Un panel de jurado integrado por siete mujeres y cinco hombres en un período de tres horas emitió hoy un veredicto de culpable en los cargos por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, contra Elvia Cabrera Rivera, coacusada por el crimen de Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario, de 16 años, en el desvío Roberto Colón, en la madrugada del 11 de agosto de 2025.

El 10 de septiembre se le dictará sentencia a las 10:00 a.m.

Los familiares de la imputada a su salida del tribunal indicaron que el sistema falló y que confián en su inocencia.

Por su parte, la licenciada Mayra López Mulero, anticipó que llevará el caso “hasta el Tribunal Supremo celestial si es necesario”.

“Este es el inicio de otra fase para demostrar hasta las últimas consecuencias la inocencia de Elvia, evidentemente el jurado llegó a un dictámen y eso es nuestro ordenamiento jurídico...yo les aseguro a ustedes que no vamos a claudicar en nuestra defensa...Reafirmamos nuestra convicción de la inocencia de Elvia Cabrera Rivera”, reaccionó López Mulero a su salida de sala.

El crimen de una joven que ha consternado a Puerto Rico.

La fiscal Miriam Nieves Vera, aseguró que “las cosas donde se prueban es en el tribunal y ahí fue donde nosotros probamos la culpabilidad de esta señora por asesinato en primer grado...aquí venció la justicia que es lo que importa, venció la verdad”.

Mientras que, Silda M. Rubio Barreto, conmovida por la decisión sostuvo que este caso debe servir de reflexión en el pueblo para que los padres cumplan con su misión de encaminar a sus hijos por la ruta del bien.

Las fiscales coincidieron en que van a prevalecer en todos los foros apelativos a los que acuda la defensa.

Sobre el inicio del juicio contra la hija de la imputada, respondieron que no pueden emitir su opinión debido a la orden de mordaza. Mañana continúa la selección del jurado.

Superintendente reacciona

El superintendente de la Policía, Joseph González Falcón, defendió la investigación del crimen de la adolescente la cual fue objeto de cuestionamientos y hasta se insinuó que fue fabricado.

“Desde el primer momento, la Policía de Puerto Rico trabajó con rigor, profesionalismo y compromiso para realizar una investigación exhaustiva que permitiera esclarecer y presentar la evidencia recopilada ante el tribunal. Confiamos plenamente en la labor realizada por nuestros agentes investigadores y por el Ministerio Público durante todo este proceso. Su trabajo fue llevado a cabo con seriedad, objetividad y apego a la evidencia”, dijo por escrito González Falcón.

“Reconocemos que ninguna decisión judicial podrá aliviar el dolor por la pérdida de Gabriela Nicole Prats. Reiteramos nuestra solidaridad con su familia y seres queridos, quienes han esperado este momento con enorme fortaleza”, continuó el funcionario.

Durante el día de ayer miercoles, en su turno de cierre de las argumentaciones, la fiscal Nieves Vera, instó a los miembros del panel a que se enfocaran en el acto escencial: “que Elvia Cabrera, la acusada, le pasó ese instrumento de la muerte a su hija y con ese instrumento su hija la mató, le dio 11 puñaladas a una joven que estaba indefensa que la única manera que trataba de defenderse era tratando de que la soltara del pelo”.

Reafirmó que si la imputada no hubiese pasado el arma blanca de su cartera y entregado a su hija, “Gabriela se hubiera graduado de 12 (escuela superior), Gabriela hubiera estado en estos momentos preparándose para continuar con su vida como adulta, nosotros no estuviéramos aquí porque simplemente esa muerte no habría sucedido”.

Durante el turno inicial, la fiscal Rubio Barreto, hizo un recuento de lo que declararon los testigos que consideran claves para probar su caso.

“La acusada no detuvo la violencia, la alimentó, proveyó el arma homicida, contribuyó significativamente a que eso ocurriera”, fue una de las aseveraciones que hizo Rubio Barreto.

Expuso que la acusada abandonó su deber como madre de evitar que las peleas en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, ocurridas entre la noche del 10 de agosto y la madrugada del 11 de agosto de 2025, escalaran para que una adolescente inocente fuera asesinada.

“Fue Elvia quien proveyó el arma, y que gracias a que ella entregó el arma, la violencia escaló y sí, escaló, por culpa de ella con el desenlace que ella quiso, porque si no entrega el arma aquí no moría nadie. Gabriela esa noche no tuvo problemas con nadie y su vida terminó con la decisión de una adulta. Ella como madre pudo detener lo que estaba pasando allí, pero escogió lo contrario”, sostuvo.

Mientras que, el abogado de defensa, Alberto Rivera Ramos, cuestionó el hecho de que la ropa de la víctima fue decomisada conforme a los protocolos del hospital por instrucciones de la Policía, según se supo al final del juicio cuando se estipuló el testimonio de la Dra. Karla Mercado, quien certificó la muerte de la menor en el hospital Menonita de Aibonito.

“Cuando se observa toda la prueba de manera serena, sin emoción, con la serenidad que exige la ley aparece una realidad imposible de ignorar, damas y caballeros y es que las dudas nacieron de la prueba del estado, de la propia prueba del Ministerio Público, de testigos que cambiaron versiones, de testigos que dijeron una cosa en sus primeras entrevistas y otras distintas meses después, de una investigación que dejó evidencia sin recoger, que ordenó destruir”, detalló el abogado de defensa.

Agregó que, la prueba científica favoreció a la defensa, no se identificó el arma homicida, ni el autor de los hechos. Que su clienta fue excluida como donante de todas las pruebas de ADN realizadas en este caso.

La evidencia serológica excluyó a Cabrera Rivera.

Sobre el hecho de que no se ocupara el arma homicida, refutó la fiscal Nieves Vera, que eso ocurrió debido a que su clienta presuntamente se llevó el arma de la escena.

Cabrera Rivera no enfrenta cargos por destrucció de evidencia.

El licenciado Rivera Ramos subrayó que no toda evidencia disponible fue analizada y que el patólogo Dr. Javier Serrano, quien realizó la autopsia de la víctima declaró que no pudo descartar que se usó más de un objeto con características similares para apuñalarla.

En la noche del 10 de agosto había terminado la actividad del municipio de cierre de verano y tanto adultos como menores se movieron al desvío por diferentes razones, el cual se convirtió en punto de encuentro.

Según las declaraciones de los testigos se originó una discusión que culminó con una pelea entre las hermanas Fabiola y Mariatny Avilés Rodríguez, ya que la primera se oponía a la relación que esta tenía con una mujer identificada como Karelin.

Luego comenzó otro altercado entre Lismary (hermana de la víctima) y Antiany Avilés Cabrera (hermana de Anthonieska Avilés Cabrera imputada por los mismos cargos que su madre) y la golpeó en la cabeza ya que la última estaba molesta porque su intervención en el asunto de Fabiola y Mariatny.

En medio de lo que llamaron un “revolú” incluyeron también a Lela, quien intentó intervenir para que no soltaran a su hermana Lismary.

En algún momento varios de los testigos de la fiscalía vieron a Cabrera Rivera sacar un objeto de su cartera y entregarlo a su hija Antho, otros la ven golpeando a la adolescente ya sobre el piso, pero ninguno observó el momento en el que fue asesinada de 11 puñalada, una de ellas alcalzó el ápice del corazón ocasionando que se desangrara. La adolescente fue declarada sin vida a las 12:35 a.m. del 11 de agosto de 2025.

Otro encuentro estalló entre Elvia Cabrera y Lisandra Rosario (madre de la víctima) y otras personas que la agredieron las cuales no pudo identificar, con la excepción de Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo (mejor amiga de Anthonieska) a quien culpó por la muerte de su hija.

Ya cuando Lela había sido transportada a la sala de emergencia del hospital Menonita y caminaron fuera del desvío hacia el vehículo de Cabrera Rivera, Gaba alegó que Anthonieska, a quien vio con cortaduras y sangre, le dijo “Gaga, Gaba, la apuñalé”.

Otra frase de trascendencia durante el juicio fue la que alega la prima de la víctima de parte de la acusada que presuntamente le dijo “Tú no viste ná”, cuando la vio tomar su cartera del área verde y ocultar un objeto que describió como finito.