Los últimos tres años han sido un verdadero viacrucis para María Cleto Rosario.

De estar convaleciendo tras sufrir un accidente que la dejó encamada y bajo el cuidado de su hija por varios meses, la mujer dominicana de 51 años pasó a tener que hacerse cargo de sus tres nietos de 6, 7 y 8 años, tras la extraña desaparición de su hija, Valerie Monge Cleto, la noche del 26 de agosto del 2023.

La desaparición de Monge Cleto, que en ese momento tenía 26 años, es uno de los más de 100 casos de personas desaparecidas que maneja la Policía de Puerto Rico y que aún no han sido añadidos a NAMUS, la base de datos digital que mantiene el Departamento de Justicia de Estados Unidos con el fin de que el público pueda colaborar en el esclarecimiento de estos casos, y que incluye registros de personas desaparecidas en los Estados Unidos, cadáveres que no han podido ser identificados y personas fallecidas cuyos cuerpos nunca fueron reclamados.

Relacionadas

Cleto Rosario recordó que la noche que Valerie desapareció, su hija había preparado a sus hijos para dormir e incluso se acostó con ellos antes de las ocho de la noche.

Sin embargo, algo ocurrió que hizo cambiar de opinión a Valerie. De repente observó a su hija arreglándose el pelo y le preguntó que para donde iba, pero Monge Cleto le aseguró que no tenía planes de ir a ningún lado.

“Al poquito rato yo me siento en el balcón y ella sale y me dice ‘dame la llave’ y yo le preguntó ‘¿para que tu quieres la llave?’”. “Que voy a salir”, replicó la joven.

“Alguien la llamó, alguien la llamó a ella”, contó la mujer, quien añadió que su hija tomó las llaves de su guagua, una Ford Escape color blanca con la tablilla ISS-001, y se marchó de su residencia en la calle William Jones de Río Piedras, a eso de las 8:30 p.m.

Esa fue la última vez que María tuvo contacto con su hija.

El 29 de diciembre del 2023, las autoridades hallaron de manera fortuita la guagua Ford Escape en la que viajaba la joven la noche que desapareció, abandonada en un monte del barrio Santa Cruz en Carolina.

El hallazgo del vehículo se produjo cuando policías municipales de Carolina perseguían a unos sujetos que alegadamente habían cometido un escalamiento y se internaron en el monte.

Tras el hallazgo, agentes de los Cuerpos de Investigaciones Criminales de Carolina y San Juan se trasladaron al lugar e incautaron el vehículo, que fue enviado al Instituto de Ciencias Forenses para su análisis.

Mientras en la escena donde se recuperó el vehículo, la Uniformada realizó una extensa búsqueda.

En los alrededores donde apareció la guagua se hizo una búsqueda bastante extensa con el can de la policía y por lo menos no marcó nada que diera algún indicio de que hubiese algún cuerpo en el lugar. Pero la investigación no queda ahí. Seguimos investigando el caso”, manifestó en aquel momento el inspector Edwin Figueroa, director del CIC de San Juan.

Tras la desaparición de Valerie, Cleto ha recibido llamadas e información sobre los pasos de su hija tras haber salido de su casa, lo que la hace pensar que ella sigue con vida, aunque tal vez retenida en contra de su voluntad.

Parte de esa información serían los visuales de seguridad de un establecimiento en la avenida Roberto Sánchez Vilella en Carolina, copia de los cuales fueron obtenidos por la familia de Valerie y en el que Cleto asegura, se ve a su hija junto a otra persona, que aunque no andaba con su hija, intentaba conseguir su atención.

La mujer relató que según le informaron las autoridades, esa persona fue identificada e interrogada y fue la última de la que se tiene constancia que vio a Valerie con vida.

“Yo ese que esa señora, que fue la última que estuvo con mi hija y que no es una señora, porque para mi no es una señora, para mi es un hombre disfrazado de mujer, porque en el video se ve clarito... que llegó a ese lugar, se le acercó a mi hija, de la nada le brindó tragos, de la nada pidió una ‘hooka’, y le tiraba el humo en la cara a mi hija como si la estuviera endrogando para podérsela llevar, ella fue la última que vio a mi hija. De ahí mi hija se fue al baño, dejó su trago ahí... A mi hija le dieron algo para llevársela de ahí”.

Cleto añadió que según el relato de esa persona a la Policía, ambas salieron juntas del establecimiento, tras lo que ella abordó su carro, y Valerie siguió camino a su carro, y ya no supo más de ella.

Otra persona que alegadamente tiene conocimiento del caso le habría dicho a Cleto que él o los individuos responsables de la desaparición de Valerie, le habrían administrado una sustancia que la habría dejado con daño permanente, la habrían sacado de Puerto Rico y la tendrían retenida en otro país, en una situación muy adversa.

La desaparición de Valerie ha trastocado por completo la vida de María, quien pocos meses antes de ese suceso tuvo que lidiar con la pérdida de otro hijo y ahora lucha a diario por sacar adelante a sus tres nietos, quienes cada año que pasa hacen más preguntas sobre el paradero de su madre.

Aunque hace más de un año que no ha tenido contacto con los agentes que investigan la desaparición de su hija y la última vez que habló con ellos no tenían información nueva que ofrecerle, Cleto Monge cree que su hija sigue con vida.

Mi hija está viva. A mi que no me digan que no existe (la) trata humana. La trata existe. O algún hombre se enamoraría de ella y ella lo rechazó. O alguna enemiga que brega del bajo mundo. Algo hicieron con mi hija, a lo mejor lo sacaron del país por agua, la vendieron... Pero mi corazón me dice que mi hija está viva. En algún lugar mi hija está viva. Yo se lo he pedido a Dios y Dios no me va a engañar, porque si mi hija está muerta, yo se lo he pedido a Dios de mil maneras, ya Dios me lo hubiese hecho saber... Pero creo que yo merezco saber que pasó con mi hija”, clamó Cleto Rosario.