“Estaba con los labios bien blancos y la sentía fría...me volví loca, diciendo ¿quien le hizo eso a mi nena?”, expresó entre sollozos y suspiros profundos, Lisandra Rosario, madre de Gabriela Nicole ”Lela” Pratts, durante su testimonio en el juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito.

Durante el duodécimo día de juicio por el crimen de “Lela”, ocurrido el 11 de agosto de 2025, en el desvío Roberto Colón, la afligida madre declaró que mientras se encontraba conversando con amistades en las inmediaciones de La Placita Martínez, donde laboraban Elvia y su hija Antiany, sus hijas le dijeron que iban para el desvío.

Gabriela me llama y me dice que baje al desvío que había un revolú y que Elvia (Cabrera) estaba con Anthiany...me fui caminando rápido a las millas”, narró Rosario, quien agregó que estaba tranquila.

A su llegada pudo observar lo que llamó “un revolú” y a la primera persona que vio fue a su hija mayor Lismary y luego a Antiany quien la agredió. En ese momento a preguntas de la fiscal Miriam Vélez Vera, identificó a la acusada en sala.

También pudo ver discutiendo en tono alto a Miriatny y Fabiola, quienes son hermanas paternas de Anthonieska, imputada por los mismos hechos que su progenitora.

No obstante, respondió que no vio a Anthonieska mientras estuvo en el desvío.

“Ahí fue cuando yo dije qué ¿carajos pasa? y ahí es cuando Elvia me agrede...me jaló por el pelo, me dio puños, me llevaron hasta donde está la calle y ahí siguieron dándome entre todas", narró Rosario, quien no pudo precisar quienes más la golpearon en la calle.

Mientras recibía una golpiza, escuchó a Bethsaida Caratini Ortiz, tía política de Gabriela Nicole que le gritó: “la nena, la nena” y logró llegar hasta ella y fue donde la pudo verla tirada cerca de la acera donde estaba un vehículo estacionado.

Declaró que fue hacia donde estaba Gabriela Figueroa, apodada Gaba, quien era amiga de su hija y la jamaqueó mientras le decía: “por tu culpa por tu culpa y me dieron otra vez”.

Tras esto, testificó que fue sacada del grupo donde la agredían y la montaron en el vehículo de un amigo en el que estaban transportando a Lela al hospital Menonita de Aibonito.

Narró que sacó sola a su hija del vehículo frente a la sala de emergencias y como “estaba tan monga se me cayó”, luego la montaron en una camilla y ella se quedó fuera esperanzada de que su hija iba a sobrevivir.

Sufrió un colapso nervioso cuando le notificaron que la habían asesinado de ocho puñaladas.

La defensa no le hizo preguntas a la testigo.

La próxima testigo es Gabriela Figueroa, quien era la mejor amiga de Lela, pero que para la fecha de los hechos ya no se hablaban. Según la madre de la víctima la jovencita “era la que llevaba y traía problemas y bochinches”.

Durante el interrogatorio confirmó que Gabriela Nicole no le hablaba a ella ni tampoco a Anthonieska debido a que tuvieron roces con relación a la ropa que se prestaban y no las devolvían.

Narró detalles sobre las peleas ocurridas en el desvío la primera cuando Antiany (hermana de Antho) agredió a Lismary (hermana de Gabriela Nicole), otra entre Anthonieska con Lela y Cabrera Rivera y la progenitora de la víctima.

A estas últimas decidió separarlas y alegó que la mamá de Lela le haló el cabello y llegan hasta el carril izquierdo.

En ese instante, observó a Gabriela Nicole sobre el suelo en el lado del carril derecho, bocarriba, con las manos hacia arriba y sangre en el muslo derecho.

Acto seguido, se fueron del desvío Anthonieska, Antiany, Elvia y la testigo en dirección hacia el negocio El Maestro Liquor Store, allí se limpió sangre que tenía en el cuello y las manos con un paño. La fiscalía presentó un vídeo que corrobora el testimonio y se presentó la imagen en la que aparece a Antho abrazando la testigo frente a Elvia Cabrera su hermana Antiany y otras personas.

También la fiscal Silda Rubio Barreto, presentó otro vídeo donde se muestra que Antho llevaba puestas sandalias plateadas, una falda plisada o de tabletas de mahón color oscuro y una blusa negra.

Se comparó con las fotos de la ropa ocupada en el allanamiento e indicó que solo la blusa era la misma y que la falda de mahón y las sandalias blancas no eran las que vestía la fatídica noche.

Sobre la cartera de la acusada de la cual una de las testigo alegó que sacó algo y se lo entregó a su hija, la describió como color crema de dos tonos, marca Coach y de unas 11 pulgadas de ancho.

El próximo día de juicio será el 24 de junio a las 8:30 a.m.

No encontraron ADN

El viernes de la semana pasada, la analista forense de DNA, Viviana Meléndez Vélez, declaró que no encontró perfil genético de la imputada ni de su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, acusada por los mismos delitos, en la evidencia analizada.

La fiscal Nieves Vera entrevistó a la perita quien trabaja en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) mencionando cada paso que se sigue desde que recibe la evidencia y la diferencia entre el análisis de las pruebas de serología, en las que se identifica la presencia de sustancias bioquímicas como la saliva, semen, sangre, orina, entre otros y la prueba de ADN (las siglas de ácido desoxirribonucleico) el material que contiene la información genética única para identificar un ser humano.

La experta fue quien analizó la evidencia que le fue sometida e hizo la comparación de las muestras de referencia de ADN tomadas a las personas bajo investigación identificadas como Cabrera Rivera, a sus hijas Anthonieska y Anthiany Avilés Cabrera; al menor C.G.R. (herido en la nuca), Reinaldo J. Fernández Maldonado, Yandriel J. Dávila Feliciano y D.Y.B.S., los cuales fueron excluidos al ser comparados con el raspado de uñas.

Reveló que se volvió a analizar las muestras de raspado de uñas de la mano derecha de la víctima y de la que fue levantada con un aplicador de una mancha sobre el pavimento en la escena y solo se detectó ADN parcial de Gabriela Nicole, a pesar de que al inicio se había hallado un perfil masculino desconocido, que resultó ser un estándar comercial (9948) utilizado por el laboratorio tras someterse al banco de datos conocido como CODIS del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés).

En estas piezas de evidencia fueron excluidos de ser donantes del perfil genético parcial encontrado, Cabrera Rivera y sus hijas Antiany y Anthonieska, C.G.R., Fernández Maldonado, Dávila Feliciano y D.Y.B.S. La misma conclusión ocurrió con el raspado de la mano izquierda y la mancha levantada del pavimento y en otras instancias según reveló.

“El resultado final es que tenemos el perfil (genético) de Gabriela Nicole Pratts en cada una de esas pruebas de evidencia”, aseveró Meléndez Vélez, al referirse al raspado de uñas y la mancha sobre el pavimento.

¿A qué usted se refiere a que esas evidencias dieron el perfil de Gabriela Nicole Pratts únicamente?, preguntó la fiscal.

“En el último reanálisis que se realizaron de cada una de las piezas de evidencia obtuvimos la información genética única de la fallecida en ambos raspados de uñas y en el aplicador levantado del área del pavimento”, abundó la testigo, quien añadió durante el interrogatorio que “la única información obtenida en esta pieza de evidencia pertenece a Gabriela Nicole Pratts”. Por tal razón se tuvo que enmendar el documento.

Se encontró perfil genético de Gabriela Nicole en un abrigo color negro que no tenía suficiente ADN para incluir el del menor herido, C.G. R., quien todavía no está claro cómo fue herido, por quién y si en efecto defendió o no a Lela.

“Concluimos que Gabriela Nicole Pratts...es una de los contribuyentes del perfil genético parcial en la pieza de evidencia”, respondió Meléndez Vélez.

No hubo mención de la ropa u otras pertenencias de la víctima.

Según concluyó no se detectó sangre humana en un aplicador que se levantó de la sandalia derecha que le entregó Anthonieska al agente que diligenció la orden de allanamiento en su residencia de la comunidad El Coquí y en el corte de tela de un abrigo, en la prueba serológica.

En las pruebas realizadas con un instrumento para detectar biofluidos, no encontraron rastros de fluidos en una camisa negra, la falda pantalón de mahón, la blusa de manguillos con el logo de La Placita Martínez 1975, la peinilla marrón y en el automóvil de Elvia Cabrera, marca Toyota Corolla.

Cabe señalar que el agente Gerardo Berríos Padilla, testificó que la ropa entregada a las autoridades durante el allanamiento no coincide con la que las acusadas llevaban puestas el día de los hechos a base de unos vídeos captados en el negocio donde laboraba Cabrera Rivera

En ese vehículo el ADN de Anthiany es el que prevalece mientras que, en la tela con mancha de la parte posterior del carro no se pudo precisar cuál era la fuente del perfil genético debido a su complejidad.

Tampoco se detectó ADN en las sandalias blancas ocupadas a Anthonieska, la hoja del cuchillo ocupado fuera de su residencia, la peinilla rosa hallada en la escena, una bola amarilla atada a un palo que estaba en el carro de Elvia Cabrera, y el tenis derecho del menor herido.

Aclaró que a pesar de que no se detecte ADN en una pieza que pertenezca a una persona no significa que no se haya usado antes o que no sea de su propiedad ni que se haya cometido un acto delictivo.

Otras pruebas no se realizaron porque no había ADN suficiente o ninguno para poder hacerlas.

Pendientes al Supremo

Anthonieska Avilés a través de su defensa solicitó al Tribunal Supremo mediante dos mociones solicitando la paralización del juicio por el crimen de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, el 11 de agosto en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, pautado para comenzar el 23 de junio en la sala del juez Juan A. Reyes Colón.

Las licenciadas María Soledad Sáez Matos, Rocío Revelles Ponce y Anthelyn Jiménez Emmanueli de la Sociedad para Asistencia Legal (SAL) argumentan en una de las mociones que el juicio no debe comenzar mediando una acusación por asesinato en primer grado debido a que consideran que ese delito no fue sustentado por la evidencia presentada durante la vista preliminar.

El 8 de junio, presentaron una Petición de Certiorari en la que se pidió una revisión de una determinación que confirmó la decisión del Tribunal de Primera Instancia que declaró “no ha lugar” la solicitud de desestimación de los cargos y que el Tribunal Apelativo mantuvo la determinación de causa probable en vista preliminar por el delito de asesinato en primer grado, debido a que no se configuran los elementos de intención (a propósito, y con conocimiento), previo a que comenzara una pelea que culminó con la muerte.

La otra moción es para la Paralización de los procedimientos en Auxilio de Jurisdicción mientras se resuelve la controversia sobre la procesabilidad de la joven con discapacidad intelectual mientras se evalúa su índice de comprensión del proceso que enfrenta.

Este asunto se encuentra ante ese foro desde el 4 de junio, tras la radicación de una Petición de Certiorari y sostienen que es sumamente importante tomar una pronta acción y dilucidar el asunto antes del inicio del juicio.

“La defensa ha demostrado que nuestra representada no es competente para enfrentar el juicio. Hay evidencia en récord que demuestra que esta tiene una capacidad de comprensión limitada y esa limitación le impide entender el proceso que enfrenta. La defensa tiene la preocupación genuina porque en los próximos días tendrá que informar si el juicio se verá por tribunal de derecho o por jurado. Si la joven repite la definición del jurado; pero no comprende la función y responsabilidad del mismo. ¿Podrá tomar esa decisión? ¿podrá comprender sus derechos y las consecuencias de renunciar a los mismos?“.

Como parte del extenso descubrimiento de prueba SAL solicitó también que la Policía entregue toda la documentación del análisis de las huellas, de otra investigación vinculada con los hechos que involucra a testigos del caso de asesinato.

El día de los hechos, a eso de las 5:30 a.m., la madre de la víctima, Lisandra Rosario, radicó una querella en la Policía por el hurto de su vehículo Hyundai Accent, color rojo y del 2019 que dejó estacionado cerca del desvío.

Horas más tarde, fue recuperado en un risco en el barrio Caonillas en ese municipio y fue ocupado para fines periciales.

Además, se ha cuestionado si alguno de los involucrados tiene un acuerdo con el Ministerio Público respecto a declarar en los juicios.

Expedientes, notas, informes o parentesco de los ocho nuevos testigos de la escuela