La Habana. Era el agobiante agosto de 1994 y en Cuba faltaba la comida, los apagones duraban horas y había una enorme presión de quienes buscaban irse a Estados Unidos por cualquier vía.

Miles de cubanos se lanzaron a las calles y fue necesario que el propio Fidel Castro se apersonara ante los manifestantes y dialogara con ellos para disuadirlos.

Esas masivas protestas antigubernamentales no volvieron a registrarse hasta el fin de semana pasado, cuando importantes grupos de personas ganaron los espacios públicos y la isla se sacudió.

¿Qué reclaman los cubanos?

Las demandas de los cubanos son variadas: que se terminen las largas filas para conseguir alimentos y medicamentos debido al desabastecimiento de bienes básicos, que se acelere el plan de vacunación contra el COVID-19 ante un aumento en los contagios y que se ponga fin a los intermitentes cortes de energía que sufre la isla, sobre todo en el verano.

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También hubo reclamos por un cambio político en la isla que se expresó en las consignas que cantaban muchos de los manifestantes como “¡Libertad!”, “¡Abajo la dictadura!” y “Patria o vida” en oposición al lema revolucionario “Patria o muerte”.

“Es hora de que las cosas cambien. La situación está crítica”, dijo a The Associated Press el joven Cristian Veliz, de 22 años, quien trabaja en la construcción.

¿Cuál fue el desencadenante de las protestas?

“Hay una serie de factores en Cuba que se combinan para crear una situación muy difícil”, explicó a AP el analista cubano y exdiplomático Carlos Alzugaray, entre ellos las sanciones económicas de Estados Unidos a la isla con “la idea original de crear hambre y desesperación para cambiar al modelo” político.

Pero también hay una responsabilidad del gobierno cubano que no supo “llevar a cabo las reformas para que Cuba tenga una economía más fuerte y saludable”, agregó el experto, a lo que se sumó la parálisis causada por la pandemia del nuevo coronavirus sobre todo en el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la isla.

Debido a la improductividad de la economía, de control estatal, en 2010 el entonces presidente Raúl Castro lanzó una serie de reformas de apertura al trabajo privado así como entrega de tierras en usufructo. Pero en 11 años el proceso ha sido lento y no ha significado un cambio en el modelo económico.

Además, este año las autoridades iniciaron un proceso de unificación monetaria que provocó una fuerte inflación y con ello el desabastecimiento y la ausencia de un mercado minorista estable.

Por último, hubo un precedente importante en noviembre de 2020, cuando un grupo de artistas de diversas corrientes de pensamiento se reunió frente al Ministerio de Cultura en demanda de mayor espacio para la creación independiente.

¿Qué influencia tuvieron las redes sociales?

El gobierno cubano señaló como instigador directo de las manifestaciones a las redes sociales y al gobierno de Estados Unidos -o grupos de interés cubanoamericanos- de provocar un estallido artificial. Más allá de esta teoría conspirativa, las redes sociales como Facebook y Twitter fueron un actor protagónico en las protestas.

Dado que no hubo un liderazgo formal o figura que convocara las marchas, las personas se fueron enterando de los puntos de reunión a través de las redes. Ya en las calles con sus celulares tomaban imágenes, hablaban por teléfono y buscaban enviar fotos a familiares o subirlas a la red. El indicador más contundente del impacto de las redes fue la decisión del gobierno de interrumpir el servicio de datos móviles.

El uso de internet es relativamente nuevo en la isla y están en pleno auge luego de que en 2018 se abriera el servicio. Cuba cerró 2020 con 6.6 millones de usuarios de telefonía móvil de los cuales 4.4 millones tienen acceso a Internet, cuyo único proveedor es una compañía del Estado.

¿Cómo reaccionó el gobierno?

El domingo, tras conocerse las primeras protestas en el poblado de San Antonio de los Baños, el presidente Miguel Díaz-Canel fue a esa localidad en las inmediaciones de La Habana y habló con los pobladores. Ese mismo día llamó a “los revolucionarios” a tomar las calles. Hubo arrestos violentos de manifestantes antigubernamentales.

La policía tomó los principales centros de interés como el Malecón, el Capitolio o la Plaza de la Revolución en La Habana y el servicio de datos fue cortado. Hasta el martes funcionaba de manera intermitente.

El llamado del gobernante a sus seguidores y la falta de cualquier autocrítica cayó mal entre muchos analistas.

“En su intervención del domingo, al utilizar términos como ‘orden de combate’ y emplazando a los comunistas a pelear en las calles, el presidente Díaz-Canel actuó como primer secretario del Partido Comunista, pero no como jefe del Estado”, dijo a AP el politólogo cubanoamericano Luis Carlos Battista.

Posteriormente, el mandatario y su gabinete salieron en vivo en la televisión cubana haciendo un análisis de la situación y el canciller Bruno Rodríguez exhortó a Estados Unidos a reconocer su participación en la campaña contra Cuba, pero no hubo anuncios de políticas concretas para enfrentar la crisis.