El pueblo puertorriqueño arropó este lunes el expreso Las Américas en San Juan para exigir en una sola voz la renuncia del gobernador, Ricardo Rosselló, en lo que ha sido denominado como el paro nacional o la marcha del pueblo.

Desde las 8:30 de la mañana cientos de personas llegaron a la autopista, la cual fue cerrada por la Policía de Puerto Rico desde tempranas horas. A medida que pasó la mañana el expreso Las Américas se convirtió en un mar de gente con banderas de Puerto Rico y una diversidad de carteles, todas con un mensaje en común: #RickyRenuncia.

En la salida del expreso hacia la Avenida Piñero, un grupo de jóvenes de diversos pueblos, encabezado por Felipe Pérez Deliz, Jared Villanueva Valentín y Leonardo Chamochunbi, natural de Perú, establecieron un oasis con 15,000 botellas de agua que les fueron donadas. “Queremos formar parte de este movimiento. Esto es del pueblo para el pueblo haciendo el bien”, dijo Jared Villanueva Valentín antes de que iniciara oficialmente el evento.

A las 9:30 de la mañana, la marcha arrancó del estadio Hiram Bithorn con miles de personas, entre las que no faltaron figuras públicas como los artistas Ricky Martin, Residente, Bad Bunny, Kany García, Olga Tañón, así como los deportistas Miguel Cotto, Tommy Ramos y Tito Trinidad, entre tantos otros.

Consignas como “¡Somos más y no tenemos miedos!”, “Ricky Renuncia” y “Ricky avanza queremos que te vayas” se escucharon durante todo el trayecto que parecía una fila interminable de caminantes. Adultos, jóvenes, niños y envejecientes marcharon a paso firme por el expreso en un gran abrazo solidario y fraternal, movidos por el mismo sentimiento de indignación.

“El pueblo perdió la confianza del gobierno y entendemos que ya el gobernador no puede gobernar. Por eso estamos aquí pacíficamente llevando el mismo mensaje del pueblo”, dijo Fray Ramón Negrón, quien acudió a la marcha junto a varios franciscanos capuchinos.

A pocos pasos de ellos, la maestra retirada Moraima Rivera, de Vega Baja, iba en su silla de ruedas, acompañada de sus hijos y nietos. Dijo que no podía quedarse en su casa. “Vine a pedirle a ese traidor que se vaya. Vine aunque sea la última gota de sudor que derrame porque el pueblo no se merece esto que está pasando”, aseguró con firmeza.

La pareja compuesta por Juan Pablo Rivera y Olemma Nieves, de Morovis, no tenían pensando acudir a la marcha, pero sus hijas de diez y ocho años los motivaron. “Ellas fueron las que nos pidieron que querían venir porque también llevan el coraje del pueblo. Nos han hecho preguntas y le hemos explicado lo que ha pasado con la educación y las burlas que se le ha hecho hasta a la gente pobre del país a través del chat”, dijo Olemma, toda vez que una de las niñas aseguró que el gobernador “le ha faltado el respeto al pueblo”.

Los gritos de indignación retumbaron por todo el expreso Las Américas. Cuando el inicio de la manifestación comenzaba a dar la vuelta de regreso al estadio Hiram Bithorn -donde concluiría la marcha-, eran miles las personas que iban en el carril contrario de la autopista comenzando el recorrido. En el trayecto decenas de comerciantes aprovechaban para vender agua, comida, gorras, camisas y banderas de Puerto Rico. “Vamos, llévate el agua que está más fría que el corazón de Ricky”, decía un vendedor apostado en la avenida Roosevelt.

Para apaciguar el calor, decenas de personas habitaron las áreas verdes de la autopista, improvisando una especie de pícnic. La creatividad de los puertorriqueños, en tanto, quedó demostrada una vez más con la diversidad de carteles que se podían leer a lo largo del trayecto. “Ojalá nuestros 4,645 muertos te jalen las patas, “Hoy es mi cumpleaños, regálame tu renuncia” y “Nos enterraron, pero éramos semillas”, fueron solo algunos de los cientos de reclamos y desahogos colectivos. Representantes de grupos feministas, miembros de la comunidad LGBTTQI, religiosos, maestros, entre tanto otros, también se dieron cita en esta jornada histórica en el país que ha dado la vuelta al mundo.