Juez ordena secuestro de jurado en juicio contra Elvia Cabrera por crimen de Gabriela Nicole
Se les va a ocupar sus celulares y serán reubicados en un hotel.
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El juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, anunció esta mañana el secuestro del jurado jurado, incluyendo los suplentes en el juicio contra Elvia Cabrera Rivera, quien enfrenta cargos como coacusada junto a su hija por el asesinato a puñaladas de la adolescente Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario en Aibonito.
“Esto es un caso de alto interés público, de mucha opinión pública etcétera, estamos en una etapa crítica del proceso. El tribunal va a ordenar el secuestro del jurado en estos momentos”, detalló el juez.
Mañana se continuará con el proceso a las 9:00 a.m. mientras alguaciles juramentados por el juez trasladan a los miembros del jurado a sus residencias para que recojan sus pertenencias y sean reubicados en un hotel.
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Adelantó parte de sus instrucciones al advertirles que “lo que digan los fiscales ahí, eso no es prueba, lo que diga en su argumentación la defensa, eso no es prueba. Cualquier comentario del juez eso no hace prueba”.
Antes del anuncio, una de las integrantes del jurado se excusó por una cita médica y tras evaluar su caso se determinó que conforme a las reglas se realizó un sorteo para seleccionar a uno de los cinco jurados suplentes que la va a sustituir y completar los 12 miembros quienes posteriormente tienen que emitir un veredicto unánime.
El Ministerio Público inició la vista de hoy anunciando la estipulación del testimonio de la Dra. Carla Mercado del hospital Menonita, quien declaró muerta a la víctima e informó que su cadáver presentaba ocho puñaladas.
“Por instrucciones de la Policía de Puerto Rico tras certificar la muerte de la occisa (12:35 a.m.) se procedió a desechar la ropa de esta conforme a los protocolos del hospital Menonita”, reveló la fiscal Silda M. Rubio Barreto.
Mientras que este martes, la defensa encabezada por la licenciada Mayra López Mulero, Yancarlos Maysonet Hernández y Alberto Rivera Ramos, dijo que no sentará testigos a declarar en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri y los puso a disposición de la fiscalía, que anunció que tampoco los entrevistará.
Al culminar la presentación de los testigos el Ministerio Público presentará sus argumentos finales como la etapa culminante de un juicio en el que se hace un resumen de la prueba desfilada y pide al jurado declare al acusado culpable más allá de duda razonable.
Luego le corresponde el turno a la defensa para que refute las alegaciones de la fiscalía y demostrar que existen dudas sobre la culpabilidad.
La semana pasada testificó una amiga de Anthonieska “Antho” Avilés Cabrera, quien enfrenta los mismos cargos que su madre, de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, en procesos por separado.
Leshandra L. Pesante Díaz, de 31 años, aseguró que el día de los hechos -el 11 de agosto de 2025- observó a Cabrera Rivera cuando, presuntamente, sacó un punzón de su cartera y se lo pasó a Anthonieska.
La testigo describió el punzón -a preguntas de la fiscal Miriam Nieves Vera- como de una pulgada de ancho. Sin embargo, no pudo precisar el largo. Solo dijo que era puntiagudo y filoso.
Dijo que Cabrera Rivera le puso la cartera en sus manos y alegó quedarse en “shock”.
El punzón hubiera sido el arma homicida en medio de una pelea.
Pesante Díaz, al reaccionar, se fijó que “Lela” estaba tirada sobre la carretera bocarriba con las manos en el piso y lanzó la cartera de Cabrera Rivera en la yerba para correr hacia la víctima. Indicó que trató de tomarle el pulso y no tenía. En ese momento, llegaron sus amigos para llevarla al hospital.
Por su parte, una adolescente de 16 años, prima materna de Gabriela Nicole, aseguró que, al culminar las peleas, mientras buscaba unas chanclas de su amiga sobre el área verde, vio a la acusada agarrando su cartera con una mano y con la otra un objeto que intentó ocultar que alegó que era filoso.
“Elvia me miró y me dijo: “tú no viste ná”, en un tono “fuerte y desafiante”.
La menor le respondió: “‘¡Vete pal carajo!’, porque estaba molesta por todo lo que había pasado”.
El patólogo forense Javier G. Serrano Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), quien realizó la autopsia de Pratts Rosario, por su parte, reafirmó que la menor recibió 11 heridas de arma blanca; una alargada en la parte posterior derecha de la cabeza, cuatro en el tórax, cinco en el muslo y glúteo izquierdo y otra en el antebrazo derecho, que es de defensa.
De todas, detalló el tipo de herida, su tamaño, trayectoria, longitud, ancho y profundidad, durante el interrogatorio de la fiscal Silda M. Rubio Barreto.
La herida mortal fue descrita como punzante tipo media luna o de sol truncado, más profunda que la parte exterior, agregó el perito.
“Esta herida tiene una trayectoria que va de izquierda a derecha, ligeramente de adelante hacia atrás y ligeramente de abajo hacia arriba. Al hacerlo, perfora la piel, el tejido subcutáneo y músculo del aspecto anterior lateral de la base del hemitórax izquierdo, perfora el músculo intercostal... penetra al interior de la cavidad toráxica, perfora el saco pericárdico (que envuelve al corazón) y perfora el ápice del corazón, llegando a extenderse hasta el interior de la cavidad ventricular”, declaró el Dr. Serrano.
La herida del lado izquierdo del tórax penetró unas 5 pulgadas de profundidad aproximadamente, detalló el experto, quien tomó las medidas con el mango de un bisturí.
Expuso que no se encontraron fragmentos de metal o la hoja de un arma utilizada en el interior del cuerpo de la fallecida.
El grosor de la hoja se estima en 1/8 de pulgada y, si se comparan los bordes de las heridas, “posiblemente es un arma con dos bordes filosos a cada lado”.
El perito opinó que, de la evaluación de las heridas que recibió la víctima, entiende que puede haber sido utilizado una sola arma con una hoja alargada de por lo menos cinco pulgadas de largo.
No obstante, durante el contrainterrogatorio de la licenciada López Mulero, quien le increpó sobre si existía la posibilidad de que las heridas fueron infligidas con varias armas blancas con características similares, replicó “eso es una posibilidad”, pero no pudo descartar tampoco que haya sido un solo atacante con un arma blanca.
Respondió que no le parece que las heridas fueran compatibles con un punzón, una navaja, una cuchilla o un bolígrafo.
A su vez, corroboró que la Policía no le entregó un arma blanca para que comparara las heridas. Aunque esto no le impide hacer su trabajo, sí se lo limita.
El tipo de herida explicó, permitió una pérdida sustancial de sangre y el colapso del pulmón izquierdo, lo que eventualmente le produjo la muerte.
Cuando la fiscal lo abordó con unas fotos para que comparara las heridas en la mano de Anthonieska con las del cadáver, respondió que, como no las evaluó personalmente, sería irresponsable de su parte hacer alguna afirmación.
Sostuvo que en los resultados de pruebas de ADN realizadas mediante el método de raspado de uñas solo encontraron el de la occisa.


