familiares de los residentes. Esta restricción sería hasta que termine la emergencia.

“Lamentablemente, esto de las visitas sí hay que controlarlo”, manifestó.

La propuesta también establece qué pasos se deben seguir en caso de que una persona muestre síntomas. La primera recomendación es que se le ubique en un cuarto en aislamiento. Si el centro no posee un cuarto disponible, se le exhorta “tomar aquellas medidas adecuadas para lograr el mayor aislamiento posible, tales como la colocación de cortinas y limitar el contacto con el resto de los residentes”.

La medida también exige al centro que el personal que se dedique a atender al envejeciente no tenga contacto con el resto de la comunidad.

Romero reveló que los acuerdos incluyen que Salud realice las pruebas en el mismo centro a los envejecientes con síntomas o sospechosos de contagio.

“Lo que queremos es minimizar la exposición”, dijo.

Asimismo, el legislador de San Juan manifestó que su misión fue uniformar las medidas que deberían tomar los centros para evitar los brotes como el reportado esta semana en Carolina.

Ayer, jueves, el Departamento de Salud y el Departamento de la Familia confirmaron que investigan un brote de contagios de COVID-19 en un centro de cuido prolongado de ancianos en Carolina, donde se han detectado cinco casos positivos a la enfermedad y un fallecimiento. Se trata del primero de los casos reportados en la Isla en estos centros.