El Senado aprobó hoy, con el rechazo de las minorías, el proyecto 950 que busca limitar el derecho al aborto en Puerto Rico.

La Cámara Alta también ratificó, con votos mixtos, el proyecto del Senado 1000 que prohíbe que menores de edad sean sometidos a terapias para modificarles su orientación sexual.

El portavoz de la minoría popular, Eduardo Bhatia cuestionó el propósito del Proyecto 950 y que se apruebe en vísperas del Día Internacional de la Mujer. Cuestionó también que las medidas se debatieran conjuntamente y con las gradas cerradas.

El Proyecto del Senado 950 como quedó aprobado establece que menores 18 años necesitan el consentimiento de su madre, padre, tutor legal o autorización de un tribunal para terminar un embarazo. La pieza legislativa extendía el consentimiento hasta los 21 años de edad, pero el senador Miguel Romero propuso una enmienda a última hora para que se bajara a los 18 años la edad.

El senador independentista Juan Dalmau expuso que no ha habido evidencia médica sobre mortandad de mujeres en clínicas de terminación de embarazo y expresó que la medida “es peligrosa” pues limita el derecho de la mujer a su intimidad, reconocido por la jurisprudencia. Advirtió además, que los menores podrían recurrir “a la peligrosísima práctica del aborto clandestino”.

“Esto no es asunto de Dios ni del Diablo, sino de preservar los derechos de la mujer dentro de un ambiente saludable”, dijo el senador independiente, José Vargas Vidot.

“¿Existe una epidemia de aborto de menores o simplemente vamos a legislar por legislarlo?”, inquirió por su parte, el senador popular, Cirilo Tirado.

Mientras, la autora de la controvertible medida, la senadora de la Palma, Nayda Venegas Brown exclamó: “ojalá que fuera un proyecto para prohibir el aborto”. Venegas Brown reclamó que no se trata de “un proyecto religioso”.

“No me molesta que digan que yo soy pastora, cuando hice campaña todo el mundo lo sabía”, sostuvo la legisladora.

“Qué bueno que Dios acomoda todas las cosas y en esta Semana de la Mujer tenemos como regalo esta discusión que debió haberse dado hace 45 años. Aunque una minoría está en contra, la mayoría entiende que hay que hablar de la preservación de la vida y del bebé”, dijo Venegas Brown.

El proyecto del Senado 1000 también sufrió una enmienda en el hemiciclo de la senadora Zoé Laboy en un intento por lograr los votos de los senadores que suscribieron con ella la medida. Laboy propuso en sala un lenguaje que dejara claro la prohibición de las terapias de conversión.

“No es que modifique, sino que aclara que cuando se habla aquí de trata o consejos no pueden ser terapias de conversión porque ese es el propósito de este proyecto”, explicó la senadora.

“Les certifico aquí que las terapias de conversión se están dando en Puerto Rico. Hay personas que por vergüenza no se atreven decirlo y eso que pasan les sigue para el resto de su vida. El problema de las terapias de conversión es que el mensaje que le llevan a esos niños es que ‘no vales’, ‘que tienes que cambiar tu orientación sexual’, ‘tu familia se avergüenza de ti’”, argumentó Laboy, a quien se le quebró la voz mientras debatía.

Laboy sostuvo que la medida defiende a la comunidad LGBTTIQ+ y “si eso me hace liberal, seguiré siendo liberal, pues creo que en la diversidad está la fuerza de Puerto Rico”.

El senador Bhatia comenzó su turno indicando que votaría en contra de ambas medidas, pero luego de escuchar la enmienda de la senadora Laboy indicó que favorecería el PS 1000. “Puerto Rico se une a las comunidades en el mundo entero que ya han declarado que la homosexualidad no es una enfermedad”, expresó.

El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz hizo llorar a la senadora Venegas Brown cuando leyó el testimonio de una mujer que sobrevivió a un aborto pues su madre estaba embarazada de gemelos.

“Creo que desde que se fecunda hay vida y no puedo patrocinar nada que le ponga fin a una vida”, indicó Rivera Schatz, quien agregó que “cada senador votaría como le dé la gana porque mi conciencia yo no la negocio con nadie”.

Dijo que las gradas estaban cerradas por trabajos de restauración y negó que se estén legislando a espaldas del pueblo. Sostuvo que con la tecnología “se puede ver el debate completo”.