Dos madres, cuyos hijos perdieron sus vidas en la batalla contra la adicción a drogas, clamaron hoy en el Capitolio, por la aprobación del proyecto de ley de enfoque salubrista que busca establecer como política pública en Puerto Rico, el uso de la naloxona para evitar las muertes por sobredosis de opiáceos.

Las mujeres ofrecieron emotivos testimonios en una vista pública ante la Comisión de Iniciativas Comunitarias, Salud Mental y Adicción, que preside el senador independiente, José Vargas Vidot, autor de la pieza legislativa.

“Muy pocos pueden imaginar lo aterrador que es escuchar cuando en un hospitalillo gritan: ‘se fue en sobredosis. Fui testigo de cómo muchos usuarios intentaban regresar a la vida a otro usuario que había tenido una intoxicación por heroína”, relató Marisol Villegas, de Madres en Duelo.

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“Parte de las acciones llevadas a cabo en ese intento era, colocarle hielo en los genitales, pegarle con un pedazo de madera en los talones, inyectarles agua con sal, caminarlos casi muertos, grises, cianóticos. Observaba la desesperación del usuario por salvarle la vida al intoxicado, ya fuese por aprecio que podían tenerle o para que no murieran en el área”, narró Villegas, quien perdió a su hijo en 2017.

La trabajadora social abogó a nombre de su hijo fallecido y de todas las víctimas de la adicción por la aprobación de la medida que “salvará muchas vidas, siempre y cuando el Estado y las agencias pertinentes lo manejen de forma eficaz, implementen un programa agresivo de orientación y capacitación y suplan el medicamento naloxona”.

“Sus planes eran tener su propio negocio, un estudio multimedia, pero murió el 3 de agosto de 2017. Ese día a las 6:07 de la mañana recibí esa llamada que ningún padre/madre quiere recibir. Mi hijo, mi único hijo, había fallecido de homicidio inducido por fentanilo, algo que nunca fue investigado, como ninguna de las muertes de otros hijos a cuyas madres he conocido a través de los últimos años”, relató con voz quebrada, Elba Guzmán Faría, consejera en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo y miembro fundadora del Global Recovery Movement.

Narró que su hijo, a quien describían como un caballero desde niño, era tenor, artista gráfico y en 2015, comenzó a tomar oxicodona, un opiáceo para el dolor, por una ruptura en los ligamientos del tobillo. Dijo que el día de su muerte tenía una cita con un psicólogo que no se concretó. Al momento de su muerte, estudiaba una maestría en gestión cultural en la Universidad de Puerto Rico.

La consejera alertó a padres de adolescentes y jóvenes y a familiares de personas de mayor edad con condiciones de dolor crónico que utilicen medicamentos opioides sobre el potencial adictivo de los mismos y el riesgo de muerte.

“Cada una de nosotras, como madres, ciudadanas y contribuyentes hemos sufrido por la falta de una política eficaz para el manejo del trastorno por el uso de sustancias. En nuestro País no hay una manera sistematizada y uniforme de reportar o recoger casos fatales y no fatales de sobredosis”, denunció.

El Instituto de Ciencias Forenses informó por su parte, que de las 2,500 a 3,000 muertes que son referidas anualmente al Laboratorio de Tecnología Forense para análisis químico, el 69% están relacionadas al uso de drogas.

La supervisora de análisis químico de la agencia, Luz Silva Torres detalló que en el 2020, el 39% de estas muertes estaban relacionadas a cocaína, el 11% a cannabinoides y un 41% a opiáceos, de los cuales, un 43% estaban relacionadas directamente al uso de fentanilo. Los opiáceos incluyen: morfina, codeína, heroína, fentanilo y sus derivados.

“El incremento en muertes relacionadas al uso de fentanilo ha sido significativamente mayor en los últimos tres años”, sostuvo Torres.

Vargas Vidot radicó la medida por primera vez el pasado cuatrienio, junto con los entonces senadores, Eduardo Bhatia y Miguel Pereira, pero el proyecto se quedó en una gaveta. En enero pasado, lo volvió a radicar y el presidente del Senado, José Luis Dalmau se unió como coautor.

El senadora Vargas Vidot dijo al concluir la vista de hoy que rendirá un informe a la mayor brevedad. “Quiero tener cuatro años para pelear, para que no lo engaveten como hicieron el cuatrienio pasado donde el entonces presidente del Senado (Thomas Rivera Schatz) y su delegación en conjunto destinaron ningún interés a un asunto tan humano como este”, aseveró el salubrista.