Juez ordena secuestro de jurado en juicio contra Elvia Cabrera por crimen de Gabriela Nicole
Se les ocuparon sus celulares y serán reubicados en un hotel.
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El juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, secuestró al jurado, incluyendo los suplentes, en el juicio contra Elvia Cabrera Rivera, quien enfrenta cargos como coacusada junto a su hija por el asesinato a puñaladas de la adolescente Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario en Aibonito.
“Esto es un caso de alto interés público, de mucha opinión pública, etcétera. Estamos en una etapa crítica del proceso. El tribunal va a ordenar el secuestro del jurado en estos momentos”, detalló este martes el juez.
A los miembros del jurado y a los suplentes se les ocuparían sus teléfonos celulares para que no tengan contacto con otra personas o acceso a información. Mientras, las llamadas de emergencia se recibirán por un alguacil.
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“No van a ver noticias. Sí van a ver programas que no tengan que ver con noticias de este caso... que esa es una orden que yo llevo dando desde hace mucho tiempo”, recordó Barreto Altieri.
Alguaciles juramentados trasladarían hoy al jurado a sus respectivas residencias para recoger sus pertenencias y ser reubicados en un hotel, en habitaciones separadas y custodiadas
Mañana deberán reportarse a las 9:00 a.m. para escuchar los argumentos finales de la fiscalía y la defensa. Luego recibirían las instrucciones para retirarse a deliberar.
El juez les adelantó parte de sus instrucciones al advertirles que “lo que digan los fiscales ahí, eso no es prueba; lo que diga en su argumentación la defensa, eso no es prueba. Cualquier comentario del juez, eso no hace prueba”.
Antes del anuncio, una de las integrantes del jurado fue excusada por una lesión y, tras evaluar su caso, se determinó realizar un sorteo para seleccionar a uno de los cinco jurados suplentes que la va a sustituir y completar los 12 miembros que emitirán un veredicto unánime.
El jurado quedó compuesto por siete mujeres y cinco hombres.
La licenciada Mayra López Mulero, durante el receso, expresó a periodistas, entre ellos Telenoticias, su sorpresa por el secuestro del jurado tras reconocer que es una prerrogativa que tiene el juez.
“Esta es la medida más extrema que tiene un tribunal para garantizar que no haya contaminación. Me llama la atención que el juez haya tomado esta medida. Parece que es adecuado”, sostuvo López Mulero.
Mientras que, la fiscal Miriam Nieves Vera, aseguró que el Ministerio Público se encuentra satisfecho con la prueba que ha desfilado en los tres meses del proceso.
“Teníamos que llegar al final para que pudieran ver el panorama completo. Nosotros entendemos que eso fue lo que pasó, que aquí se probó -más allá de duda razonable- la culpabilidad de la acusada”, respondió Nieves Vera, al tiempo que aclaró que no solicitaron el secuestro del jurado.
El Ministerio Público inició la vista de hoy anunciando la estipulación del testimonio de la Dra. Carla Mercado del hospital Menonita, quien declaró muerta a la víctima e informó que su cadáver presentaba ocho puñaladas.
“Por instrucciones de la Policía de Puerto Rico tras certificar la muerte de la occisa (12:35 a.m.) se procedió a desechar la ropa de esta conforme a los protocolos del hospital Menonita”, reveló la fiscal Silda M. Rubio Barreto.
La defensa encabezada por López Mulero, junto a los licenciado Yancarlos Maysonet Hernández y Alberto Rivera Ramos, decidió no sentar testigos a declarar y los puso a disposición de la fiscalía, que anunció que tampoco los utilizaría.
La fiscalía presentó 61 testigos, de los cuales 21 se sentaron a declarar y los restantes fueron sometidos al tribunal mediante estipulación de las partes.
Testigos finales
La semana pasada testificó una amiga de Anthonieska “Antho” Avilés Cabrera, quien enfrenta los mismos cargos que su madre, de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, en procesos por separado.
Leshandra L. Pesante Díaz, de 31 años, aseguró que el día de los hechos -el 11 de agosto de 2025- observó a Cabrera Rivera cuando, presuntamente, sacó un punzón de su cartera y se lo pasó a Anthonieska.
La testigo describió el punzón -a preguntas de la fiscal Miriam Nieves Vera- como de una pulgada de ancho. Sin embargo, no pudo precisar el largo. Solo dijo que era puntiagudo y filoso.
Dijo que Cabrera Rivera le puso la cartera en sus manos y alegó quedarse en “shock”.
El punzón hubiera sido el arma homicida en medio de una pelea.
Pesante Díaz, al reaccionar, se fijó que “Lela” estaba tirada sobre la carretera bocarriba con las manos en el piso y lanzó la cartera de Cabrera Rivera en la yerba para correr hacia la víctima. Indicó que trató de tomarle el pulso y no tenía. En ese momento, llegaron sus amigos para llevarla al hospital.
Por su parte, una adolescente de 16 años, prima materna de Gabriela Nicole, aseguró que, al culminar las peleas, mientras buscaba unas chanclas de su amiga sobre el área verde, vio a la acusada agarrando su cartera con una mano y con la otra un objeto que intentó ocultar que alegó que era filoso.
“Elvia me miró y me dijo: “tú no viste ná”, en un tono “fuerte y desafiante”.
La menor le respondió: “‘¡Vete pal carajo!’, porque estaba molesta por todo lo que había pasado”.
El patólogo forense Javier G. Serrano Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), quien realizó la autopsia de Pratts Rosario, por su parte, reafirmó que la menor recibió 11 heridas de arma blanca; una alargada en la parte posterior derecha de la cabeza, cuatro en el tórax, cinco en el muslo y glúteo izquierdo y otra en el antebrazo derecho, que es de defensa.
De todas, detalló el tipo de herida, su tamaño, trayectoria, longitud, ancho y profundidad, durante el interrogatorio de la fiscal Silda M. Rubio Barreto.
La herida mortal fue descrita como punzante tipo media luna o de sol truncado, más profunda que la parte exterior, agregó el perito.
“Esta herida tiene una trayectoria que va de izquierda a derecha, ligeramente de adelante hacia atrás y ligeramente de abajo hacia arriba. Al hacerlo, perfora la piel, el tejido subcutáneo y músculo del aspecto anterior lateral de la base del hemitórax izquierdo, perfora el músculo intercostal... penetra al interior de la cavidad toráxica, perfora el saco pericárdico (que envuelve al corazón) y perfora el ápice del corazón, llegando a extenderse hasta el interior de la cavidad ventricular”, declaró el Dr. Serrano.
La herida del lado izquierdo del tórax penetró unas 5 pulgadas de profundidad aproximadamente, detalló el experto, quien tomó las medidas con el mango de un bisturí.
Expuso que no se encontraron fragmentos de metal o la hoja de un arma utilizada en el interior del cuerpo de la fallecida.
El grosor de la hoja se estima en 1/8 de pulgada y, si se comparan los bordes de las heridas, “posiblemente es un arma con dos bordes filosos a cada lado”.
El perito opinó que, de la evaluación de las heridas que recibió la víctima, entiende que puede haber sido utilizado una sola arma con una hoja alargada de por lo menos cinco pulgadas de largo.
No obstante, durante el contrainterrogatorio de la licenciada López Mulero, quien le increpó sobre si existía la posibilidad de que las heridas fueron infligidas con varias armas blancas con características similares, replicó “eso es una posibilidad”, pero no pudo descartar tampoco que haya sido un solo atacante con un arma blanca.
Respondió que no le parece que las heridas fueran compatibles con un punzón, una navaja, una cuchilla o un bolígrafo, que son las armas que han sido mencionadas por los testigos.
A su vez, corroboró que la Policía no le entregó un arma blanca para que comparara las heridas. Aunque esto no le impide hacer su trabajo, sí se lo limita.
El tipo de herida explicó, permitió una pérdida sustancial de sangre y el colapso del pulmón izquierdo, lo que eventualmente le produjo la muerte.
Cuando la fiscal lo abordó con unas fotos para que comparara las heridas en la mano de Anthonieska con las del cadáver, respondió que, como no las evaluó personalmente, sería irresponsable de su parte hacer alguna afirmación.
Sostuvo que en los resultados de pruebas de ADN realizadas mediante el método de raspado de uñas solo encontraron el de la occisa.


