El exalcalde de Bayamón y líder del Partido Nuevo Progresista (PNP), Ramón Luis Rivera Rivera, falleció este miércoles, confirmó su hijo y actual alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz. Tenía 97 años.

De inmediato, no se dieron detalles de los actos fúnebres.

“Hoy nos toca comunicar una noticia que nos llena de profunda tristeza, el patriarca de nuestra familia ha ido a morar con el Señor y a reencontrarse con nuestra madre. Se fue tranquilo y con la satisfacción del deber cumplido”, sostuvo su hijo.

Reveló, en un comunicado de prensa, que Rivera Rivera se encontraba en su residencia, rodeado de sus hijos, nietos y familiares, al momento de fallecer. Confirmó que este había estado confrontando problemas de salud, debido a su avanzada edad.

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“Agradezco eternamente a mi amado padre por su abnegación, por sus consejos y el infinito amor que nos dio a su familia y al prójimo, al cual sirvió con gran entrega y pasión. La extrañaremos y amaremos por siempre”, manifestó Rivera Cruz.

Su trayectoria

Ramón Luis, el viejo, o Ramón Luis, padre, como se le conoció tras su retiro de la faena política en el 2000, sólo lamentó en sus últimos años de vida que Puerto Rico no haya alcanzado la estadidad por la que tan fervientemente luchó.

Es que Rivera Rivera no solo fue el alcalde de los alcaldes, el que posicionó a Bayamón como una ciudad de vanguardia. Fue clave dentro del PNP en el desarrollo de nuevo liderato, ayudó a sus adversarios políticos y repartió consejos gratuitos a múltiples gobernadores, legisladores y funcionarios de gobierno que le respetaban por su sabiduría.

En vida hizo lo que todo un padre haría, reconocer que su hijo, Rivera Cruz, ha tenido mejor capacidad para dirigir los destinos de Bayamón que la que llegó a tener cuando del 1977 al 2000 administró la Ciudad del Chicharrón.

Aun así, el legado de Rivera Rivera ha trascendido. Dejó en su ciudad El Parque de las Ciencias, el complejo residencial para personas de edad avanzada Ciudad Dorada, los museos Francisco Oller y el Archivo Histórico, Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) en las comunidades, los teatros Braulio Castillo y Francisco Oller, la biblioteca municipal Pilar Barbosa, el Parque de los Niños y el nuevo Centro de Gobierno Municipal, entre muchos otros proyectos sociales y culturales.

La clave del éxito del exalcalde fue ser “correcto en hacer las cosas con honradez”, según confesó en una entrevista con Primera Hora con motivo de su cumpleaños número 90. Señaló que esa fue la enseñanza que le dejaron sus padres, Jesús Rivera Hernández y Herminia Rivera Fernández.

Rivera Rivera nació el 21 de junio de 1929. Fue criado junto a sus nueve hermanos en una finca del barrio Juan Asencio de Aguas Buenas. Comentó a este diario que creció en una familia pobre, pero muy feliz.

Fue en una escuela rural de Aguas Buenas que Rivera Rivera sentó las pautas de lo que le depararía el destino.

“Yo fui alcalde en una votación en segundo grado en mi barrio. Porque la maestra, que se llamó Mariana Rivas de Cintrón, quiso hablarnos de cómo funcionaban los municipios de Puerto Rico, y entonces ella se le zafó y preguntó: ‘¿Alguien conoce al alcalde de Aguas Buenas? Y yo levanté la mano enseguida y dije: ‘miss, el alcalde se llama Rafaelito Batalla, y el candidato a representante de Caguas y Aguas Buenas, se llama Julio Reguero González y el presidente del Senado se llama Rafael Martínez Nadal y el presidente de la Cámara se llama Miguel Ángel García Méndez’. Y ella me dice: ‘muchachito, y cómo tú sabes todo eso’. Mi papá le lee el periódico a la gente en el batey”, expuso.

A los 16 años fue cuando Rivera Rivera se mudó a Bayamón. Pero, a los 22 se enlistó para la Guerra de Korea.

“El ejército fue mi universidad”, dejó saber.

Una vez regresó de la guerra, Rivera Rivera estudió un grado asociado de administración de empresas. Trabajó por 15 años en la Merrill Lynch para sostener a su esposa, conocida como doña Helen (Angélica Cruz Báez, fallecida en el 2022) y a sus cinco hijos.

El exalcalde contó que, durante toda su crianza, su abuelo Francisco y su padre le inculcaron el ideal que promulgaba el prócer de la estadidad, José Celso Barbosa. Le llevaban a mítines y otros eventos políticos. Pero, alegó que por sus responsabilidades familiares rechazaba asumir cargos políticos.

Sus primeros pininos en la política activa fueron en el 1968, cuando aspiró con éxito al cargo de asambleísta municipal del PNP.

Luego, un exsenador de Bayamón, Mario Gaztambide, lo reclutó para ayudar al exlegislador Justo Méndez y lo impulsó a aspirar a un nuevo precinto representativo que se había creado en Bayamón.

“Yo quería que fuera un abogado (quien asumiera el cargo) y Gaztambide me decía que ‘parece mentira que tú con tus cinco nenes y ahora con la oportunidad de ser representante a la Cámara tú lo desperdicies. Tus hijos le pueden decir a otros niños que papi es representante’”, expuso.

Así fue como Rivera Rivera dio su salto de lleno en la política y aspiró en las elecciones del 1972 a la Cámara de Representante. Ocupó el cargo de legislador del Distrito 6 de Bayamón del 1973 al 1976.

El aguasbonense también se resistió a aspirar a la alcaldía de Bayamón. Fue el exgobernador Carlos Romero Barceló quien lo convenció en una encerrona que le hizo un amigo, llamado Luis Nazario.

“Hizo una reunión para obligarme a mí para que fuera alcalde. Pero me miente. Me dijo: ‘Ramón Luis, un vecino quiere que lo ayude en algo. Vente aquí para que lo conozcas’. Me voy para Villa España y empiezo a ver carros a la derecha y a la izquierda, y yo enfogona’o. Me digo que esto es para la misma tontería de que sea alcalde. Voy, me alineo y allí estaba don Carlos. ‘Queremos que tú seas el candidato a alcalde’. Yo le digo que tengo cinco hijos y mi mujer, que tengo que levantarlos. Pero, Carlos es bien fuerte en sus cosas. Me dijo: ‘Tú estás pensando en ti, no en tu partido ni en tu ideal’. Y yo me sentí. Le dije: ‘Carlos, no es lo que tú dices’”, relató.

Ante la presión que tuvo, Rivera Rivera aceptó ser alcalde. Acudió a las elecciones generales del 1976 y ganó. Juramentó al cargo por primera vez en enero de 1977.

Nunca aspiró a la gobernación ni buscó ocupar un cargo de mayor relevancia. Se ocupó de lleno de Bayamón, en retribuirle a aquellos ciudadanos que pagaban contribuciones para tener carreteras en buen estado, una ciudad limpia y que diera un buen servicio a la ciudadanía, dijo a este diario.

“He sido bendecido, porque la gente me respondía bien… No hay razón para que la gente sea tan buena conmigo”, sostuvo.

Liderando la alcaldía de Bayamón, Rivera Rivera asumió la presidencia del PNP tras la derrota que sufrió el partido cuando Baltasar Corrada del Río aspiró a la gobernación ante el popular Rafael Hernández Colón en el 1988. Estuvo en el cargo por cerca de un año, cuando Carlos Romero Barceló volvió a hacerse cargo de la colectividad.

En el momento en que decidió no aspirar a las elecciones del 2000, no apoyó de inmediato a su hijo. Hizo una encuesta para ver sus posibilidades de salir victorioso. Fue cuando supo del apoyo del pueblo a su hijo que, entonces, le dio el espaldarazo. En la actualidad, Rivera Cruz se encuentra en su séptimo cuatrienio como alcalde.

Rivera Rivera expuso a Primera Hora en el 2017 que se sentía “sumamente orgulloso de tener un hijo (como Ramón Luis), que se ha ganado el respeto de la gente, de la prensa, que lo respeta, lo considera y lo escucha”.

Rivera Cruz, por su parte, ha dicho que la mayor enseñanza que le dio su padre es que “el ser humano que quería éxito en la vida tenía que ser honesto, responsable, trabajador y tener sentido de justicia social”.

Tras su retiro y una vez Rivera Cruz asumió las riendas de Bayamón, Rivera Rivera se dedicó a reclutar talento para el PNP, a ofrecer consejos a los nuevos políticos y a visitar enfermos. En el proceso electoral del 2024 estuvo activo en apoyo al exgobernador Pedro Pierluisi.

“Yo creo que lo más importante en el funcionario es que no le tenga miedo a la gente, que llegue para servir y tiene que atender a todo el mundo, tiene que entregarse. ‘Vengo aquí a trabajar y vengo a servir’. Ahí está lo bonito del funcionario, de los secretarios”, dijo en otra instancia a Primera Hora sobre lo que debe tener un político.

El exalcalde también escribió un libro, llamado “Bendecido; simplemente trabajando”.

“He sido bendecido al poder narrar la historia de mi vida. Siempre pensé que hacer un libro era función de grandes escritores y filósofos. Lo imaginaba una tarea difícil. A pesar de eso, aunque en el interior siempre he sido el mismo muchacho que bajó del barrio Juan Asencio en Aguas Buenas, acepté el reto de escribir mis memorias. Me siento privilegiado por haber nacido en mi isla querida, en la humilde cuna allá en las montañas del barrio Juan Asencio”, dice el prólogo del libro publicado en marzo del 2019.

Hoy, Bayamón está de luto por la muerte de quien todavía consideran su alcalde.