“Estamos midiendo constante la temperatura de las aguas termales y hemos notado cambios en sus niveles. Exhortamos a la academia y a las agencias a que estudien como este fenómeno de los terremotos se manifiesta en las aguas termales”, dijo el alcalde.

García Padilla explicó que la temperatura normal de la piscina pequeña del complejo de aguas termales fluctúa entre 106 y 108 grados. Ya se han reportado medidas de 115. La piscina más grande que normalmente tiene temperaturas entre 88 y 102 grados ahora ha llegado a 110.

“También tenemos un aumento en la presión del agua. Han salido manantiales por varios lugares que antes no se veían. Todo conecta con los eventos sísmicos que aún estamos experimentado. Sería interesante que la Universidad de Puerto Rico y las agencias puedan estudiar estos cambios. Quizá esta información ayude a aclarar dudas sobre lo que actualmente ocurre en la isla”, mencionó García Padilla.