El peligro acecha constantemente a los policías en el cumplimiento del deber, pero su reacción puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Por definición, escupir a un policía puede tabularse como una lesión o agresión. Al igual que heridas autoinfligidas por un mal manejo del arma de reglamento u otros dispositivos, la mordida de un perro de la Unidad K-9 a su manejador, accidentes de tránsito, caídas en persecuciones a pie, agresiones durante arrestos, pinchazos con jeringuillas durante un registro a un usuario de sustancias controladas y hasta el suicidio, son algunos de los escenarios que se investigan.

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La gama de los reportes que se reciben de incidentes en los agentes lesionados o heridos en el año 2025 muestra un incremento de un 14% en comparación con el 2024, de acuerdo con estadísticas suministradas por la División de Investigación de Uso de Fuerza de la Superintendencia Auxiliar de Responsabilidad Profesional (SARP).

Estos casos se computan sumando los reportes que se rinden por cada oficial involucrado por incidente, así que, cuando se habla de 2,349 reportes en el 2024 versus 2,382, el año pasado, para una diferencia de 33 más, no se refiere a la cantidad de sucesos sino a los documentos redactados como se les requiere, aclaró el capitán Jaime Cosme Oliver, director de la división.

Una falla que detectaron y ha sido corregida era que, en el pasado, al momento de llenar el formulario, omitían marcar el encasillado de lesionado y por eso no figuraban la totalidad de los casos.

Se desprende que, de esas cifras, se contabilizaron 212 lesionados o heridos del 2024 y 247 en 2025, para un aumento de 35 más el pasado año.

En el renglón de los no heridos en intervenciones, se observó una ínfima alza de 10, de un total de 2,133 para el 2025.

La división atiende los lesionados de nivel 4, cuando hay uso de fuerza letal; todos los niveles de los rangos de teniente II en adelante; los sucesos en los que hay presente negociadores de rehenes y se activa el equipo especializado SWAT y los que involucran a miembros de la Oficina de Operaciones Conjuntas a los que se reportan los “task forces” con agencias federales y los “strike force”.

Los restantes, son manejados por las 13 áreas policíacas correspondientes.

“Todas las investigaciones de nuestra jurisdicción, que no son inferiores (a nivel 4 de uso de fuerza), son designadas por el acuerdo federal (de la Reforma Sostenible de la Policía). Luego de que vino el acuerdo federal, se han creado unas políticas especiales, como, por ejemplo, persecuciones policíacas. Si ocurriera un accidente de tránsito en una persecución policíaca, yo soy el responsable de investigar cuando hay un herido de gravedad o cuando fallece una persona como producto del accidente”, detalló el capitán.

También se toman en cuenta las intervenciones que incluyen persecuciones y que terminan en accidentes.
También se toman en cuenta las intervenciones que incluyen persecuciones y que terminan en accidentes. (Shutterstock)

Preparados para cualquier eventualidad

El universo de sucesos que pueden ocurrir en el desempeño de la labor de un policía u oficial complica la preparación de un perfil que pueda ayudar a disminuir estos eventos.

“No hay un patrón que me marque que hubo tal situación en los últimos dos años”, respondió.

La estadística no establece si hay unas divisiones en las que los uniformados están más expuestos a ser heridos, como serían las unidades de arrestos, los policías del Negociado de Patrullas de Carreteras o en cuántas situaciones se logra repeler la agresión.

“Es una gama de factores. Sí puedo atribuirle a que cuando se interviene con personas que son pacientes mentales, usuarios o adictos a las sustancias controladas, un mero (hecho de) escupir a un policía es una agresión y varía, porque puede darse el caso que, en una persecución a pie, el policía tropezó y se cayó y se lesionó una rodilla. Varía de acuerdo a la incidencia. Sí puedo decir que la mayor parte de los incidentes de personas heridas son en incidentes inferiores al (nivel) 4”, observó el capitán.

El caso más reciente ocurrió durante la madrugada del martes cuando el policía Johnny López Aquino, adscrito al cuartel Destacamento de Naranjito, resultó con tres heridas de machete en el rostro mientras atendía -junto a una agente de nuevo ingreso- una querella de caso médico en Bayamón y el hombre lo atacó sin mediar palabra.

Ambos agentes utilizaron sus armas de fuego para repeler la agresión, alcanzando al sujeto con un balazo en la pierna izquierda.

El uniformado López Aquino fue dado de alta y el agresor se recupera.

La Policía de Puerto Rico utiliza un modelo de uso de fuerza escalonado, que se divide en cuatro niveles basado en la Orden General 600-601, que va desde la presencia física hasta la fuerza letal, ajustándose a la resistencia del ciudadano, que incluyen técnicas de contacto, uso de armas menos letales y fuerza letal, priorizando técnicas de menor intensidad.

El capitán Jaime Cosme Oliver, es el director de la División de Investigación de Uso de Fuerza de la Superintendencia Auxiliar de Responsabilidad Profesional.
El capitán Jaime Cosme Oliver, es el director de la División de Investigación de Uso de Fuerza de la Superintendencia Auxiliar de Responsabilidad Profesional. (Suministrada )

En estos escenarios no hay garantía de que un uniformado pueda resultar lesionado.

Los casos de descarga crítica negligente del arma de fuego que causan daño al propio policía que la manipula, también son investigados por la división.

En el año 2024, se reportaron 19 incidentes de esta índole, con cuatro lesionados, y en el 2025, 14 casos, con el saldo de la misma cantidad de heridos.

“Cuando hay una división o un agente que, negligentemente, utiliza su arma de fuego y se autoinflige daño, y ocurre un segundo incidente, yo, de forma automática, lo refiero a adiestramiento, porque hoy puedo decir que todo está bien, que la persona se adiestró durante el año, pero todavía tiene una deficiencia operacional con el arma de fuego. Todos son porque oprimen el gatillo, no hay ninguna arma de fuego que se dispare sola, tiene que haber unas libras de presión para que ese gatillo se accione”, expuso el director de la división.

Se incluyen también los suicidios.

Del año 2014 al presente, 14 miembros de la Policía se han privado de la vida.

La información suministrada no incluye las lesiones o agresiones a policías municipales.