La dimisión del undécimo gobernador electo de la isla crea un capítulo sin precedentes en la historia política de Puerto Rico y un hecho que, casualmente, ocurre a un día del aniversario de la Constitución del Estado Libre Asociado.

“Luego de escuchar el reclamo, hablar con mi familia, pensar en mis hijos y en oración he tomado la siguiente decisión: con desprendimiento hoy les anuncio que estaré renunciando al puesto de gobernador efectivo el viernes 2 de agosto a las 5:00 de la tarde”, dijo Rosselló en un mensaje de 13 minutos y 53 segundos a través de la página de La Fortaleza en Facebook.

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A las afueras de La Fortaleza miles de personas celebraron con gritos que al unísono sonaban como una explosión de alegría. Hasta fuegos artificiales hubo y unos guardias que custodiaban las vallas que los separaban de los manifestantes empezaron a llorar. El pueblo estaba complacido.

Rosselló explicó que a pesar de contar con el mandato del pueblo que lo eligió democráticamente en las elecciones de 2016, ahora siente que continuar en su posición “representa una dificultad para que el éxito alcanzado perdure”.

Su estrepitosa despedida -una que se da afectando su imagen moral y política- surge después de dos semanas de intensas protestas que, en varias instancias, culminaron con confrontaciones de policías contra los  constituyentes que siempre fueron consistentes en que la única opción para recuperar la confianza en la gobernanza era con la renuncia de Rosselló.

Tras repasar varias de sus gestiones de gobierno sostuvo que estos días atenderá asuntos pendientes que viabilicen una transición ordenada y  que den paso al proceso de sucesión establecido por la Constitución de Puerto Rico para poder juramentar “a quien en ese momento corresponda completar el proyecto trazado para este cuatrienio”.

Posterior al 2 de agosto y cumpliendo con la Constitución se supone que el cargo pase al secretario de Estado. En cambio, tras la renuncia de Luis G. Rivera Marín se tendrá que continuar con el orden de sucesores establecido por ley y que serían los siguientes: secretario de Justicia; secretario de Hacienda; secretario de Educación; secretario del Trabajo y Recursos Humanos; secretario de Transportación y Obras Públicas; secretario de Desarrollo Económico y Comercio; secretario de Salud; y secretario de Agricultura.

Así las cosas sería la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, podría ser la persona que lleve las riendas del país por el resto del término y hasta que un nuevo gobernador sea electo y tome posesión, según establece la sección 7 del artículo IV de la Constitución.

“La persona que asuma el peso y la responsabilidad de la oficina que he tenido el honor de ocupar necesitará voluntad ciudadana y el apoyo de aquellas persona que trabajan incansablemente en pro de nuestra tierra… confío en que Puerto Rico continuará unido y adelante como siempre lo ha hecho”, manifestó quien, a diferencia de días anteriores, no pidió perdón por los escándalos que provocaron su renuncia.

Mientras, la secretaria de Justicia envío un comunicado expresando que renunciar fue la mejor decisión que Rosselló pudo tomar “por el bien del país y de su familia, y así se lo comunicamos”.

Dijo que colaborará para que la transición de gobernanza sea una ordenada y transparente.

La caída de un líder

La gota que colmó la copa en esta historia de crisis y colapso del gobierno fue la revelación hace 12 días de 889 páginas de un chat protagonizado y dirigido por el ejecutivo junto a 11 de sus allegados. El hilo de comunicaciones incluía a miembros de su gabinete, contratistas de confianza y amigos íntimos como es el caso del cabildero Elías Sánchez Sifonte. La presencia de Sánchez Sifonte en el chat lo posiciona en medio de discusiones de política pública junto a funcionarios y contratistas cuando ya no era parte del Gobierno de Puerto Rico.

En los intercambios — que van desde finales de 2018 al 20 de enero de este año — participaban también el exsecretario de Asuntos Públicos, Ramón Rosario;  el exrepresentante del Gobierno ante la Junta, Elías Sánchez Sifonte; el exprincipal oficial financiero (CFO) y exsecretario de Hacienda, Raúl Maldonado; el exsecretario de Estado, Luis Rivera Marín; el exasesor legal del gobernador, Alfonso Orona; el exprincipal oficial financiero y representante del Gobierno ante la Junta, Christian Sobrino; los relacionistas Carlos Bermúdez y Rafael Cerame; el publicista Edwin Miranda; el exsecretario de la Gobernación, Ricardo Llerandi; y el secretario de Asuntos Públicos, Anthony Maceira. El único que, actualmente, permanece en su posición es Maceira. De hecho, en dos años y medio la administración de Rosselló ha tenido hasta hoy 58 bajas y, al momento, en el Ejecutivo hay 18 vacantes.

El resentimiento colectivo por el chat aumentó porque tanto el gobernador saliente como los demás miembros compartían burlas homofóbicas, misóginas, discutían política pública, planificaban “viajes oficiales” y  realizaban otros hechos irregulares que, según un informe de juristas que evaluó las comunicaciones, podrían constituir delitos criminales como malversación de fondos públicos y aprovechamiento ilícito de trabajos o servicios públicos.

Al malestar se suman los arrestos federales vinculados a corrupción bajo su administración, incluyendo a la exsecretaria de Educación Julia Keleher y a la exdirectora de la Administración de Servicios de Seguros de Salud (ASES), Ángela Ávila.

Toda esta vorágine de líos provocó que  Rosselló interrumpiera unas vacaciones familiares en Europa y llegara a la isla para darle cara al país.  El mismo día de su arribo, ofreció una conferencia de prensa en la que validó su participación en el chat y pidió perdón alegando que las mofas escritas las hizo en momentos de estrés laboral “para liberar tensión”. Reiteró entonces que no renunciaría a su posición como Gobernador. Aprovechó para indicar que su gobierno trabajaba contra la corrupción y que firmaría medidas legislativas que abonan a evitar los fraudes al gobierno. Días más tarde, renunció a la presidencia del Partido Nuevo Progresista y sostuvo que no iría a una reelección para la gobernación.

En cambio, un gran sector del pueblo rechazó las disculpas y, de forma espontánea, surgió un movimiento colectivo que caracterizó la histórica marcha multitudinaria del lunes 22 de julio a la que asistieron más de medio millón de personas que por varias horas paralizaron la zona metropolitana exigiendo la salida de Rosselló de la gobernación. La misma fue liderada por figuras públicas como Ricky Martin, Residente, Bad Bunny, Olga Tañón, Karla Monroig, Tito Trinidad, entre otros.

Este mismo día el gobernador ofreció una entrevista exclusiva con Shepard Smith del medio estadounidense Fox News. Nuevamente, se muestra aferrado a su posición. De otra parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó al asunto catalogando a Rosselló como “un gobernador terrible”  e indujo a  que la asistencia federal otorgada a la Isla tras el huracán María es “despilfarrada, desperdiciada y robada”.