“Elvia me miró y me dijo: ‘tú no viste nada’”.

Estas expresiones se escucharon este viernes en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri en el Tribunal de Aibonito durante el día 20 del juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera por el crimen de la adolescente Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario.

La testigo -de 16 años- declaró con voz entrecortada al rememorar el momento de la agresión a su prima el 11 de agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón del mencionado municipio.

La joven narró que vio a la acusada recoger de la grama un objeto “finito” junto con su cartera.

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“Elvia me miró y me dijo: ‘tú no viste nada’”, dijo la adolescente, quien describió el tono de Elvia como fuerte y “desafiante”, luego de lanzarle una mirada cuando tomó su cartera de la grama y un supuesto objeto fino que no pudo precisar lo que era.

Cabrera Rivera y su hija, Anthonieska “Antho” Avilés Cabrera, enfrentan cargos por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas. El crimen ocurrió durante un confuso incidente con múltiples peleas que terminó con la muerte a puñaladas de Gabriela Nicole, quien tenía 16 años.

Tras la celebración de una vista de Regla 109 de Evidencia, sin el jurado presente, el juez determinó que se aceptaría el uso de esa manifestación, no así lo que le dijo Anthonieska y Jeddiel.

El abogado de la defensa, el licenciado Yancarlos Maysonet Hernández, planteó sin éxito que durante el descubrimiento de prueba esa declaración no fue presentada ni se le entregó.

Tampoco se utilizó durante la vista preliminar. Indicó que, “para la defensa, estas expresiones son totalmente sorpresivas... las compañeras fiscales a nosotros no nos habían informado de dichas alegadas manifestaciones”.

Durante el receso, la licenciada Mayra López Mulero reaccionó al asunto e indicó que esa acción “apunta, sin lugar a dudas, a una fabricación de un testimonio de una niña altamente vulnerable, dolida por la pérdida de su prima que la consideraba su hermana. Una niña que está vinculada directamente con la madre de la víctima y que ha tenido todo el tiempo del mundo para poder interactuar con esa dama y ahí lo vemos”.

Mientras que la fiscal Miriam Nieves Vera sostuvo que la menor ofreció una declaración contundente.

Ella declaró con su corazón, ella declaró lo que vivió esa noche, así que la licenciada está equivocada”.

Siguiendo con el relato de los hechos, la testigo respondió preguntas de la fiscal Nieves Vera, sobre el origen de la discusión entre las hermanas paternas de Anthonieska, Fabiola y Mariathny, sin precisar cómo comenzó.

Explicó que Lela, al ver lo que estaba sucediendo, llamó a su madre Lisandra Rosario y le pidió que llegara al desvío.

Entretanto, al separarlas, Yeddiel (novio de Fabiola) pidió que las dejaran que conversaran a solas y en ese momento, vio llegar a Elvia, Anthonieska, Gabriela “Gaba” Figueroa, Antiany Avilés (hermana de la coacusada) y dos adultas que no pudo identificar. Observó que estaban molestas “porque se les notaba en la cara y en la actitud”.

“Antiany le metió un puño a Lismary (hermana de Lela) por encima de Elvia. Lismary se cayó... Tití se mete a tratar de defender a Lismary y la empieza a halar y le empezaron a dar a Lismary y a tití (Lisandra). No vi quiénes le dieron”.

En ese momento, Anthonieska agarró a Lela

-¿Cómo estaban ellas dos?, preguntó la fiscal.

-“Mirando para abajo”.

-¿Y qué hacían?

-“Antho la tenía agarrada por el pelo y le estaba dando y Lela se estaba intentando defender porque Antho es más grande y Lela más bajita... tratando de zafarse”, relató la menor.

Agregó que, “venía Gaba y yo me meto y halo a Antho por el pinche (de pelo)”, en ese momento alguien la tomó por la cintura y la separó de la coacusada.

Cuando vuelve a mirar, ve a Lela y a Antho caminando hacia atrás, pero mirando hacia abajo, luego las perdió de vista porque un amigo identificado como Yandriel le pidió que se tranquilizara y dio la espalda.

Indicó que al llegar cerca del baúl del vehículo de su amigo ya Lela estaba tirada sobre el pavimento, manifestó conmovida.

“Veo que Lela está tirada en el piso en forma de feto, tratándose de cubrir con los brazos... (la testigo subió los brazos hacia el pecho)... Antho estaba arrodillada en la carretera como entre la cadera y el muslo de Lela y estaba haciendo unos movimientos al cuerpo de Lela que yo pensaba que eran puños”, explicó la testigo haciendo un gesto con la mano derecha cerrada hacia el frente y hacia atrás.

La menor, que para la fecha tenía 15 años, dijo que se quedó en “shock” y pudo observar a Elvia cerca de su hija. Indicó que escuchó a Lisandra preguntar “¿quién le está dando a mi hija?” Luego Elvia caminó hacia ella, y Antho se apartó hacia el medio de la carretera.

La testigo logró acercarse y comenzó a gritar: “¡Lela levántate; Lela levántate por favor!... y cerró como los ojos”.

Observó que el traje de la víctima se había levantado hasta la cintura, notó que tenía huecos en la cadera y una nalga y su ropa interior estaba ensangrentada. Yandriel se acercó “azorao” y le bajó el vestido.

“Yo quería parar a Lela, y la intenté parar con una de mis piernas, intentando meterla debajo de su cuerpo y no pude... en ese momento, con una de mis manos la toco y veo que tenía el traje rasgado en el pecho, roto, la empiezo a tocar y veo que tiene dos huecos en el pecho (se tocó el centro del pecho)”, relató.

Contó que su amiga, la también testigo Paola Caperna, se acercó desorientada y le dijo a Lela: ‘¡Levántate, por favor; Lela, levántate! y Lela no hacía nada. Un grito de un amigo, Dylan, fue el que hizo a todos reaccionar cuando dijo su nombre, lo que motivó a Reynaldo (novio de Lismary) y Yandriel a recogerla para montarla en un Toyota Corolla color oscuro.

Yandriel le pidió que recogiera las sandalias de su novia, que estaban en la grama, y mientras lo hacía “Elvia se acerca, con una mano coge la cartera Coach, grande, y (con la otra mano, de manera simultánea) un objeto que intentó ocultar... era finito”.

Al hacerle la advertencia: “tú no viste nada”, le respondió: “‘¡Vete pal carajo!’, porque estaba molesta por todo lo que había pasado”.

Al abordar el vehículo de Yandriel, Mariathny se paró al frente y comenzó a hacer expresiones. Una vez se salió del medio, lograron llegar al hospital Menonita de Aibonito, vio a la madre de la víctima cuando la sacaba del vehículo y se le cayó de los brazos.

Estaba “blanca, los labios los tenía como grisáceos, se veía bien débil... por el movimiento del cuerpo”.

La testigo permaneció sentada fuera de la sala de emergencia y escuchó que llamaron a Lisandra y Lismary.

“De momento escucho a tití gritando y diciendo: ‘¡Mi hija, mi hija, mi hija! y la vi gateando y Lismary salió en ‘shock’ y nos dijo que Lela estaba muerta”, sostuvo con la voz quebrada.

Por su parte, a preguntas del licenciado Maysonet Hernández, la testigo admitió que la información sobre las expresiones de la acusada ni la versión de que la vio recogiendo su cartera y un objeto de la grama no figuraban en la hoja de entrevista realizada por el agente Leonel Alicea Vázquez, ni en su declaración jurada del 12 de septiembre.

-¿Testigo usted le mintió a la Policía?, cuestionó Maysonet Hernández.

-“No”, replicó la menor.

Esta declaró que sus chancletas se mancharon con sangre y que la Policía no las ocupó.

Reiteró que no vio el objeto, que no lo podía describir al referirse a otras armas blancas mencionadas durante el proceso, tampoco observó a Elvia sacarlo de la cartera, entregarlo a su hija, darle ninguna instrucción al respecto ni que se la diera a otra testigo, Lechandra Pesante, para que la aguantara.

El patólogo forense Javier G. Serrano Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), quien realizó la autopsia de Pratts Rosario, comenzó a testificar.

El Tribunal admitió 30 fotos como evidencia con la objeción de la defensa en tres de ellas, ya que se ve desnuda a la adolescente.