El juez Roberto Osoria Osoria, del Tribunal de Arecibo, sentenció a 99 años de prisión a Christian Yael Pagán Laureano, de 24 años, por el asesinato en primer grado de su hijo de 29 días de nacido tras, presuntamente, molestarse al escucharlo llorar.

La pena de 10 años por el delito de maltrato de menores por violación a la Ley para la Prevención del Maltrato, Preservación de la Unidad Familiar y para la Seguridad, Bienestar y Protección de los Menores, será cumplida de manera concurrente, informó el licenciado Jean Carlos Pérez Nieves, director de prensa de la Oficina de Administración de los Tribunales (OAT).

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Según la pesquisa del agente de la División de Homicidios del CIC de Arecibo, Obed Mercado Arce, los hechos ocurrieron el 15 de octubre de 2024, en el municipio de Florida, mientras el hombre dormía con el infante que para ese momento tenía 24 días de nacido y comenzó a llorar, lo que le molestó.

La madre del menor lo había dejado bajo su cuidado.

En un comunicado de prensa emitido el año pasado, la secretaria de Justicia, Lourdes L. Gómez Torres, reveló que Pagán Montoyo le propinó “fuertemente varios golpes en el rostro”. Luego, “le agarró el muslo y se lo torció”.

“El hombre, quien es padre biológico del infante, le provocó al menor fracturas en el lado derecho de la mandíbula, desplazamiento de la mandíbula izquierda y hemorragia cerebral”, dijo la agencia.

Pese a sus graves heridas, el bebé nunca fue llevado a una institución hospitalaria y, sucesivamente, falleció el 20 de octubre a consecuencia de los golpes.

Previo a las heridas que le provocaron la muerte, el padre presuntamente había agarrado al menor por el área de las costillas y le fracturó las costillas quinta y décima del lado derecho y la segunda y la novena en el lado izquierdo. De igual forma, el menor tenía ambas clavículas fracturadas.

Los fiscales Natalie M. Martínez Muñiz, Juan J. Ayala Rivera y José Acevedo, del Distrito de Arecibo a cargo del fiscal Rafael Freytes, representaron al Ministerio Público.

El 18 de noviembre de 2025, un jurado compuesto por tres hombres y nueve féminas, lo encontró culpable.