Por los pasados tres meses, el expolicía y tapicero Roberto Quiñones Rivera llegó al Tribunal de Carolina a escuchar la prueba que el Ministerio Público presentó en su contra para tratar de demostrar más allá de duda razonable que mató y desapareció el cuerpo de su novia Yexeira Torres Pacheco.

Pero hoy, martes, arribará al centro judicial para saber si el juez Francisco Borelli Irizarry lo encontrará culpable o no culpable del asesinato de la bailarina, que desapareció en octubre del 2011.

El cargo de asesinato contempla una pena de 99 años de cárcel.

En la mañana, el Ministerio Público, representado por Alma Méndez Ríos y Sonia Polanco Viera, y la defensa, compuesta por los abogados Jorge Gordon Menéndez y Orlando Cameron Gordon, ofrecerán sus argumentaciones finales. Luego, el magistrado anunciaría su fallo.

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Durante el proceso judicial el acusado, que actualmente cumple una pena de 42 meses de cárcel por otros delitos, siguió con atención los testimonios de las 44 personas que declararon en su contra.

Lució tranquilo, aunque siempre estuvo esposado de manos y pies. Pareció participar activamente en su defensa. Leyó documentos e intercambió impresiones con sus abogados.

En sala, casi no hubo público durante los 45 días que tomó a las fiscales presentar su prueba. Pero siempre hubo familiares y amigos de las partes.

Los papás de Yexeira, Iris Pacheco Calderón y Víctor Torres Santiago, su hija mayor Jeanderish y otros amigos se sentaban al lado izquierdo del salón de sesiones.

El día que declaró el agente Noel Colón sobre unas manchas de sangre en la cabina de la van, el papá de Yexeria salió de sala llorando. La mamá irrumpió en llanto en medio de su testimonio al observar un vídeo que la mostraba sonriente al hablar por teléfono con Yexeira.

 Al otro extremo de sala, se sentaba Margarita Rivera, mamá del acusado, quien antes de salir del recinto, en voz baja, le echaba la bendición a su hijo.

Según la teoría del Ministerio Público, el acusado mató a su compañera de forma violenta y premeditada entre el 24 y el 29 de octubre de 2011.

Durante sus interrogatorios y la prueba presentada los fiscales expusieron que la bailarina recibió un golpe con un objeto contundente, que pudo haber sido el nivel amarillo de construcción que se aceptó como evidencia, mientras estaba en la guagua del acusado y se desangró en el asiento del pasajero. Después fue arrastrada hacia la parte trasera de la van.

Como parte de su prueba, las fiscales también sentaron a declarar a dos confinados que alegadamente escucharon al acusado confesar el crimen y decir que el cuerpo de la muchacha no iba a aparecer.

La defensa, por su parte, insistió en el registro de llamadas de los celulares de Yexeira y su mamá, que documentó llamadas entre ambas el 25 de octubre.

También atacó la confiabilidad de la prueba de paternidad en reversa que se realizó para identificar la sangre que había en las muestras tomadas de la cabina de la van y que según la seróloga pertenecen a una hija biológica de Pacheco Calderón y Torres Santiago, padres de Yexeira.

Además, trató de impugnar la credibilidad de los confinados que escucharon las supuestas admisiones subrayando contradicciones en sus testimonios y la facultad de la Policía para ocupar la guagua de Quiñones Rivera.

El peso de la prueba será evaluado por el juez, quien conforme a derecho dictaría su fallo hoy mismo.