Algunas personas que figuran como desaparecidas en Puerto Rico no solo parecen haberse esfumado de la faz de la tierra, sino también cualquier información asociada a ellos.

Al menos esa parece ser la realidad en los casos de José Enrique Medina, quien fue visto por última vez el 19 de febrero del 1995, cuando apenas tenía 15 años, en el pueblo de Moca y de Luis López Lugo, desaparecido en el 1998, a la edad de nueve años en Guayanilla.

Toda la información que se tiene sobre la desaparición de Medina es que el adolescente habría salido con su padrastro a bordo de una embarcación de 21 pies, de fabricación casera, equipada con dos motores fuera de borda, de 40 caballos de fuerza. La embarcación azul y blanca estaba registrada con el nombre de ‘Ashlyn’, y el número de registro 0763-FF.

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Una progresión digital muestra como se habría visto José Enrique Medina a los 30 años. De estar vivo, actualmente tendría 46 años.
Una progresión digital muestra como se habría visto José Enrique Medina a los 30 años. De estar vivo, actualmente tendría 46 años. (Suministrada)

Se presume que Medina fue secuestrado por su padrastro y se cree que podrían haberse relocalizado en la Florida. Primera Hora intentó obtener más información sobre la desaparición, pero el Cuerpo de Investigaciones Criminales de Aguadilla ni siquiera cuenta con un expediente sobre el caso. Tampoco hubo suerte intentando localizar familiares del menor o personas que recordaran el caso.

A pesar que Moca no es un pueblo muy grande, alcaldes, exalcaldes y legisladores a los que Primera Hora contactó, no recuerdan la desaparición del menor o no tienen idea de donde residen sus familiares, o quienes son. Una fuente que habló con Primera Hora dijo creer que el menor estaba emparentado con un conocido comerciante de la región, pero no pudo precisar quien era ese comerciante. El dato no pudo ser corroborado.

A nivel central, es poca la información que la Oficina del Coordinador de Personas Desaparecidas de la Policía de Puerto Rico puede, o está dispuesta a compartir sobre el caso, por tratarse de una investigación que sigue abierta, o para no revictimizar a los familiares, que han vivido por décadas sin saber a ciencia cierta que le ocurrió al menor.

Mientras tanto, el caso de Medina López es uno de los cerca de 32 casos de personas desaparecidas registrados en NAMUS, en espera de que en alguna parte del mundo, algún día un internauta entre a la página, reconozca a Medina y pueda ofrecer alguna confidencia que conduzca a resolver su desaparición.

“Luisito el de la Playa”

Otro caso con circunstancias bastantes similares al de Medina López, es el de Luis López Lugo.

Han pasado 27 años desde la desaparición de “Luisito el de la Playa”, como también se conocía al niño de nueve años, vecino del barrio Playa de Guayanilla, y es poco lo que se sabe del evento, ocurrido el 20 de junio de 1998, cuando fue visto por última vez dejando su bicicleta para ir a pescar en compañía de un adulto conocido.

Luis Guillermo López Lugo tenía 9 años, al momento de su desaparición (izquierda). A la derecha una progresión digital de como habría lucido a los 25 anos. De estar con vida, hoy tendría 37.
Luis Guillermo López Lugo tenía 9 años, al momento de su desaparición (izquierda). A la derecha una progresión digital de como habría lucido a los 25 anos. De estar con vida, hoy tendría 37. (Suministrada)

Su madre, Lourdes Lugo, tampoco sabe mucho sobre lo que ocurrió aquel día, ya que era su abuela, ya fallecida, quien tenía custodia sobre el niño en aquel momento. “Yo busqué al nene por todo Guayanilla, pero nunca lo encontré”, comentó la mujer.

Lourdes, quien recordó haber sido extensamente entrevistada sobre la desaparición de su hjjo, no tardó mucho en mencionar el nombre de una persona que ella pensó en algún momento, podría estar vinculada al caso. Específicamente un familiar que dijo, desapareció de la zona poco tiempo después de que su hijo se perdiera.

Personas que estuvieron familiarizadas con el caso y que hablaron con Primera Hora bajo condición de anonimato recordaron que en su momento se realizaron extensas búsquedas en el pueblo de Guayanilla. Incluso en algún momento, las autoridades llegaron a hacer excavaciones en el patio de la residencia de la abuela, ante la sospecha de que en efecto, alguien cercano al menor tuviera que ver con su desaparición y hubiera dispuesto de su cadáver en el lugar, pero no encontraron nada.

Estas personas indicaron además que en su momento, un confinado que alegadamente tenía información sobre lo que le ocurrió “Luisito” estuvo dispuesto a cooperar con las autoridades, pero murió en prisión antes de llegar a hacerlo. Tanto esas personas como Lourdes dejaron entrever un posible móvil sexual tras la desaparición del menor.

Teorías de la época sobre la desaparición de “Luisito”, lo ubicaban en compañía de una persona, identificada por muchos como un depredador sexual de menores, en el momento en que desapareció. Otras teorías señalaban que el menor habría sido víctima de una red de tráfico sexual de menores que operaba desde el Puerto de Ponce. De haber sido cierto esto último, las autoridades nunca dieron con los integrantes de dicha red, ni se logró desmantelar la misma.

De acuerdo con la información sobre “Luisito” disponible en NAMUS, el menor tiene una cicatriz sobre la ceja izquierda y al momento de su desaparición, vestía un pantalón corto azul y una camisa blanca.

No hay más información sobre la desaparición de “Luisito”, en la comandancia de Ponce. En el CIC de Ponce no hay agentes activos que hayan trabajado con el caso que al día de hoy. Permanece sin esclarecer.