Sentencian a Anthonieska Avilés a más de 38 años de prisión
De manera inesperada tras un acuerdo con fiscalía se declaró culpable por el crimen de Gabriela Nicole Pratts.
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Un acuerdo con el Ministerio Público permitió a Anthonieska Avilés Cabrera librarse de pasar el resto de su vida en prisión por el asesinato a puñaladas de Gabriela Nicole Pratts Rosario.
La coacusada por el crimen de la adolescente de 16 años en Aibonito el 11 de agosto de 2025 enfrentaba cargos de asesinato en primer grado y Ley de Armas, con una pena de 99 años de cárcel. Tras el pacto, el cargo fue reclasificado a asesinato en segundo grado, además de portación y uso de armas blancas, por los que fue sentenciada a 38 años, seis meses y un día que comenzó a cumplir desde hoy.
El pacto fue avalado por el Departamento de Justicia y dialogado con antelación la familia de la víctima.
De esta forma, Avilés Cabrera renunció a un juicio por jurado como estaba previsto.
La fiscal Myriam E. Nieves Vera informó que la pena atenuada por el delito de asesinato en segundo grado es de 37.5 años en vez de 50 años, y la acusación reducida por violación a la Ley de Armas es de seis meses y un día en prisión, para un total de 38 años, seis meses y un día.
El juez Juan A. Reyes Colón, en el Tribunal de Aibonito, avaló las enmiendas al pliego acusatorio y dictó la sentencia que será cumplida de manera consecutiva. Así mismo, recalcó que esperan que la determinación brinde sosiego, pues “esta ha sido una tragedia para todo Puerto Rico”.
El asesinato en segundo grado es un delito grave que consiste en causar la muerte de una persona sin premeditación previa, pero con la intención directa de matar o con una temeridad extrema que demuestra un desprecio total por la vida humana.
“Sabe que está admitiendo que los cometió (los delitos) sin que se presentara ningún tipo de prueba”, le advirtió el juez a Avilés Cabrera, quien respondió con un sí.
Al dirigirse al tribunal llorosa, la joven declaró que “yo me mantengo en que mi mamá es inocente y que todos los testigos en el juicio de ella han mentido”.
Anthonieska se refirió directamente a que el pasado 23 de julio, un panel de jurado integrado por siete mujeres y cinco hombres -en un período de tres horas- emitió un veredicto de culpabilidad hacia su progenitora, Elvia Cabrera Rivera, coacusada del crimen.
Sobre estas expresiones la fiscal Nieves Vera aclaró que las mismas no constituyen prueba exculpatoria en el caso de su progenitora.
El 10 de septiembre, Cabrera Rivera fue sentenciada a 102 años de prisión.
La madre de la víctima, Lisandra Rosario, junto a su hija mayor, Lismarie Torres Rosario, acompañadas por personal del Programa de Protección a Víctimas y Testigos del Departamento de Justicia, se sentaron frente al estrado llorosas para presenciar el momento.
Lismarie, por su parte, sostuvo que lo menos que merecían su madre y ella era una disculpa, porque la coacusada le quitó la mitad de sus corazones.
“Que Dios se encargue del corazón de cada quien”.
Pratts Rosario fue asesinada a puñaladas en la madrugada del 11 de agosto de 2025, en el Desvío Roberto Colón, en Aibonito, en medio de varias peleas, entre adolescentes y adultos, tras culminar una actividad municipal de cierre del verano.
Anthonieska tenía 17 años y fue imputada como adulta en común y mutuo acuerdo con Cabrera Rivera.
La defensa de Anthonieska había planteado sin éxito, en varios recursos judiciales, que estos jurados no serían imparciales debido a que, presuntamente, han mostrado prejuicio o parcialidad contra la acusada, junto al argumento de publicidad excesiva.
Reacción de las partes
A su salida del tribunal, la fiscal Nieves Vera, reveló que la defensa de Avilés Cabrera hizo el acercamiento para solicitar un preacuerdo para una alegación de culpabilidad.
“Mucho tiempo antes de que comenzara tan siquiera el proceso de la desinsaculación del jurado ya la defensa estaba en conversaciones con nosotros. Ellos hacen el acercamiento y se da ese proceso de negociación que culminó hoy”, indicó la fiscal.
Con relación al asesinato, el caso termina con la sentencia de hoy, aunque reconoció que se podrían haber configurado otros delitos por los que se podrían radicar cargos, aseguró por su parte el jefe de fiscales, Juan Ramos García.
Subrayó que las expresiones de Avilés Cabrera son “una aceptación clara y contundente de que ella cometió el asesinato como nosotros siempre alegamos desde el primer momento. Fíjense que ella habló solo de su mamá, no habló de ella”.
La fiscal insistió en que la evidencia que se presentó ante un jurado en el caso de su progenitora “fue una prueba contundente de que quien pasó esa arma fue su madre a ella. El día de hoy ella acepta que sí, que ella fue quien le quitó la vida a Gabriela, por lo tanto no tenemos ninguna duda de que ellas dos fueron las que perpetraron este delito tan vil y hoy terminamos de hacerle justicia”.
Mientras que, la secretaria de Justicia, Lourdes L. Gómez Torres, en declaraciones escritas sostuvo que “esta decisión no minimiza en nada la gravedad de este crimen, ni cambia lo que hemos sostenido desde el primer día. Responde a las circunstancias particulares de este momento y a nuestra obligación de decidir a base de los hechos y la evidencia, pero tomando en cuenta la empatía y sensibilidad que rige a quienes defendemos a las víctimas de delito en Puerto Rico”.
La licenciada María Soledad Sáez Matos, de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL), subrayó que a su representada el tribunal la desamparó.
“En este caso, a ella se le cerraron todas las puertas. Ella no tuvo acceso, a pesar de que nosotros luchamos mucho y hemos presentado mociones todas las semanas, a veces hasta diario. Todo ha sido ‘no ha lugar’, porque aquí los tribunales determinar que ella no tenía derecho a ninguna de las defensas”, reaccionó Sáez Matos.
Defendieron el derecho de la joven a expresarse al tribunal solo en defensa de su progenitora.
“El derecho a la alocución es a decir lo que la persona entienda. Eso es un derecho que la defensa ni ninguna de las partes puede entrar, por lo tanto, esa fue la determinación de ella”, replicó la licenciada Rocío Revelles Ponce.
Al cuestionarle sobre su asesoría al momento de tomar una determinación, Matos Sáez, aclaró que “aquí no se tata de lo que queremos las abogadas. Nos sentamos, ponderamos con detenimiento, lo analizamos, lo consultamos y la decisión es de ellos, de nuestra representada y en este caso por las condiciones particulares de ella, de sus familiares... ella decidió”.


