Cada vez veremos más casos de  gente que prefiere perder su libertad  antes que deambular por las calles, debido a que hay una percepción generalizada muy  negativa acerca del futuro.

Tampoco será raro que haya un aumento en la criminalidad o en los suicidios, que se ha comprobado que se disparan  mientras más difícil es la situación económica y social de un pueblo.

En eso coincidieron un sicólogo y un sociólogo consultados por Primera Hora acerca del caso de Leonel de Jesús Ubiles, de 57 años, obrero de construcción desempleado y que llegó hasta un cuartel de Policía con una bolsita de marihuana pidiendo que lo arrestaran.

 El sociólogo José Rodríguez Gómez y el sicólogo Reinaldo Oquendo expresaron que muchas personas caen en la desesperanza y se les hace difícil ver el panorama a largo plazo o ver posibles nuevas soluciones a sus problemas.

Además, hay tanta repetición sobre la crisis fiscal que vive el País, que muchos olvidan que todavía no se han cancelado programas sociales. 

“Este es un caso bien triste, el individuo no vende ni consume drogas y su única intención es obtener ayuda. Lo lamentable es que no conoce opciones, ni siquiera ir a otros lugares en términos de servicios gubernamentales donde le pudieran dar asistencia de albergue, alimentos o apoyo sicológico. Él no pudo reconocer estos servicios disponibles”, afirmó Rodríguez Gómez.

“Vamos a tener cada vez más individuos sobre todo ancianos desamparados. Esa es la realidad que estamos viviendo. Las depresiones, la  ansiedad, más las situaciones del suicidio lo vamos a ver cada vez más prevalente si no nos cuidamos de forma preventiva”, agregó.

Por su parte, Oquendo relató que vio una situación similar de un hombre que prefirió la cárcel y así lo dijo en medio de un proceso judicial.

“No hay duda de la desesperanza del País y este tipo de situación salta a la vista. Al ojo del que es un ciudadano común y corriente que sale todos los días a trabajar y sudar su sueldo nos parece extraordinario o disparatado pero es algo que vamos a ver más a menudo... muchas de las personas se van ver  a sí mismas sin posibilidades de poder resolver”, indicó. 

Según el sicólogo, a corto plazo se puede hacer mucho para tratar de revertir estos efectos: para empezar hay que hacer una comparación entre las cosas positivas y negativas y las nuevas oportunidades que poco a poco afloran en el País.

“Hay muchas iniciativas  para fomentar el desarrollo económico a los pequeños empresarios, los adiestramientos o readiestramientos pero eso debe llegar mejor comunicado a la ciudadanía para que haya otra percepción”, aseguró. 

Asimismo, las personas deben entender que vivimos un ciclo normal con altas y  bajas, “y nos tocó ahora un periodo de baja, pero un ciclo al fin, que va a pasar. Hay que enfocarse en las oportunidades y las posibilidades de reinventarse”, declaró.

Para Rodríguez Gómez las personas, “tienen que sosegadamente empezar a ver si hay opciones, preguntar y orientarse, no caer en la desesperación... Ninguna institución tiene capacidad para satisfacer todas las necesidades, por eso hay que fomentar los modelos de apoderamiento y desarrollo comunitario que son importantísimos en estos tiempos. Las instituciones eclesiales o seculares pueden asistir con programas dirigidos a automotivarnos y centrarnos. Es fácil echarle culpa al Estado, pero hay que preguntarse qué yo puedo hacer para ayudar al que necesita y para corregir situaciones”, destacó.