El décimo día de juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario el 11 de agosto de 2025, continuó hoy en la sala del juez Luis S. Barreto, del Tribunal de Aibonito, con el testimonio de un amigo de la víctima, quien declaró que durante la pelea vio a la acusada sacando de su cartera algo que no pudo describir.

Al ser confrontado por el licenciado Yan Carlos Maysonet Hernández, integrante del equipo de defensa encabezado por la licenciada Mayra López Mulero y Alberto Rivera Ramos, admitió que la información no fue incluida en el documento de la entrevista que le realizó un agente el día de las hechos a las 4:00 p.m. en la que estableció que le dijo todo lo que escuchó y observó.

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También se dio a conocer que no se le tomó declaración jurada.

Durante el interrogatorio de la fiscal Silda Rubio Barreto, el joven narró que esa noche llegó al pueblo para la actividad del Cierre del Verano a eso de las 9:00 p.m. en un automóvil Toyota Corolla color rojo del año 1994 para encontrarse con sus amistades entre ellas Dylan, Paola, Yaleixis (prima de Lela), Adrián y Gabriela Nicole.

De ahí pasaron a un área conocida como el monumento en las inmediaciones de los negocios El Maestro Liquor Store y la Placita Martínez, llevaron a Adrián a su residencia, continuaron en dos automóviles a una cantina rodante de venta de tripletas que estaba cerrada y finalmente regresaron al desvío Roberto Colón, donde se estacionaron.

Estaba Paola discutiendo por teléfono con su hermana Miriatny y la escuchó decirle que si había tanto problema que llegara al desvío. En ese momento vio caminando hacia el lugar a Anthonieska, Gabriela “Gaba” Figueroa Betsaida (quien ya testificó), Lechandra, dos menores y dos mujeres de las cuales no recuerda el nombre.

Todavía en ese momento Gabriela Nicole estaba recostada de la barranda del lado derecho de la carretera.

Se acercaron caminando Elvia Cabrera y su hija Antiany y llegó una guagua Suzuki Vitara verde, de la que se bajó un joven identificado como Luis Gustavo y el otro Papucho, iniciando una conversación con el grupo en el que estaba el testigo que para la fecha de los hechos tenía 17 años y no fue identificado durante la transmisión del Poder Judicial.

Luego, vio a Anthiany peleando “bastante alterada” con Lismary (hermana mayor de Lela) “como si le estuviera reclamando algo”, pero decidió dar la espalda y continuar hablando con el ahijado de sus mamá.

Mientras eso ocurría “Lela” seguía sentada en la baranda detrás de su hermana. Cuando llega su mamá Lisandra Rosario, quien cuestionó que era lo que ocurría con Lismary, alegó que Antiany agarró por el pelo a Lismary y le dio un puño en el rostro y Lisandra se acercó a separar a su hija.

Este le avisó a Reinaldo lo que sucedía con Lismary porque era su novia, intervienen. Se unen a la pelea Gaba y Paola y en ese momento aseguró que Elvia Cabrera estaba a varios pies de distancia de la pelea con una cartera en su hombro.

“Alzo mi vista y veo a unos pies de distancia una cartera. Ella (Elvia) saca algo de la cartera que no sé describir”, expuso el testigo que la describió como grande y cuadrada.

Sobre el mismo particular, leyó una cita del documento de la entrevista que le realizaron: “en medio de la pelea yo vi a Elvia que sacó algo que no sé describir dentro de su cartera y se fue para la pelea”. Al preguntarle hacia dónde se dirigió la acusada, repitió “no la vi”.

Después, no precisó el tiempo, estaban peleando Elvia y Lisandra en el paseo del desvío.

“Yo suelto a Lismary y voy a intentar separar a Lisandra (de Elvia)... Escucho que Dylan grita Lela no. Cuando volteo la vista Lela estaba a unos pies de distancia, yo diría unos nueve pies de distancia y la veo tirada en el piso, en el paseo del desvío a mano derecho exactamente detrás de mi vehículo”, narró el joven.

Logró sacar a Lisandra de la pelea y levanta a “Lela”. El testigo, que estaba todo vestido de blanco, subrayó que al ver que se manchó su ropa con sangre la soltó porque quedó en “shock”.

Su amigo Reinaldo lo sacudió y le pidió ayuda para montar a Gabriela Nicole en el carro de Dylan y la cargaron.

Aseguró que Anthonieska estaba peleando con “Lela”, sin aportar más detalles.

Cuando viró en U para llevarla al hospital Menonita de Aibonito, quedó de frente a “Gaba” y a “Antho”, quienes le hicieron señas (no precisadas) y esta última dijo que estaba “bien alterada”.

Durante el turno de recontrainterrogatorio, el testigo admitió que durante su entrevista con el investigador no habló sobre el presunto puño que le dio Anthiany a Lismary, sobre la presencia en la pelea de Gaba y Paola, ni que Lisandra hubiese intentado separar a su hija.

Tampoco surge que había visto a Elvia con una cartera en el hombro, ni su descripción, ni la del supuesto objeto que sacó.

No mencionó que Elvia y Lisandra pelearan esa noche, tampoco que Anthonieska hubiese pegado a Gabriela Nicole contra un vehículo para agredirla ni vio quien cometió la agresión que acabó con su vida.

Respondió que no declaró ni conocía sobre un plan para cometer los hechos.

Estipulaciones

Una vez culminó el joven se anunciaron nuevas estipulaciones de los testimonios de tres investigadores forenses de vehículos del Instituto de Ciencias Forenses quienes analizaron y levantaron evidencia del automóvil de Cabrera Rivera y del agente Leonel Alicea Vázquez, de la División de Homicidios de Aibonito, quien citó a Elvia Cabrera a comparecer al tribunal para la radicación de cargos, ocupó uno de los vídeos de seguridad y entrevistó a varios testigos.

El viernes de la semana pasada, la defensa y el Miniserio Público también estipuló por escrito las declaraciones de 16 testigos, en su mayoría agentes y sargentos de la Policía y especialistas del ICF.

Como es de rigor, se admitieron como exhibit documentos certificados de análisis de DNA, informes del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) sobre otra prueba examinada, los resultados de la autopsia, el análisis toxicológico y relacionados con el manejo de la cadena de evidencia.

Como parte de la evidencia, se presentó los resultados de la evaluación de las extracciones de datos de los teléfonos celulares de la víctima y de Mariatny Avilés Rodríguez, hermana paterna de la coacusada, Anthonieska Avilés, quien, a su vez, es hija de la acusada.

Se observó que el 10 de agosto de 2025 a las 11:52 p.m. se realizó una llamada del teléfono de la víctima al celular de su mamá Lisandra Rosario y un minuto después, a las 11:53 p.m. un mensaje de texto. Su contenido no se reveló en sala.

Además, incluye lo relacionado a las muestras bucales tomadas para ADN que fueron analizadas en el laboratorio de serología del ICF y su comparación con piezas de evidencia a Reinaldo Fernández (cuñado de la víctima), Yandriel Dávila Feliciano y Dylan Berríos Suárez.

Este tipo de medida tiene el propósito abreviar la extensa lista de testigos de la fiscalía.

En la tarde del miércoles pasado, la defensa y el Ministerio Público también estipularon el testimonio del agente William Ortiz Campos y los documentos correspondientes, que declararía que, para el 11 de agosto de 2025, mientras trabajaba en la División de Crímenes Cibernéticos en Ponce como analista de evidencia digital, recibió para examinar los teléfonos celulares de la occisa, de Miriatny Avilés Rodríguez y Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo.

El 7 de enero de 2026, se recibió una segunda orden de allanamiento al teléfono de Miriatny.

También se admitió como prueba un disco con llamadas y mensajes del teléfono de Anthonieska, con fecha del 11 y 12 de agosto de 2025.

Anteriormente, el agente Gerardo Berríos Padilla, adscrito a la División de Homicidios de Aibonito, se reafirmó que la ropa que fue ocupada durante un allanamiento que diligenció en la residencia de la imputada, en el barrio El Coquí, en Aibonito, no era la misma que vestía ella y su hija en la noche de los hechos, a base de un vídeo de seguridad.

“Estaba viendo el vídeo de la Placita Martínez y ahí yo me percato que la ropa que tiene Elvia no era la misma que se había ocupado en el allanamiento ni la que tenía Anthonieska, que estaba utilizando ese día era la misma que ocupamos en el allanamiento”, aclaró el agente Berríos Padilla, quien a preguntas de la defensa aseguró que sí lo mencionó ese dato en la vista del 29 de mayo.

En el caso de Cabrera Rivera, observó que en la blusa que llevaba puesta no tenía el logo del negocio Placita Martínez donde trabajaba esa noche. La blusa se amarraba en la espalda con un lazo, un estilo diferente a la que se llevaron para ser analizada ya que la otra pieza era color negro con el nombre del bar, sin ese tipo de diseño.

Sin embargo, la pieza ocupada por el agente en la casa de Cabrera Rivera fue la que el perro de la Unidad Canina marcó en el closet de una habitación.

En el caso de su hija Anthonieska Avilés Cabrera, quien figura como coacusada por los mismos hechos, al no observar ropa ensangrentada en su habitación como le dictaba la orden de allanamiento Cabrera Rivera le pidió a su hija que le entregara al agente la ropa que vestía la fatídica noche.