Kiev. Un ataque ruso contra la ciudad de Járkov, en el noreste de Ucrania, mató esta mañana a un niño de 10 años cuyo cuerpo ha sido encontrado entre los escombros, informó hoy en su cuenta de Telegram el jefe de la Administración Militar de la zona, Oleg Siniegubov.

“Un niño de 10 años fue encontrado bajo los escombros; desgraciadamente, el niño ha muerto”, escribió Siniegubov. Otras 16 personas, entre ellas un bebé de 11 meses, resultaron heridas.

Además, los equipos de rescate encontraron bajo los escombros del edificio destruido el cuerpo sin vida de una segunda víctima, una mujer que es la abuela del niño de 10 años.

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“Es la abuela del niño de diez años que murió”, anunció el ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko. Otro nieto de la mujer fallecida, un bebé de 11 meses, está entre los heridos.

El ministro del Interior ha cifrado en 28 el número de personas heridas por los dos ataques con misil lanzados por Rusia esta mañana contra dos zonas residenciales distintas de la ciudad de Járkov, la segunda más grande de Ucrania después de Kiev.

Poco antes, alrededor de las 7:00 a.m. hora local (4:00 p.m. GMT), Siniegubov había informado de dos impactos de proyectiles rusos en dos distritos de la ciudad de Járkov, una de las urbes más castigadas por los bombardeos de Rusia.

Según el jefe de la Administración Militar de la región, los proyectiles provocaron daños en edificios y vehículos, algunos de los cuales se incendiaron.

Los dos ataques con Iskander se produjeron después de que las fuerzas rusas alcanzaran ayer una zona residencial de la aldea de Groza, en el distrito de Kupiansk de la provincia de Járkov. Según el último balance oficial de muertos, 52 civiles perdieron la vida en ese ataque, uno de los más mortíferos desde el comienzo de la guerra.

La región de Járkov sufrió este jueves uno de los ataques rusos más mortíferos desde el inicio de la guerra. Un misil Iskander impactó en una zona residencial del pueblo de Groza, en el distrito de Kupiansk de la citada provincia, acabando con la vida de más de cincuenta civiles.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, condenó el ataque ruso e insistió en que los responsables del “terror ruso” deben pagar por sus acciones.

“Han matado a un niño. Tenía diez años. Mis condolencias a la familia y a sus allegados”, escribió Zelenski en su cuenta de Telegram. El presidente ucraniano también tuvo palabras de aliento para las veinte personas heridas por el impacto de los dos misiles, que han caído en dos distritos distintos de la ciudad.

Zelensky ha dado las gracias a los servicios de rescate, que continúan trabajando entre los escombros, y a los soldados ucranianos que protegen a la población civil de los ataques rusos y “continúan, pese a todo, avanzando y destruyendo a los ocupantes”.