Nueva realidad: jóvenes universitarios y trabajadores se convierten en deambulantes
Lo que ganan no les da ni para un hospedaje.

PUBLICIDAD
El problema de sinhogarismo en Puerto Rico se ha ampliado y ahora presenta dos realidades diametralmente opuestas, según esbozó este martes la directora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), Catherine Oliver Franco.
Más allá de adultos con problemas de salud mental o adicción, han llegado a las calles jóvenes que trabajan y estudian en alguna universidad, pero que no pueden costear un hospedaje.
Se trata de jóvenes entre las edades de 18 a 24 años, algunos de los cuales intentan comenzar una familia o no tienen apoyo económico para sobresalir en esta etapa hacia la adultez, según describió la funcionaria.
Relacionadas
En conferencia de prensa, Oliver Franco detalló que “el último conteo de personas sin hogar, en el total de adultos, tenemos 1,945”.
“Vemos que sí, hay un alza específicamente en diversos municipios. Son Ponce, con 19.4% y Caguas con 11.6%, los municipios con más personas sin hogar. Arroyo, Cabo Rojo, Guayama, Isabela, Loíza, Manatí, Jayuya y Mayagüez tienen una población de entre 2% a 3.5%, detalló.
Cuando se le cuestionó el perfil, precisó la marcada diferencia que se registra en los casos.

“Las personas adultas, mayormente personas sin hogar, vemos que son personas con uso problemático de sustancia. Son personas que en algún momento han quedado desahuciadas, mayormente por falta de pago de renta o que muchas veces el sector económico, el área económica, se ve bastante afectada”, dijo.
No obstante, comentó que Assmca realizó el Conteo de Jóvenes Sin Hogar 2026, que se realizó entre el 28 de enero y el 4 de febrero, que detectó otra realidad del deambulante.
“Encontramos que es todo lo contrario, estos jóvenes que nosotros encontramos con vulnerabilidad de vivienda y ya catalogados como personas sin hogar, que fueron 204, son todo lo contrario: estudian, trabajan, no tienen uso problemático de sustancias. Así que tenemos dos poblaciones dicotómicamente, una que trabaja, no problemas de salud mental, no problemas de sustancias, versus el que ya está más crónico, más agudo, especialmente en adultos”, precisó.
A modo de ejemplo, señaló el incremento que han tenido entidades sin fines de lucro, como la Fondita de Jesús, en la atención de estudiantes universitarios.
“El problema de estos jóvenes que hemos encontrado, muchos de ellos trabajan ‘full time’, asisten a la universidad y muchas veces ya muchos de ellos también tienen hijos y se les hace difícil vivienda asequible, rentas que puedan pagar con el ‘budget’ que tienen y muchas veces los lleva a esta situación o tenemos también estudiantes que vienen de diferentes puntos de la Isla, donde estudian en el área norte donde se hospedan, el dinero no les da, tienen que trabajar y empiezan, como dicen ellos, a mitigar con todos los servicios que tenemos alrededor o en los municipios circundantes. ¿Qué significa esto? Que debemos seguir trabajando de manera coordinada, adecuada para poderle dar, por lo menos, accesibilidad a alimento, a vivienda. Mire, el no tener vivienda es simplemente que un compañero me acoge y me pongo un mattress en la sala. Eso significa también que yo tengo vulnerabilidad de vivienda”, comentó Oliver Franco.
Llamó a los profesores universitarios a orientar a sus estudiantes sobre opciones que tienen para poder subsistir en esta etapa. Expuso, a modo de ejemplo, que los universitarios pueden acceder a fondos y programas gubernamentales, como el Programa de Asistencia Nutricional (PAN).
Indicó que la agencia también tiene un programa, llamado Alcance Comunitario, en el que puede asistir a los jóvenes sin un hogar seguro.
“Ellos tienen derecho a muchas cosas, pero acceder a estos documentos se les genera un poquito más difícil. Así que esa parte de orientación es importante y nosotros estamos en la mejor posición para poderlos ayudar y buscar todos esos servicios para ellos”, aseguró la funcionaria.
Para obtener ayuda, puede escribir a alcance@assmca.pr.gov o comunicarse con la Línea PAS al 9-8-8 o al 1-800-981-0023.


