El juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, por el crimen de Gabriela Nicole Pratts Rosario, la madrugada del 11 de agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, continúa este miércoles en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri, con el interrogatorio de la agente Glenda Vázquez de parte de la fiscal Silda M. Rubio Barreto, donde reveló que tomó fotos de una cortadura en la mano derecha de Anthonieska Avilés, hija de la imputada.

Durante la mañana de hoy, la testigo informó que el 11 de agosto de 2025, a las 8:50 p.m., se le solicitó que pasara por la fiscalía para que tomara unas fotos.

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Según detalló tomó imágenes de la mano derecha de Anthonieska Avilés, en la cual se observaba una cortadura. En total tomó nueve fotografías. La joven, que tenía 17 años al momento de los hechos, enfrenta los mismos cargos criminales que su madre en una etapa diferente del proceso.

“En mis notas anoté que la joven se llama Anthonieska Avilés Cabrera, que tenía 17 años, (le tomé) fotos de la mano derecha (con) cortaduras”, narró la agente Vázquez Vázquez.

Reveló que el 12 de agosto de 2025, llegó a la fiscalía de Aibonito a las 5:53 p.m. para tomarle unas fotos a Gabriela “Gabba” Figueroa Arroyo. En total, tomó 14.

Observó que la foto era de golpes en el antebrazo izquierdo y en una mano.

La menor testificó en la vista preliminar del caso de Avilés Cabrera, de quien dijo era amiga desde niña y vecina de la imputada, que estuvo presente durante los hechos, pero no vio quién la apuñaló.

En ese momento declaró que a su salida del desvío, Antho le dijo llorosa dos veces: “‘¡Gaba, Gaba la apuñalé!’... Ella me enseñó las manos y tenía cortaduras y estaba llena de sangre". Posteriormente, dijo que su amiga le advirtió presuntamente, que debía hacer lo que su mamá le dijera.

Además, se repasó el contenido de otro set de 29 fotografías tomadas por la misma agente durante el diligenciamiento de una orden de registro y allanamiento en la calle Santa Ana #7 del sector El Coquí, en Aibonito, a las 9:20 p.m. del mismo día, donde se ocupó un cuchillo fuera de la estructura.

La defensa planteó que la admisión de la evidencia confundiría al jurado ya que el informe de Serología determinó que no tiene valor probatorio, no obstante, el juez lo admitió al advertir que el valor probatorio se lo dará el jurado. El arma blanca tenía manchas de moho.

Además, mostraron imágenes de una blusa negra con unas sandalias blancas, una falda corta de mahón y otras del exterior de la residencia y áreas circundantes y a la unidad canina rastreando un closet.

El crimen de una joven que ha consternado a Puerto Rico.

La agente, que lleva 32 años en la Policía y trabaja en la División de Servicios Técnicos del CIC de Aibonito, también fue quien documentó la escena del crimen de la adolescente, marcó y levantó la evidencia que sería enviada al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) para su análisis.

El viernes pasado, narró que antes de cubrir la escena, llegó al hospital Menonita en Aibonito a las 3:24 a.m. donde tomó un total de 70 fotos, entre ellas las de la víctima, de Crisángel González Rodríguez, quien había sido herido en la parte posterior del cuello, al igual que de la madre de Gabriela Nicole y su hermana, quienes presentaban laceraciones en el cuerpo y dos vehículos en el que fueron transportados a la sala de emergencias.

De los vehículos, un Toyota Corolla color azul en el que transportaron a Gabriela Nicole y una guagua Toyota Highlander color blanco en el que iba el joven herido, solo se tomaron fotos y no se le indicó que se tomaran muestras de aparentes manchas de sangre.

Dijo que esa madrugada, a eso de las 3:54 a.m., fue quien documentó con fotos en una camilla las heridas que presentaba Gabriela Nicole, que en total eran ocho: una en el pecho, debajo del seno izquierdo, tres en el glúteo izquierdo, dos en el muslo izquierdo y una en el brazo derecho. Observó que tenía abrasiones y golpes en diferentes partes del cuerpo.

En el área del desvío, detalló que marcó como evidencia una mancha de sangre sobre el pavimento, un par de espejuelos, una pinza de ceja plateada, un abridor de madera, una peinilla color marrón, un reloj digital, dos pantallas color oro, un inhalador, un pedazo de peinilla color rosa y un vaso de aluminio.

Parte de esa evidencia fue enviada al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) para un análisis de ADN.

En el turno de la defensa, encabezada por la licenciada Mayra López Mulero, la abogada le cuestionó sobre su preparación como técnica de escena, la cual tomó para el año 2011 en la Academia de la Policía, ya que la testigo no recordaba si tomó alguna otra capacitación en el ICF o el FBI.

La agente le respondió que en ningún momento le mencionaron el nombre de algún sospechoso y certificó que así se desprende de sus notas.

Durante el contrainterrogatorio la licenciada López Mulero subrayó presuntas imprecisiones y omisiones de información en sus anotaciones y documentos redactados por la agente, como, por ejemplo, escribir el nombre incorrecto del fiscal del caso, que ese momento era la fiscal Brenda Soto y no, N. Benítez, en un croquis de la escena que hizo junto al agente Jorge Torres, de la División de Servicios Técnicos, el cual no se había mencionado.

También admitió que no tomó las medidas del desvío, ni inspeccionó el área verde detrás de la valla, que desconocía si los cuatro accesos estaban custodiados por policías y sobre la decisión de la fiscalía de enviar para análisis de ADN solo las piezas de evidencia descritas como una muestra de sangre, una peinilla marrón, parte de una peinilla rosa y un reloj marca Apple Watch.

Respondió que no, a la pregunta sobre si pensó sugerir que la totalidad de las piezas fuesen analizada y certificó que en el desvío no ocupó ninguna arma punzante.

Estableció con dos postes del alumbrado como puntos fijos A y B para medir la distancia a la que se encontraban las diez piezas de evidencia que documentó y ocupó, respecto a ese perímetro que podría medir unos 57 pies.

La agente trabajó desde las 4:00 p.m. del 10 de agosto de 2025 hasta aproximadamente las 8:30 a.m. del 11 de agosto. Ese día tomó servicio nuevamente su turno de 4:00 p.m., para tomar otras fotos a Anthonieska Avilés Cabrera.

Su testimonio culminó en la tarde de hoy y el quinto día de juicio por jurado será el viernes, 15 de mayo, a las 10:30 a.m.

Testigo clave

Antes de su testimonio se sentó a declarar Betzaida Caratini Ortiz, la tía política de la víctima quien alegó que no presenció el momento preciso del asesinato ni tomó ninguna acción para detener la agresión.

La defensa que la integran López Mulero y los licenciados Jean Carlos Maysonet Hernández y Alberto Rivera Ramos, ha señalado inconsistencias y omisiones en sus declaraciones juradas del 14 y 18 de agosto de 2025 y sobre la versión ofrecida en el tribunal a lo largo del proceso en el caso de Caratini Ortiz.

Durante la mañana del viernes pasado, mientras la defensa intentaba establecer que Caratini Ortiz no detuvo a Elvia Cabrera al verla empuñando el objeto que sacó de la cartera, ni intervino para evitar la agresión o pidió a gritos ayuda, la voz de la testigo se quebró y fue necesario un breve receso. A preguntas de la fiscalía se justificó al decir que no hizo nada porque “fue muy rápido”.

Agregó que no vio a Elvia Cabrera golpear a “Lela”, la víctima, ni apuñalarla, tampoco la escuchó dar instrucciones o planificar nada.

Se reafirmó en que el tamaño de la cartera de la que se alega Elvia sacó el objeto era grande, bastante honda y rectangular. No obstante, identificó la cartera poco después en un vídeo que se le mostró cuando iba a bajar al desvío con su hija Anthiany y coincidió con la defensa que la veía color crema, a pesar de que en otras instancias expresó que era oscura.

Caratini Ortiz, admitió que no estaba mirando al momento de que Gabriela fue asesinada ya que cuando volvió la vista hacia ella ya había caído al piso.

“¿A pesar de que usted da dos razones distintas por las cuales usted se voltea, lo cierto es y consistente en ambas (para esquivar un vehículo que transitaba a velocidad y para encender un cigarrillo), que, cuando usted vuelve y mira ya Lela estaba en el piso?

Lo que respondió con un sí.

“¿Usted no vio el preciso momento antes de que Lela cayera, verdad que no?“, “no”, contestó.

Luego aclaró que se viró para encender el cigarrillo al ver que estaba comenzando una discusión entre las hermanas Anthonieska y Anthiany y Lismary y Gabriela Nicole.

Posteriormente, “cuando Anthonieska le estaba dando a Lela las puñaladas”, pasó un carro rojo a toda prisa y se volteó también. En sala identificó a la persona que conducía.

La testigo del Ministerio Público fue captada en un vídeo presentado por la defensa mientras caminaba junto a la acusada y un grupo de personas, en la salida del desvío tras registrarse el crimen.

En las imágenes captadas a las 12:08 a.m. del 11 de agosto de 2025, se observa a un grupo de personas caminando por la acera en la salida del desvío hacia la mueblería Rent-A-Center, entre las cuales se encuentra la testigo, según lo afirmó.

Minutos antes, Caratini Ortiz había asegurado en sala que tras ocurridos los sucesos no se marchó del desvío junto a Elvia Cabrera. No obstante, mientras se analizaba el vídeo, aclaró que “no ando con ella (Elvia)”.

En el grupo dijo que estaban también Leshandra, Gabba (Gabriela Figueroa), Anthonieska, Anthiany (hermana de Anthonieska) y dos jóvenes que no pudo identificar.

El licenciado Rivera Ramos, le preguntó: “¿usted sí se encontraba en esa parte del vídeo con Elvia saliendo del desvío?"

“Saliendo, pero no con ellas”, insistió Caratini Ortiz.

Durante el recontrainterrogatorio, clarificó que mientras caminaba se encontró con el grupo y ella cruzó la carretera para llegar a una gasolinera, donde detuvo un vehículo para que la llevara a ella y su amiga Leshandra al hospital a ver a la adolescente que había sido agredida.

“Yo subí hacia Berríos, en el camino me las encontré y yo seguí para mi lado a cruzar la calle”, sostuvo.

El otro grupo permaneció frente a El Maestro Liquor Store, se aclaró, tras presentar un vídeo que se marcó como exhibit 2 de la defensa por estipulación de las partes.

Respondió que era lo mismo decir que Cabrera Rivera sacó un objeto filoso de la cartera y se la entregó a su amiga Leshandra o que se la puso en las manos para empuñarlo y entregarlo a su hija, Antonieska Avilés Cabrera, imputada por los mismos delitos en un caso por separado.

La primera testigo de la fiscalía fue la agente Adriana Cruz Guzmán, quien laboraba en el retén del cuartel de Aibonito cuando recibió a eso de las 12:02 a.m. del 11 de agosto de 2025, una llamada telefónica de una mujer que alertó sobre una discusión en el desvío.

No recuerda si indagó sobre lo que ocurría, quienes discutían, ni tomó los datos de la persona que llamó. “Si me dijo el nombre no lo recuerdo”.

Luego, el agente Alfredo Fortier Soto, fue asignado para ir a la sala de emergencia del hospital Menonita, a investigar la agresión de Gabriela Nicole. La Dra. Carla Mercado, le notificó que la menor había sido declarada muerta a las 12:35 a.m. y que tenía una herida punzante en el brazo derecho, dos el pecho, una en la zona pélvica y cuatro en el glúteo izquierdo. Observó hematomas en el área abdominal y laceraciones en la parte superior del pecho.

Su supervisor, el sargento Luis A. López, le pidió que pasara a un cubículo donde estaba González Rodríguez, de 16 años, quien era amigo de Gabriela y al preguntarle quién había agredido a su amiga mencionó el nombre de Anthonieska y le explicó que la víctima estaba defendiendo su hermana y al caer al piso Anthiany (hermana de Antho) le dio patadas en la cabeza.

Sin embargo, al ser cuestionado por la defensa aceptó que no escribió en sus notas toda la información que le dijeron ni la que expuso en sala. La entrevista terminó cuando el joven entró en crisis y comenzó a recibir asistencia médica.

El tercer agente interrogado, identificado como Héctor Luis Garriga Matos, a cargo de las rondas y querellas junto a Fortier Soto, señaló que su función esa noche fue la custodiar la escena del crimen en el desvío. “Yo no investigué nada allí”.

Este estacionó su patrulla en la intersección de la carretera PR-14 hacia el desvío donde también colocó conos y 15 minutos después llegó el teniente Eddie Flores para cubrir el otro extremo de la carretera. Un acceso área en el medio se quedó sin vigilancia por falta de personal.

Admitió que no era posible ver toda el área desde la posición que tenía y que ni siquiera alcanzó a identificar dónde la asesinaron.

Dijo que a pesar de que era la actividad del Cierre del Verano del municipio, no se les notificó de ningún plan de trabajo.