Sale de la cárcel el enfermero absuelto por la muerte de su vecino en Yauco
Se encontraba sumariado en el Complejo Correccional Las Cucharas, en Ponce.

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El enfermero Eduardo Meléndez Velázquez, quien fue absuelto de todos los cargos en su contra por el asesinato del biólogo Roberto Viqueira Ríos, en medio de una disputa vecinal, salió de prisión el viernes en la noche.
Meléndez Velázquez se encontraba sumariado en el Complejo Correccional Las Cucharas, en Ponce.
Horas antes, el juez Ángel Llavona Folguera, del Tribunal de Ponce, determinó absolver de todos los cargos imputados contra el enfermero, al entender que se trató de un caso de defensa propia.
Meléndez Velázquez estaba acusado por los delitos de asesinato en segundo grado, apuntar y disparar un arma de fuego y tentativa de asesinato en segundo grado contra la esposa de la víctima.
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Los hechos en cuestión se reportaron el 15 de julio de 2025, en medio de una disputa vecinal en la urbanización Estancias de Yiodomar, en Yauco.
Mientras presentaba sus fundamentos, el juez argumentó que nadie puede tomar la justicia en sus manos y que, lamentablemente, la víctima decidió resolver la controversia sin acudir a las autoridades, lo que alteró a la viuda de la víctima, Moshayra Vicente Cruz, quien gritó en respuesta: “Vinimos al tribunal y no nos hicieron caso”, y sufrió un colapso nervioso, lo que ocasionó que se decretara un receso.
“A este caso le he metido alma, vida y corazón, lo mejor de mí”, subrayó el juez antes de anunciar su fallo.
Tras la decisión del juez, la licenciada Marjorie Gierbolini, fiscal de distrito de Ponce, rechazó que en este caso hubo un mal manejo de la evidencia, como alegó la defensa.
“Nos duele saber que un crimen va a quedar impune, nos duele saber que hay una persona que cometió unos hechos y que esté en la libre comunidad y que pone en riesgo a otras personas, y nos duele que una persona haya resultado muerta”, aseveró.
Gierbolini agregó, llorosa, que no se hizo justicia, “pero nuestra profesión nos obliga a aceptar que el juez tenga una opinión distinta a la nuestra”, subrayó.
Mientras tanto, la viuda del biólogo expresó, al salir de sala, que teme por su vida.
El desfile de prueba terminó ayer jueves con los últimos dos testimonios, entre ellos el del patólogo del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), Carlos Chávez, quien reveló que la víctima murió instantáneamente y que el examen toxicológico arrojó 0.19 % de alcohol en su organismo.
El Ministerio Público, representado por las fiscales Limarí Cobián Lugo y Natalia Pizarro Pérez, terminó al mediodía su turno de argumentación, basado en que el imputado no disparó al biólogo en legítima defensa y que no hay prueba que demuestre que se trató de un asesinato atenuado ni de una situación súbita.
Cobián Lugo, a su salida de la sala, expresó a periodistas que demostró más allá de duda razonable su caso y que está confiada en que el juez determinará a su favor.
En horas de la tarde, el licenciado Adán Carlos Rivera, quien criticó a la fiscal por no presentar en sus argumentos la totalidad de la prueba, había dicho que confiaba en que se le haría justicia a su cliente.
“Independientemente del fallo del juez, yo estoy tranquila”, dijo la viuda horas antes, al tiempo que reconoció que “ha sido duro lograr que se le haga justicia a un ser querido; es bien cuesta arriba”.
El científico, fundador y director ejecutivo de la organización Protectores de Cuencas, Inc., y el entonces enfermero mantenían disputas vecinales desde los años 2020 y 2021 por incidentes de ruidos y la construcción de una verja en un terreno, entre otras causas. Estos incidentes se ventilaron en el tribunal por la vía civil, pero no se radicaron querellas en la Policía de Puerto Rico.
El día de los sucesos surgió un altercado por la colocación de una bocina en el techo de la casa de Meléndez Velázquez que emitía el canto de coquíes.
Durante el proceso y el análisis de los vídeos de las cámaras de seguridad, se observó que, en medio del altercado y los improperios que le gritaban al enfermero, el biólogo le lanzó piedras hacia su marquesina y disparó su arma de fuego tres veces con el ángulo hacia el acusado, sin alcanzarlo.
Minutos después, Meléndez Velázquez salió armado y llegó frente a su marquesina, donde le disparó con una pistola que tiene un accesorio que le extiende su longitud. Vicente Cruz resultó ilesa.


